No ha caído el muro de Cuba

Mundo · Tony Guedes
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18 diciembre 2014
En primer lugar quiero dejar claro que nos alegramos encarecidamente de la liberación de un inocente, Alan Gross, un contratista americano que fue a Cuba para entregar unos equipos informáticos a la comunidad judía. Algo que se puede hacer con absoluta normalidad en cualquier país democrático y sin embargo el fue detenido y condenado a 15 años de cárcel, de los cuales ha cumplido cinco, y ahora sale con una salud muy deteriorada.

En primer lugar quiero dejar claro que nos alegramos encarecidamente de la liberación de un inocente, Alan Gross, un contratista americano que fue a Cuba para entregar unos equipos informáticos a la comunidad judía. Algo que se puede hacer con absoluta normalidad en cualquier país democrático y sin embargo el fue detenido y condenado a 15 años de cárcel, de los cuales ha cumplido cinco, y ahora sale con una salud muy deteriorada.

Su liberación se justifica como un intercambio con tres espías del régimen cubano. De ninguna manera se puede considerar una equivalencia: un inocente por tres espías, moralmente no es para nada equivalente. Aunque sabemos que intercambios como estos se producen todos los días, pero no podemos permanecer callados. Además, esos tres espías sabemos que formaban parte de la red Avispa, responsable entre otras actividades de un atentado terrorista que provocó el derribo de un avión de los Hermanos del Rescate, una organización en el exilio que recogía a cubanos en el mar.

En segundo lugar, este anuncio no supone el levantamiento del embargo. Eso depende del congreso de Estados Unidos, donde la mayoría se opone. Este anuncio es sobre todo una maniobra de imagen que beneficia más a la dictadura cubana que a los demócratas cubanos. Es como si le estuvieran dando la razón al régimen cubano: EE.UU por fin cambia su política errónea de todos estos años.

Desde el punto de vista económico, también favorece más a la dictadura cubana que a los disidentes. Ahora vendrán más turistas norteamericanos, que desplazarán a los europeos, o al menos competirán con ellos, seguramente con ventaja. Pero los turistas no cambian un régimen, más bien todo lo contrario. Los lugares turísticos están totalmente controlados por el Estado cubano, incluso por el ejército. Los turistas no ven lo que sucede en Cuba, no ven cómo se vive allí. Sería mucho más influyente que se permitiera a los exiliados cubanos visitar a sus familias que siguen en la isla.

En resumen, esta noticia tan significativa me parece que no es más que un balón de oxígeno para la dictadura cubana. A Obama le interesaba porque ha sufrido importantes derrotas políticas, y esto le da un gran impulso a nivel internacional. Además, le interesa mucho poder estar en la próxima Cumbre de las Américas y tener allí aliados, no estar aislado. Pero la maniobra también le puede terminar suponiendo un coste electoral al Partido Demócrata estadounidense pues todo esto ha sido fruto de un movimiento unilateral, sin contar con el Congreso.

Llevo 55 años sufriendo la dictadura, dentro y fuera de Cuba. Y ya nadie se acuerda de que a finales de los 70 el presidente Jimmy Carter tomó una decisión similar, incluso más importante que esta, y no sirvió para nada. Nada cambió. Carter abrió la Sección de Intereses, una especie de embajada que fue realmente el inicio de las relaciones entre los dos países, no es algo que empiece ahora. Carter incluso permitió visitar a los cubanos que visitaran a sus familiares, y eso sí ayuda a ver fuera la situación que se vive de verdad en un país. Hasta liberó a tres mil presos. Fue un gran paso, mayor que el que se ha dado ahora. Pero a pesar de aquello en Cuba no hubo cambios, la dictadura se mantiene férrea. Salta a la vista incluso en las fotos que hemos visto de Obama y Castro: un demócrata y un dictador, uno con traje y corbata y el otro con su traje de general. Porque esto sigue siendo lo que era, una dictadura militar, y ni siquiera se trata de ocultar en la foto. Y a veces estos gestos dicen más que cualquier otra cosa: que en Cuba no va a cambiar nada.

Habría que exigir más en el terreno de los derechos humanos y aprobar medidas más concretas en relación al embargo. Pero se han limitado a aceptar medidas unilaterales. Obama habla de la ineficacia de las sanciones. Entonces, ¿por qué las toma con Venezuela y con Rusia? Es algo que no entiendo. Frente a esos países aprueba sanciones y frente a Cuba dice que no sirven. ¿Sirven o no?

Tony Guedes es presidente de la Unión Liberal Cubana y de la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad

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