New York Encounter. Algo indestructible

Mundo · Giorgio Vittadini
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 27
25 febrero 2019
No es fácil contar a alguien que acabas de conocer qué es el New York Encounter, tres días de encuentros, exposiciones y espectáculos sobre temas de interés general, como científicos, económicos, sociales, religiosos. Después de visitar hace un par de semanas los locales del Metropolitan Pavilion de Manhattan, alguien comentaba: “Hay un programa lleno de encuentros, pero mucha gente parece haber venido aquí para pasar tiempo juntos. ¿Cuál es el objetivo de este evento? Sois católicos, ¿el objetivo de esta iniciativa es ampliar vuestra comunidad de pertenencia? Antes de venir pensaba que era un congreso cultural, pero en realidad en los encuentros se da mucho espacio al diálogo sobre experiencias personales”.

No es fácil contar a alguien que acabas de conocer qué es el New York Encounter, tres días de encuentros, exposiciones y espectáculos sobre temas de interés general, como científicos, económicos, sociales, religiosos. Después de visitar hace un par de semanas los locales del Metropolitan Pavilion de Manhattan, alguien comentaba: “Hay un programa lleno de encuentros, pero mucha gente parece haber venido aquí para pasar tiempo juntos. ¿Cuál es el objetivo de este evento? Sois católicos, ¿el objetivo de esta iniciativa es ampliar vuestra comunidad de pertenencia? Antes de venir pensaba que era un congreso cultural, pero en realidad en los encuentros se da mucho espacio al diálogo sobre experiencias personales”.

Efectivamente, pueden surgir ciertas dudas cuando al lado de la producción artística de Andy Warhol se habla de su experiencia religiosa, o cuando un importante jurista de la universidad de Princeton sube al escenario para hablar de Bob Dylan y tocar su música. O cuando un famoso columnista del New York Times cuenta su historia de caídas y recuperaciones porque uno puede estar “destrozado y cerrado o destrozado y abierto”.

Hay momentos en la historia en que hay que pararse a pensar cómo volver a empezar. Por eso hay que encontrarse, salir de los espacios en que uno se siente protegido. Hace falta mirarse a la cara, intentar entender y aprender del que tenemos delante. Para que se vuelvan a encender los motores, para aprender a desear más, para incrementar las ganas de conocer, construir, invertir en algo.

Esta es la convicción que ha llevado a los organizadores del NYE a poner en el centro de esta kermés precisamente ese “algo” que reacciona en nosotros, que se rebela, que no se rinde y que quiere volver a empezar. En esta edición se ha hablado del descubrimiento de nuevos planetas, de cómo hacer negocio humanamente, de cómo educar a los jóvenes, de migraciones, siempre con el objetivo de conocer, pero también de verificar si esta naturaleza nuestra que desea siempre más es realmente indestructible, si verdaderamente es “algo de lo que partir”, como decía el lema.

Para comprender la urgencia de esta pregunta, hay que ver qué ha pasado en América en los últimos años. “Las estadísticas no bastan, hay que mirar alrededor”, dice Angelo Sala, uno de los organizadores del Encounter: el malestar, la incertidumbre, la dificultad de vivir, incluso el miedo de mirar a los ojos al que tenemos delante son evidentes. Junto a una renovada exigencia de justicia (aun con fenómenos que a veces resultan excesivos, como podría ser el “Mee too”), el emerger de un tribalismo moderno, el aumento en la tasa de suicidios, la dependencia de drogas y opiáceos, la creciente soledad y el sofocante políticamente correcto que nos encierra en burbujas que limitan las posibilidades de expresarse.

Ni siquiera el deseo del éxito o de construir una familia es ya suficiente para afrontar el futuro con confianza. En vez de pararse a analizar lo que no funciona, los organizadores del NYE han querido poner en el centro de esta kermés experiencias personales donde se ve ese “algo” en nosotros que es indestructible. Como decía Luigi Giussani, recordado en una exposición realizada por alumnos de enseñanzas superiores, “amo a Cristo porque amo la vida, y no al contrario”.

Noticias relacionadas

Librarnos de las batallas culturales
Mundo · Francisco Medina
El pasado 24 de junio, la Supreme Court norteamericana dictó sentencia en el que venía a rectificar el criterio sentado en pronunciamientos anteriores en relación a la cuestión del aborto (en concreto, en la famosa Sentencia Roe vs. Wade y en otra, Planned Parenthood of Southeastern Pa. vs...
1 julio 2022 | Me gusta 4
La violencia nunca es la última palabra
Mundo · Pierluigi Banna
Este año Pentecostés no solo se celebró en la iglesia de San Francisco en Owo (Nigeria) sino que se “consumó”. El martirio, que nunca debe buscarse directamente, siempre representa un reclamo potente al verdadero sentido de Pentecostés, no solo para los cristianos sino también para quien...
17 junio 2022 | Me gusta 1
Elecciones legislativas francesas: LIF y 3i
Mundo · Ángel Satué
En Francia hay elecciones legislativas este fin de semana. Una nueva primera vuelta, en un país que viene dividido de serie de las elecciones presidenciales, y que se dividirá aún más políticamente si en cada circunscripción se va a una segunda vuelta, pues en estas se vota para que otro no...
10 junio 2022 | Me gusta 2
En el mundo irreal de Putin, cualquier mentira vale
Mundo · Adriano dell'Asta
En los días que siguieron a la invasión de Ucrania se planteó muchas veces el tema de su posible justificación, una cuestión incluida en el orden del día por el mismo Putin, con una relectura de la historia que tiene unas características digamos que un poco fantasiosas pero que permiten sin...
24 mayo 2022 | Me gusta 0