Mercosur: diálogo ecuménico en nombre del Ché

Mundo · Emilio Grasso
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11 marzo 2009
En Última Hora del sábado 31 de enero de 2009 (pág. 6), se puede leer que "el presidente Fernando Lugo, quien ejerce la titularidad pro témpore del Mercosur, anunció ayer que introducirá un Encuentro de Iglesias en el calendario de reuniones del bloque regional. La cita está marcada para el 12 y 13 de marzo... Alegó que planea invitar a este ‘diálogo ecuménico' a destacados teólogos de la liberación como Leonardo Boff y Frei Betto".

La noticia de que un presidente de la República convoque un "Encuentro de Iglesias" ha despertado mi curiosidad, y me ha hecho pensar en los tiempos antiguos, cuando eran los emperadores los que convocaban a las Asambleas Eclesiales.

No me parece que corresponda al presidente de turno del Mercosur invitar a un "diálogo ecuménico". Pero ésta es sólo mi humilde opinión. Nunca he tenido simpatía por los clericalismos de derecha o de izquierda.

¿Un diálogo ecuménico en nombre del Ché?

En este contexto de confusión, se comprende bien que este "diálogo ecuménico" encuentre en el Ché Guevara su punto de partida, de encuentro y de unión. En ABC Color de la misma fecha (pág. 2), podemos leer que "el presidente venezolano Hugo Chávez y su colega ecuatoriano, Rafael Correa, entonaron durante el Foro Social Mundial en Brasil algunas estrofas de un tema dedicado al guerrillero argentino Ernesto ‘Ché' Guevara". Al final del mismo artículo, leemos que "los primeros en entonar la música dedicada al ‘Ché' fueron Lugo y Rafael Correa". Pero, ¿de qué Ché Guevara se habla? ¿El Ché Guevara de la historia o el Ché del mito, que existe sólo en el imaginario colectivo de quien habla y canta, sin saber de qué habla o de qué canta?

Hoy el Ché ha pasado de la historia al mito. El interés histórico o cultural, doctrinal o político por el personaje es limitado. Por el contrario, en el imaginario colectivo es cada vez más grande la identificación del Ché con el héroe del siglo XX.

Han escrito del Ché: "Cuanto más pasa el tiempo, más su figura es deformada y reinventada volviéndose una maraña de realidad e imaginación. Era un combatiente y se ha vuelto un profeta; un ateo y hoy es un santo; un hombre y ha llegado a ser un héroe; de racionalista lo han transformado en utopista; era un hombre que luchó en contra de la mercantilización, y hoy se vende como una mercancía cualquiera. Expresión de una voluntad de lucha colectiva de su tiempo, guerrillero junto a muchos compañeros que, como él, cayeron heroicamente en batalla, lo han sustraído a la historia para ser considerado un héroe solitario, un caballero andante que sueña con cambiar el mundo y a sí mismo… Cuanto más pasa el tiempo, más el mito del Ché parece vencer sobre la historia".

El Ché del imaginario colectivo

En el imaginario colectivo, ha ocurrido también una tematización que hace del Ché no sólo un héroe, sino también un santo. Aquí no examinamos el fundamento histórico ni la génesis del mito. Nos detenemos sólo brevemente sobre el fenómeno en sí, tal como aparece al examinar poesías y cantos sobre el Ché, compuestos en diferentes países del mundo. A través de ellos tenemos, entre tantos modelos narrativos, también una presentación del Ché según el modelo evangélico.

Se podría hablar de una cristología desde abajo. Empezamos por la afirmación de un autor español, para el cual "el Ché es más que el Ché".

Él no es sólo "individuo perecedero y efímero, prometido a la muerte como todos nosotros… sino algo que está más allá de él mismo, mucho más allá de nosotros". Para un autor argentino, este sujeto se presenta con los caracteres de la universalidad del sacerdocio de Melquisedec: "No tengo tierra ni casa, no tengo nombre ni edad, soy como el viento que pasa, un viento de libertad". El Ché Guevara pasa como "semilla, alegría, libertad", "hermano y compañero de cada joven que tiemble con una injusticia". En una "tierra de América en busca de un mesías", "San Ernesto de la Higuera le llaman los campesinos". En Colombia es visto como "santo ebrio de amor", y también en Italia es alabado y le cantan el Hosanna: "Vuela a lo alto, Ché, vuela todavía, Ché. Tú, aquel ejemplo de Jesús en el templo. Gloria a ti, comandante Ché".

Pero el Ché es consciente de los peligros que corre: "A lo mejor alguien podrá llamarme aventurero; hasta el fin andaré detrás de mis verdades".

Como Jesús a las mujeres que lloran, el Ché proclama: "Quien me llore a mí es que no ha comprendido que yo soy un sueño que siempre ha de vivir". Y si en Cuba se canta: "¡Salud, hombre de Dios…! Tu gran aventura recorre el planeta. Allí reside la inmortalidad. Hasta la victoria siempre, compañero del alma, compañero", ya en otro continente, en Alemania, de él se dirá: "Jesucristo con el fusil, así tu imagen nos conduce al ataque".

Y, yendo al ataque, el Ché muere.

"En una tarde de octubre un hombre libre murió. En el jardín de la historia quedó sembrado su corazón. En medio de las montañas un árbol nuevo creció; con sus ramas generosas el universo entero cubrió". "Era como Cristo depuesto de la cruz… Nosotros lo hemos abandonado cuando habríamos tenido que ayudarlo con todas nuestras fuerzas".

Pero de México resuena un grito, eco del tema de la hora de Juan: "En la precisa hora de tu muerte sonó la hora de nuestra libertad". La muerte no ha derrotado al Ché. En la muerte, el Ché vence a la muerte y entra en la eternidad.

En Brasil se canta: "Ché Guevara no ha muerto, no, no ha muerto, ¡aleluya! ¡Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya!". Y en Argentina se contesta: "Alguna gente se muere para volver a nacer. El que tenga alguna duda que se lo pregunte al Ché". Ahora el Ché vive: "Dueño de todos los tiempos y lugares… nacerás todos los días y cada cien años con cualquier nombre". "Tres días después de caído, germinaba ya tu prodigioso ejemplo y tu presencia era para siempre inmortal". El Ché no ha muerto porque "el Ché es el mundo que late y espera y lucha, es la vida que alienta por más vida, es nuestra razón de ser lo que queremos ser, es nuestra estatura moral de hombres que no se deja achatar por largo tiempo".

 ¿Hacia una nueva religión?

He leído en La Nación (30 de enero de 2009, pág. 24) que, hablando en el Foro Social Mundial, el presidente de Bolivia Evo Morales afirmó: "Como se grita otro mundo es posible, yo quiero decir, otra fe, otra religión, otra Iglesia también es posible".

Y el periódico ABC Color de ese mismo día (pág. 6) añade que "el ex obispo Lugo, que sonrió complaciente ante ese comentario, dijo que todos los gobernantes progresistas que han surgido en la región han ‘bebido de las ideas del Foro Social y pueden decir que otro mundo no sólo es posible, sino que está siendo real'".

Será interesante leer lo que pasará en este Mercosur religioso y en el diálogo ecuménico del 12 y 13 de marzo.

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