No sin mi cuerpo

Mundo · Carmen Rivera
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 30
30 mayo 2019
Hace algo más de dos años Netflix emitió el capítulo San Junipero de una serie que ya es mítica, Black Mirror. Es una serie dedicada a lo que nos deparará el futuro tecnológico. En el capítulo aparece el “mind uploading”, la posibilidad de transferir nuestra mente a un disco duro, a un soporto electrónico. En el capítulo, dos personajes femeninos se encuentran en un complejo turístico, y después de varios acontecimientos se acaban despidiendo

Hace algo más de dos años Netflix emitió el capítulo San Junipero de una serie que ya es mítica, Black Mirror. Es una serie dedicada a lo que nos deparará el futuro tecnológico. En el capítulo aparece el “mind uploading”, la posibilidad de transferir nuestra mente a un disco duro, a un soporto electrónico. En el capítulo, dos personajes femeninos se encuentran en un complejo turístico, y después de varios acontecimientos se acaban despidiendo

Pero el espectador se entera de que en realidad esta relación se ha producido en un mundo virtual porque las dos mujeres habían transferido su mente a un ordenador. Esto que hace dos años parecía un puro ejercicio de ficción es algo de lo que se discute en las redes sociales. En YouTube, por ejemplo, es fácil encontrar ya debates sobre las ventajas y los inconvenientes de transferir nuestra mente a una máquina.

En realidad el debate sobre la transferencia de nuestra mente a un ordenador sigue siendo pura ficción pero dice mucho de cómo nos entendemos a nosotros mismos, como entendemos nuestro cuerpo y nuestra propia persona. La posible transferencia de la mente es una expresión más de eso que llaman transhumanismo, una combinación de hombres y máquinas: la posibilidad de ser una especie de seres mestizos que mezclan lo humano con la máquina. Acariciar la posibilidad de transferirnos a una máquina refleja hasta qué punto pensamos que el cuerpo y el alma, el cuerpo y la mente, son dos cosas diferentes y el cuerpo es solo materia, una especie de objeto animado. Vuelven así con la revolución digital viejas ideas negativas sobre qué es el cuerpo. Después de siglos en los que hemos aprendido que no somos almas encerradas en cuerpos, el transhumanismo y la tecnología vuelve a doctrinas viejas. La psicología, la neurociencia, nos ha enseñado que la conciencia de lo que somos es inseparable del cuerpo, que somos las dos cosas, y ahora las series y la nueva ciencia ficción nos convierten en simples abstracciones cibernéticas. No sin mi cuerpo, habría que reclamar.

Noticias relacionadas

El “regalo” que una generación de jóvenes pide a la política
Mundo · Filippo Campiotti
Esta carta se publicó originalmente en Il Sussidiario el 23 de marzo. Es la carta de un joven ingeniero que propone una nueva forma de hacer política. Aunque se refiere a la política italiana, lo que dice es muy pertinente también para la política española....
6 abril 2021 | Me gusta 3
El realismo de la fraternidad
Mundo · Michele Brignone
La visita del Papa a Iraq ha sido una inyección de esperanza para una población probada durante décadas de guerra. Frente a los males del país, Francisco ha señalado el camino del desarme de los corazones...
24 marzo 2021 | Me gusta 3
El Papa y el islam. Tres pilares de un magisterio
Mundo · Andrea Tornielli
Un hilo conductor une los discursos de Bakú, El Cairo y Ur, señalando la necesidad de una auténtica religiosidad para adorar a Dios y amar a los hermanos, y de un compromiso concreto por la justicia y la paz...
21 marzo 2021 | Me gusta 2
Hablarse de corazón a corazón
Mundo · Giovanna Parravicini
La historia favorece un tiempo nuevo, sobre todo en el diálogo interreligioso. Un tiempo de encuentros donde se puede hablar de corazón a corazón...
5 marzo 2021 | Me gusta 3