¿Nostalgia del comunismo?

Mundo · Francisco Pou
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31 mayo 2017
Lo reporta esta semana “The Objective”. En la residencia de ancianos Alexa, de Dresde, han ambientado la sala con iconos de la antigua Alemania del Este en los años 60. Una vieja estufa de leña, modelos de teléfono color naranja, lámparas con pompones y motivos de los primitivos y escasos anuncios naif con aquellos diseños de “auténtica imitación” de la libertad.

Lo reporta esta semana “The Objective”. En la residencia de ancianos Alexa, de Dresde, han ambientado la sala con iconos de la antigua Alemania del Este en los años 60. Una vieja estufa de leña, modelos de teléfono color naranja, lámparas con pompones y motivos de los primitivos y escasos anuncios naif con aquellos diseños de “auténtica imitación” de la libertad.

Los cuidadores reportan ahora que esos viejos artefactos, como lavaderos de los años 60 o viejas canciones en un viejo tocadiscos, estimulan a pacientes que antes no se levantaban de la cama. “Desde el primer día este salón ha sido un éxito”, cuenta Wolfram, director del asilo. “La gente se siente feliz de ver las cosas de los viejos tiempos. De inmediato se sienten muy cómodos”. Ahora los 130 residentes parecen “más felices” entre las nuevas cortinas sicodélicas. De hecho ahora hay lista de espera para ingresar allí, y otros centros están imitando esas recreaciones.

La libertad puede vivir en jaulas de oro. La nostalgia que, como el perfume, desatan esos cacharros vintage no es por el color de la jaula o el muro. Es precisamente revivir, trasladarse a cuando pudieron encontrar el reto de la libertad, más profundo que las limitaciones de una ley impuesta o una frontera cerrada con llave. “En lugar de prestar atención a la película en la sala de cine, estaban pendientes de un antiguo modelo de moto, recordando cómo encenderla y recordando emocionados paseos al mar Báltico”, cuenta el director.

Ahora la “libertad de las nuevas libertades” de esos residentes no aleja de su recuerdo el goce de la auténtica libertad, esa que nunca pudo cerrar una ley o un candado. “Si quieres construir una barca –escribió Antoine de Sant-Exupéry– no reúnas hombres para cortar leña, repartir las tareas e impartir órdenes. Enséñales la nostalgia por el mar vasto e infinito”. No cabe duda; la raíz de la nostalgia, como esa nostalgia del mar Báltico, no está en unos cachivaches de su jaula vintage; la nostalgia es el aroma de la belleza de la auténtica libertad; es la libertad lo que vuelve a mover, como un perfume revolviendo pasiones, a esas personas en su “post-re-modelada” residencia de Dresde.

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