Los chicos están bien

Cultura · Juan Orellana
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24 febrero 2011
Nic y Jules son un matrimonio de lesbianas que tienen dos hijos, Joni y Laser, cada uno de una de ellas pero obtenidos por la inseminación de esperma del mismo varón. Un día los hijos deciden conocer a su padre biológico, que va a irrumpir en la familia de una forma que nadie había previsto.

Esta película de Lisa Cholodenko tiene un objetivo bien preciso: hacer el marketing más eficaz al matrimonio homosexual. Es decir, ya pasó el tiempo de mostrar en el cine las relaciones homosexuales como una panacea del buen rollo. Ahora se trata de demostrar que el matrimonio homosexual puede ser como cualquier matrimonio feliz, con sus crisis, sus infidelidades, y su triunfo definitivo del amor.

La película ofrece un marketing más completo, ya que nos presenta unos hijos adolescentes satisfechos, con las crisis naturales de su edad, pero emocionalmente maduros y bien preparados para la vida adulta. El heterosexual tradicional está encarnado en el personaje de Paul, y es muy maltratado por el guión. Es un hombre abierto, pero que en el fondo sigue pensando que la mujer es para el varón, y que todo debería acabar en una familia tradicional. El resultado es que queda abandonado, desasistido y, digámoslo claramente, muy injustamente tratado.

Como todo marketing que se precie, los ingredientes son excelentes: intérpretes monumentales, Annette Benning, Julianne Moore y Mark Ruffalo, muy buena narración, buena música… un inmejorable spot.

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