Midnight in Paris

España · Víctor Alvarado
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3 octubre 2013
La inmensa mayoría de la crítica, como casi siempre, ha considerado esta nueva entrega de Woody Allen como una grandísima cinta. Sin embargo, en mi modesta opinión, aunque se agradece el tono amable y blanco, que no abusa de los grandes temas del director americano, Midnight in Paris (2011), sinceramente, y como diría Carlos Pumares, aburre soberanamente o por lo menos en unas cuantas escenas muy reiterativas.

El cineasta nos cuenta las peripecias de una pareja americana que visita con ilusión la ciudad del amor, pero algo empieza a fallar en la relación, lo que provoca que el protagonista, Gil, interpretado por Owen Wilson, se traslade con la imaginación a los locos años 20, donde se encontrará con grandes escritores y artistas de la época, que le permitirán reflexionar sobre su situación en la vida real.

Por otra parte, este hombre de cine vuelve a recurrir al toque mágico para captar la atención del público que, en otras ocasiones, le ha funcionado muy bien, como en Todos dicen I love you (1996), en la que participaban Alan Alda y Julia Roberts, con lo que el efecto sorpresa pierde su fuerza.

También percibimos la falta de chispa de las situaciones cómicas, que no brillan tanto como en otras cintas de su amplia filmografía a pesar de que la producción nos parece interesante por su "inocencia", puesto que no se ensaña con los característicos comentarios ácidos y malintencionados, tratando de demostrar la incoherencia de las personas creyentes en Si la cosa funciona (2009) por poner un ejemplo.

Finalmente, este realizador nos obsequia con un publirreportaje sobre París, que parece lo más importante, con una banda sonora muy pegadiza.

El reparto coral de esta producción está formado por estrellas de la categoría de Adrien Brody, Kathy Bates, Rachel McAdams o una Marion Cotillard que tiene una belleza de otra época y cuyo físico resulta muy acorde con el personaje que representa.

Como dato curioso, Carla Bruni tiene un pequeño papel en la película y Woody Allen hizo una defensa a ultranza de la actuación de la cantante y esposa de Sarkozy. Por cierto, le aconsejamos al político francés que tenga cuidado con el neoyorquino, ya que de todos es conocido su éxito con las mujeres.

Por último, la película nos hace reflexionar sobre la necesidad, a la hora de encontrar medias naranjas, de buscar personas con ciertas afinidades al menos, a falta de un proyecto personal, y sobre los problemas que puede llevar el no ver la evidencia de una relación en estado terminal.

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