Meeting Rimini 2013

Meeting: la soberanía de la experiencia

Cultura · Fernando de Haro
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22 agosto 2013
¿Testimonio o proyecto hegemónico para recuperar el terreno cultural y político perdido por los católicos? Es la pregunta que se hacía el pasado domingo el editorialista Di Vico en Corriere della Serra al referirse a la naturaleza del Meeting de Rimini. Di Vico se respondía antes de que el encuentro hubiese comenzado, señalando que Comunión y Liberación siempre ha sido un factor decisivo de poder.

¿Testimonio o proyecto hegemónico para recuperar el terreno cultural y político perdido por los católicos? Es la pregunta que se hacía el pasado domingo el editorialista Di Vico en Corriere della Serra [www.corriere.it/editoriali/13_agosto_18/domande-aperte-di-un-meeting-divico_5240b60c-07cd-11e3-94cf-bf30b20ea299.shtml] al referirse a la naturaleza del Meeting de Rimini. Di Vico se respondía antes de que el encuentro hubiese comenzado, señalando que Comunión y Liberación siempre ha sido un factor decisivo de poder.

Desde que se publicaran esas líneas, cientos de miles de personas han pasado por los encuentros, las exposiciones y los espectáculos que están teniendo lugar en la Feria de Rimini. El mundo como horizonte. En el Meeting de este año la rusa ortodoxa, la china católica en un océano de comunismo comercial, la Argentina de las villas, la Armenia olvidada y la Europa que busca crecimiento están muy presentes, representadas por personajes de lo más variado. Científicos, poetas, empresarios se han medido con el lema ´Emergencia Hombre´.

Y luego Italia, claro. El Meeting lo han inaugurado el presidente de la República y el presidente del Gobierno. Todos los días hay al menos un ministro en el programa. Son ministros de un Gobierno débil, amenazado por el proceso judicial contra Berlusconi. Hay muchos políticos, se habla mucho de política en el Meeting. Se debate sobre la reforma de la justicia, el mercado de trabajo, los cambios necesarios en educación…No son pocos a los que les interesa estar en esta platea multitudinaria. Vienen y responden a preguntas que no suelen ser las habituales. Pero se produce un fenómeno extraño. El Meeting se resiste a ser absorbido por la política, por la política de los partidos y por los proyectos buenos de quien sueña con recuperar el terreno perdido. Sería lógico pensar que un evento tan extraordinario y con tanta capacidad de movilización como este es una buena ocasión para mostrar la fuerza de unos principios y unos valores que el secularismo quiere destruir.

Pero la vida real del Meeting tiene poco que ver con eso. No hay más que ver cuáles son los encuentros más seguidos: aquellos en los que se ofrecen razones y afectos que sostengan la existencia y que permiten comprender mejor del mundo. No hay más que constatar como en la mayoría de las mesas redondas no se suprime la complejidad de la existencia o de las cuestiones afrontadas. Se tiende a superar así la simplificación que domina el debate público en buena parte del mundo occidental, donde se ha impuesto una polarización ideológica que en no pocas ocasiones domina también en la casa católica.

¿Cuál es el secreto del Meeting? ¿Por qué anticatólicos de antiguo origen, empresarios justamente preocupados por el desarrollo de su negocio, artistas ateos y un largo etcétera se reconocen en el modo que se tiene aquí de hablar, pensar y sentir? ¿O por qué teocom virtuosos se marchan enfadados? ¿Por que una izquierda rabiosa lo ataca sin piedad en las redes sociales? ¿Por qué aquí se produce ese extraño milagro de que los hombres se encuentren?

Probablemente el secreto sea una inclinación insistente a partir de la experiencia. Una suerte de confianza, que puede parecer ingenua pero debe ser juzgada por sus resultados, en la capacidad del corazón del hombre, con sus deseos y anhelos, de servir de criterio. Criterio para entenderse mejor, para ensanchar la razón, para hacer ciencia, para responder a la crisis. ´Espero que todos los que participen el Meeting pueda empezar a encontrar pistas para responder a la pregunta de cómo es posible vivir´`, ha señalado Julián Carrón, responsable de Comunión y Liberación, en una breve visita que ha hecho al Meeting. Este puede ser el secreto de esta extraña reunión que organizan los de CL desde hace 34 años.

Todo es posible si la experiencia es soberana y cuando no es algo íntimo y subjetivo, sentimental. La experiencia auténtica, cargada de razones, tiene dentro de sí, como aquí se ve, la posibilidad de ser universal, de construir historia.

Todo proyecto, por bueno que sea, está condenado al fracaso porque es hijo de la esterilidad de nuestros límites. Lo suele utilizar el poder. Sin embargo en el Meeting se intuye que la experiencia tiene la fecundidad de llevarte siempre más allá.

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