Monseñor Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia por la Vida

´Los cristianos no podemos recluirnos en las sacristías, no somos una isla, como algunos pretenden, somos fermento´

Cultura · PaginasDigital
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1 septiembre 2008
Monseñor Fisichella, que ha participado en el Meeting de Rímini en una mesa redonda sobre la Iglesia y la modernidad, ha negado que la Iglesia pueda estar, como dicen algunos, "injiriéndose" en el mundo porque la Iglesia vive en el mundo, participa en la realidad del mundo. "La Iglesia no puede ser una isla en el mundo, esta imagen es contraria a su tradición. Somos fermento, por eso no podemos recluirnos, como algunos pretenden, en las sacristías. Si no hablamos no habrá una palabra de Esperanza para el hombre moderno",  ha afirmado en Rímini monseñor Fisichella.

El rector de la Universidad Lateranense ha afirmado que los mártires son un fenómeno de hoy y ha recordado a las cristianos asesinados en la India, "víctimas de un fanatismo que es censurado por los medios de comunicación". El presidente de la Academia Pontificia por la Vida ha sostenido "que el hombre tiene necesidad de la Iglesia, y el hombre de hoy en particular tiene necesidad de que haya un sujeto que anuncie que en la historia hay una presencia salvífica. En la modernidad a menudo se olvida que la experiencia es una de las primeras formas de conciencia del hombre.

Monseñor Fisichella ha comentado que el título del Meeting de Rímini, "O protagonistas, o nada", "es un mensaje fundamental para nuestra sociedad, en la que falta la originalidad de la persona". "Tenemos algunas cartas que jugar -ha asegurado Fisichella-. A diferencia de otras fuerzas, la Iglesia vive de un encuentro personal. Si no fuésemos creíbles, el mundo no nos insultaría. Por eso hay mártires". Y ha añadido que "el problema de hoy es que la razón del hombre moderno es una razón técnica que no quiere conocer la verdad. La Iglesia nunca podrá ser enemiga de la ciencia, pero dice no a la ciencia que pretende ser un absoluto. La pretensión de la ciencia de convertirse en absoluto provocará que no sean los médicos los que decidan sobre la vida sino las máquinas".

Monseñor Fisichella ha completado su intervención afirmando que "es necesaria la Verdad. No hay una primacía de la libertad si no está en relación con la Verdad y el Amor. La Iglesia les recuerda a los hombres qué es el Amor. La Iglesia debe recordarle al hombre moderno la relación de la libertad con la Verdad. De otro modo no hay protagonistas".    

El rector de la Universidad Lateranense ha terminado citando un texto del cardenal Newman en Apología Pro Vita Sua en el que aseguraba que no consentiría que el acontecimiento que le ha dado sentido a su vida se convirtiera en una curiosidad arqueológica.

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