No puedo separar teatro y cine

Cultura · PaginasDigital
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15 noviembre 2013
Ya sé que son distintas artes pero donde empezó mi pasión por ambas, en un pueblecito al sur de Madrid, la sala de teatro era también donde se proyectaban películas

No puedo separar teatro y cine. Ya sé que son distintas artes pero donde empezó mi pasión por ambas, en un pueblecito al sur de Madrid, la sala de teatro era también donde se proyectaban películas. De niño nunca me paré a pensar la diferencia esencial entre estas artes porque mi experiencia sentado en esa butaca roja era muy parecida. Se apagaban las luces, se abría el telón y contemplaba asombrado historias, lugares, personas que no conocía pero que de algún modo hablaban de mí. Era una gran ventana a realidades que se escapaban a mi imaginación con historias y rostros que afloraban en mí el deseo de una vida por realizar. He llorado, reído, gritado, silbado, huído y hasta me he enamorado sentado en una butaca. Aplausos o rótulos finales, se encendían de nuevo las luces y necesitaba mi tiempo, reposar lo que había visto, darle vueltas a esa historia o, simplemente, recuperar la respiración y contener alguna lágrima. Vivía con tal intensidad esa experiencia que alguna vez me sorprendí a mí mismo echando un rezo para bien de los personajes. ¡Cuánto he recibido en aquel teatro!

Hoy vivo quizá con mayor pasión estas dos artes. Puede que no tenga ya ni el tiempo ni la capacidad de asombro de un niño, perdida por la actitud casi involuntaria de reducir lo que sucede (estoy empeñado en recuperar esta capacidad), pero acudo al teatro y al cine como lugar donde se refleja mi humanidad y sigo aprendiendo, de los grandes maestros, que la vida se vuelve cada vez más interesante, no fácil, pero sí interesante.

Compartiré en el blog las críticas de teatro que escribo para la revista digital hoyenlacity.com, ideas y comentarios sobre cine y series de televisión y, de vez en cuando, escenas del verdadero teatro, que es la vida. ¿O acaso en cada despertar no subimos el telón de nuestros párpados, entra la luz y comienza una nueva escena? Somos espectadores cuando nos sentamos en una butaca pero, en el día a día, nos alzamos como absolutos protagonistas de una historia que está por contar. Nuestro guión lo escribimos a la vez que vivimos y, aunque tanto el teatro como el cine tienen un final, nosotros esperamos que, aún apagándose las luces, el telón no bajará y en esa pausa silenciosa y atemporal, dará comienzo la esperada y definitiva escena de nuestra vida.

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