Marva Wright: se apagó la voz de la ´Reina del blues´ de Nueva Orleans

Cultura · Enrique Chuvieco
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28 abril 2010
La habían tentado numerosas veces con propuestas de una vida mejor si iba a un estudio de grabación, pero ella hacía caso omiso y dedicaba sus energías a cuidar a su marido, educar a sus cuatro hijos y trabajar de secretaria en un colegio de Secundaría. Cantaba en la iglesia, y eso bastaba por el momento. Fue a los 43 años cuando Marva Wright (Nueva Orleans, 1948) se decidió. Sabía que podía hacerlo bien, porque lo hacía ante su Señor y sus hijos ya eran mayores: había llegado la hora. Grabó su primer disco a mediados de los 90, con éxito arrollador, y continuaría haciéndolo hasta que hace unos días su voz se apagaba para siempre a los 62 años en su Nueva Orleans natal.

Supe de Marva leyendo al incansable buscador de música estadounidense Fernando Navarro, en su "Ruta 66", a cuya pasión debo incontables momentos gozosos. Toda una vocación.

Vocación, también, en la vida de Marva para interpretar y entregarse en todas sus actuaciones como sólo lo pueden hacer los afroestadounidenses. Por eso cantó con pena contenida en Katrina blues el desastre provocado por el devastador huracán en su querida ciudad y puso todos los dones de su exuberante humanidad al servicio de las historias cotidianas que contó en sus siete discos. En Heartbreaking woman comenzó a forjarse la adhesión de crítica y público, que la comenzaron a nombrar como la "Maravillosa Marva". Conocida como la "Reina del blues de Nueva Orleans", nunca olvidó sus raíces eclesiales para el canto, que habían comenzado desde niña a crecer cuando oía "espirituales" a su madre y a otros parientes cercanos.

Como gran parte de los cantantes "Black American", su expresividad se fue cimentando en la emotividad recurrente de los oficios religiosos de las iglesias metodistas y en los campos de trabajo forzados, donde los negros encontraban uno de los pocos lugares donde podían expresar libremente sus penurias sin recibir la violencia de los blancos.

Acudían grupalmente a Dios mostrándole todo su dolor con el canto, auténtico vehículo de catarsis personal y comunitario con el que expresaban también su fragilidad personal y su deseo de justicia y de bien.

Marva interpretó blues, jazz y muchos "gospel", y versionó otros, como el I still haven't found what I'm looking for, con que dio título a uno de sus siete discos. Seguro que tendría otros en mente para grabar pero la muerte le llegó el 23 de marzo a los 62 años. Ahora los cantará frente a frente a su Creador.

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