Nosotros y Cataluña

España · Fernando de Haro
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29 noviembre 2012
Los lectores son los que hacen grande opequeño un periódico. No solo en términos numéricos, también en términoscualitativos. Es su agudeza, su inteligencia y su capacidad crítica la que enrealidad fragua a un medio. Desde mediados de septiembre, desde que se produjola manifestación de la Diada y se empezó a hablar muy en serio de laindependencia de Cataluña www.paginasdigital.es abrió un foro sobre esta cuestión en elque se han realizado numerosas aportaciones. La altura de las contribucionesrecibidas nos ha hecho ser más conscientes del valor que tiene para algunosgrandes lectores este pequeño periódico. Nos siguen llegando mensajes que nosobligan a repensar y reformular muchas cosas. Es sin duda estimulante. 

En España, por desgracia, todos tenemosdemasiada facilidad para asegurar que el otro vive en el error y a veces nosdamos una prisa excesiva en usar gravísimas descalificaciones. Un ejemplo deello es esa moda nefasta de llamar fascista o totalitario al prójimo. Hemosquerido evitarlo como quien evita el peor de los males.

Cuanto más compleja es una cuestión másejercicio de la razón requiere. Escuchar y dejarse interpelar por el diferentees bueno: exige reformular la propia experiencia, espolea la búsqueda de unaverdad que siempre es ardua, poliédrica, paradójica. Afirmar principios es unejercicio relativamente fácil pero meterse en el barro de la historia, juzgaren caliente situaciones cambiantes constituye un ejercicio apasionante pero máscomplicado. Provoca a veces contradicciones, avances, retrocesos y necesariascorrecciones. Menos mal. La ideología, que reduce la complejidad de larealidad, siempre está al acecho. En el foro sobre la independencia de Cataluñahemos querido escuchar voces que no eran las nuestras, que no eran las denuestros columnistas habituales o que incluso eran claramente diferentes anuestra posición editorial. Lo hemos dicho alguna otra vez, no tenemos miedo ahablar con nadie que tenga algo razonable que decir.

Vamos con el tema de Cataluña. Es difícilsintetizar qué ha ido diciendo este periódico como propio en las últimas semanas.Un punto evidente es que España tiene una historia de la que sentirseorgullosa: construyó una nación temprana, territorialmente plural y diferente alos Estado-nación que surgieron al final del XIX en Europa. La nación es untérmino cultural, prepolítico. Eso permite abrir la posibilidad de que hayanaciones compuestas de otras naciones. El término "nación de naciones" se usóen la Transición. Y en estas páginas lo ha vuelto a utilizar José AndrésGallego. Otra cuestión clara es que la unidad es un valor moral, económico,histórico y político. Y hemos dicho que hay ciertas formas de nacionalismo, notodo, que al exaltar la independencia como solución a todos los malesinstrumentalizan la crisis antropológica que sufre nuestra sociedad. 

Pero la libertad es una cosa muy seria. Entodas las dimensiones de la vida y por supuesto en la convivencia democrática.Y no se puede resolver una crisis tan grave como la que está sufriendo Españaafirmando sacrosantos valores que para muchos han dejado de serlo. Y hay unaparte importante, muy importante, de los catalanes que no se reconocen en elactual modelo territorial. Por eso nos parece que lo más constructivo en estasituación es proponer fórmulas que den soluciones. Si no admitimos el dogma dela nación-Estado, ¿por qué no vamos a admitir el término nación? NuestraConstitución del 78 es una estupenda Carta Magna. Pero todos sabemos que nosolucionó bien el problema del modelo de Estado. Se inventó la fórmula de lasComunidades Autónomas con competencias que no tenían los contrapesos del modelofederal. ¿Por qué no utilizar abiertamente el modelo federal? ¿Por qué noreconocer ciertos hechos diferenciales para Cataluña? Similares preguntas sepueden hacer respecto al modelo de financiación que todos sabemos que nofunciona. Lo que hace falta en este momento es altura política para formularpropuestas novedosas. Madrid no puede estar siempre a la contra. Por eso hemosdicho que "tenemos que hablar".

Algún lector nos reprocha que hayamoshecho elogios a Unió. La política es el mundo de los grises. Unió ha cometidosin duda errores. Pero es un partido con sensibilidad social, que sabe lo quees la subsidiariedad, que fomenta buenas políticas familiares. Y es un partidono independentista. Apoyamos a Unió en este momento porque es la formación quepuede obligar a Mas a marcharse y puede hacer que una parte del nacionalismosigue siendo nacionalismo pero no soberanismo. Mañana veremos qué pasa. Si Unióno consigue cambiar el rumbo de las cosas quedará sepultada.

Nada está cerrado. Entre los que hacemoseste periódico el debate es intenso. Hay entre nosotros quien piensa porejemplo que el acuerdo para la reforma de la Constitución es inalcanzable. Oque la idea de la "nación de naciones" es un arcaísmo medieval. Este buscarjuntos es lo que nos hace estar vivos. Gracias a todos. 

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