No es el momento de acercar presos

España · M. Medina
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29 julio 2010
Más beneficios penitenciarios para presos de ETA. Este jueves nos hemos enterado de que la Tigresa, la mujer terrorista más sanguinaria con 23 asesinatos a las espaldas, ha sido trasladada hace semanas desde Granada a Nanclares de Oca, una prisión que está en el País Vasco. Para hacerlo sólo ha sido necesario que firme un documento diciendo que se ha alejado de ETA. Ya no es una presa de ETA, que diría Rubalcaba.

Rodolfo Ares ha confirmado lo que es evidente. El consejero de Interior del País Vasco ha afirmado que forma parte de la política antiterrorista, ahora que el fin de la banda está cerca. Hay etarras buenos a los que se les dan beneficios, en este caso penitenciarios, y hay etarras malos a los que no se les premia. La política de acercamiento y alejamiento de presos ha sido utilizada por los gobiernos del PSOE y del PP. El PP llevó a cabo acercamientos cuando estaba secuestrado Ortega Lara. Pero desde entonces hemos aprendido. Ha habido un proceso de paz que nos ha enseñado que cualquier concesión antes de que se haya certificado fehacientemente la entrega de las armas es contraproducente.

No hay que descartar beneficios penitenciarios pero después de lo sucedido en la pasada legislatura sólo es razonable concederlos cuando se haya comprobado que los terroristas han renunciado a la violencia. Anticipar esos beneficios supone darse prisa en un momento en el que la presión de los presos puede ser muy conveniente. Y esos beneficios no deberán otorgarse, cuando llegue el momento, sin una petición de perdón a las víctimas mucho más precisa y contundente que las actuales. En este momento hay 750 presos de ETA, parece que sólo 50 han estado dispuestos a firmar un papel en el que se distancian de la banda. La solución ni es moral ni eficaz.

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