Malos Españoles

España · Carmen Martínez
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7 marzo 2023
Sánchez que critica al PP por repartir “carnets de españolidad”, con la polémica por el cambio de sede de Ferrovial, reparte ahora carnets de mal patriota.

Ferrovial es una de las grandes empresas españolas que empezó siendo una constructora y ahora se dedica también al transporte y la movilidad. Ferrovial es una empresa con sede en España pero tan multinacional que la inmensa mayoría de su negocio lo hace fuera de España. Ferrovial ha provocado un terremoto por el anuncio de cambio de sede. Ferrovial va a pagar menos impuestos en los Países Bajos. Se va a ahorrar unos 40 millones de euros. Es lógico que el Gobierno se haya puesto de los nervios. Ferrovial dice que se va por inseguridad jurídica. Eso lanza al mundo un mensaje muy malo: España no es un buen sitio para hacer negocios.

El Gobierno ve intereses personales en la decisión de la dirección de Ferrovial y considera que el argumento que lo que alegan para justificarla, que busca más seguridad jurídica, es una mera excusa. Sánchez ha señalado que «la patria no es solo hacer patrimonio, es ser solidario, arrimar el hombro, y ayudar, sobre todo, cuando tu país te necesita».

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Sánchez, que critica al PP, por repartir “carnets de españolidad” reparte carnets de mal patriota. Sánchez está empeñado en volver a los tiempos anteriores a la transición. El mal de España desde la Guerra de la Independencia es que media España ha considerado a la otra media una España de malos españoles. Una parte de los españoles que luchaban contra los franceses pensaban que los ilustrados y liberales que impulsaron la Constitución de 1812 eran malos españoles porque eran afrancesados. Los liberales, durante buena parte del siglo XIX, consideraron que los conservadores eran una panda de integristas y retrógrados, malos españoles que retrasaban el progreso. Una parte de españoles consideró malos españoles a los que aplaudieron la vuelta de Fernando VII. Una parte de los españoles consideraron que los partidarios de Isabel II eran una panda de vendepatrias. Los carlistas consideraron que los liberales eran unos modernistas antiespañoles. Cuando llegó la primera república los que querían una España federal o confederal consideraron que los monárquicos no eran patriotas. Los católicos consideraban que los liberales no eran buenos españoles, que los librepensadores no eran buenos pensadores. Los librepensadores pensaban que la Iglesia era el enemigo número uno de una España moderna. Los republicanos pensaban que la restauración de la monarquía era un acto contra España y los monárquicos pensaban que echar a Alfonso XIII era una traición al país. Luego los republicanos verdes pensaron que los republicanos rojos no eran buenos españoles. Y viceversa. La cosa subió de tono y para ser español había que apoyar una Constitución hecha solo para una parte de España. Y la España conservadora dijo que la España republicana no era España. Y tampoco era español quien no apoyaba una revolución de sangre, y si no estabas con la federación de las tierras ibéricas no eras español. Y luego claro llegó la Guerra. Y ahora volvemos.

 

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