`Negro`, una amistad póstuma

España · Josep Maria Sucarrats
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13 marzo 2014
Las biografías son inquietantes. En su primera novela, Ampliación del campo de batalla, Houellebecq afirmó que no cabía esperar en ella un elenco minucioso de los pormenores ni pormayores del personaje en cuestión. Según el autor, la acumulación de detalles realistas constituye «una pura chorrada». Félix Romeo

Las biografías son inquietantes. En su primera novela, Ampliación del campo de batalla, Houellebecq afirmó que no cabía esperar en ella un elenco minucioso de los pormenores ni pormayores del personaje en cuestión. Según el autor, la acumulación de detalles realistas constituye «una pura chorrada». Llevaba razón el escritor francés: la vida de un hombre es vasta e infinita, y nada ni nadie podría enmarcarle en una hagiografía pretendidamente definitiva. Al contrario, las biografías no son sino abiertas simulaciones académicas o literarias que exigen al lector un juego: aceptar la imagen del personaje que el autor trasmite. De este modo, los biógrafos buscan removernos en la comodidad de la butaca y hacernos reflexionar sobre lo que es un hombre y nuestra vida. Con Negro, Jorge Martínez Lucena nos brinda una supuesta biografía adecuadísima para este trabajo.

A priori, pues, Negro podría parecer una biografía sobre Félix Romeo escrita a propósito de su muerte. Sin embargo, Negro es y no es una biografía de Félix Romeo escrita a propósito de su muerte. Negro es más un auténtico cuadro cubista, de frases sincopadas y estructura fragmentaria; un recorrido de episodios cortos e intensos que se iluminan en su totalidad. Negro es una biografía sobre Romeo que no habla solo de Romeo, sino que le habla al mismo Romeo muerto, y lo hace a partir de los datos autobiográficos del mismo Martínez Lucena. En este sentido, Negro es una biografía si aceptamos que habla de la vida, del instante vital, del ser humano que busca responder a la incógnita de la existencia. Negro es un libro que habla del amor, de la necesidad de compañía y de sentido ante la pérdida: pérdida y desvanecimiento de una amistad esencial, en el caso de Martínez Lucena; pérdida de la vida, en el caso de Romeo; negrura en la que autor y escritor se encuentran.

Si es así, ¿sobre quién habla esta biografía? Pues sobre ti y sobre mí, lector, a propósito de Félix Romeo y a propósito de Jorge Martínez Lucena. Negro es una biografía del instante de Jorge Martínez Lucena a partir del instante de Félix Romeo, de la búsqueda del uno a partir de la búsqueda del otro, de una necesidad a partir de otra necesidad. Negro es un diálogo existencial de un Martínez Lucena perdido con un Romeo cicerón; un monólogo que funciona como una oración, una confesión que precisa la experiencia de otro para seguir viviendo; una carta abierta a la trascendencia. Negro es un cuadro que espera la luz. Como Dante perdido en mitad de su vida, a la mitad de la suya, Martínez Lucena se cuestiona qué son las cosas, qué es el amor, qué es la amistad, qué son las relaciones esfumadas… Muertas. Y como Dante espera la luz. Si el poeta florentino precisó de la guía de Virgilio para salir de su infierno y aprender de nuevo a vivir, Martínez Lucena no tiene pudor en exponerse igual de la mano de Romeo. No en vano, el escritor maño se mueve cómodamente en los infiernos de la vida y guiará al autor en la recuperación de un sentido existencial. A Martínez Lucena le es necesario un Félix Romeo para la resurrección del yo, para llegar al paraíso de luz. Negro, pues, no es tanto una biografía sobre Romeo como la Comedia de Martínez Lucena a partir de la vida de Romeo. El autor usará aquellos episodios del escritor que le ayuden a recuperarse espiritualmente. Sin lugar a dudas, el escritor zaragozano es un hombre con un corazón inmenso capaz de sobrevivir al infierno.

Es por ello que ésta es una biografía que no es una biografía, es un libro sobre Romeo que no es un libro sobre Romeo. Y es por ello que la valoración de la humanidad estelar de Romeo no cae en el panegírico, ni en la adulación, ni en la hagiografía. Martínez Lucena no busca construir a un santo, busca conocer al hombre carnal que hay detrás del personaje artístico. Por ello, el autor entabla una amistad póstuma con el escritor de Zaragoza, que revive en el corazón del lector hasta conmovernos, hasta hacernos sus amigos.

En las páginas del libro, caminaremos de la mano de un Romeo apasionante y reservado, expansivo y colosal, infantil y sensible, maño y universal, caleidoscópico y pop, crítico y sagaz, ateo y noble, discutidor nato y defensor de la razón y la verdad, contrario a los mediocres y aburguesados y a los apocalípticos. Nos encontraremos a un artista que se consideraba discípulo de Petrarca, a un escritor de la literatura del yo, salpicada de vida, que empezó a escribir porque tenía miedo y para ser feliz, para existir y ser visible, porque concebía la literatura como terapia del alma, de la melancolía, de la oscuridad del negro que vestía a diario.

Este es un libro lírico y poético parecido a la elegía, un canto a la ausencia del artista que no es sino un llanto a la orfandad del mismo autor. La poesía narrativa de Martínez Lucena nos brinda un libro sobre la muerte contra la muerte, auténtica literatura del duelo. Para ello, el autor toma prestados a los amigos de Romeo para aprender a vivir en el dolor, para que percibir la epifanía del significado que se esconde tras el negro de la melancolía, para vivir la resurrección.

Negro es un libro que no pretende solucionar ni resolver el misterio que es Romeo, que es cada hombre. Al contrario, Negro nos pone en evidencia la verdad de toda biografía: el misterio insondable y apasionante de todo ser humano. Y lo hace a través de una afirmación nada desdeñable: el amor es más fuerte que la muerte.

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