EDITORIAL

Lo que el caso Bretón enseña

Editorial · P. D.
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 545
14 julio 2013
Barbara Sukova, que encarna a Hannah Arendt  en la película dirigida por Margaret von Trotta,  mira a través de la ventana hacia un Manhattan lejano. La filósofa acaba de hacer frente a feroces críticas por su crónica sobre el juicio a Eichmann. Le han llamado de todo por haber descrito la conducta del responsable de la SS como una consecuencia de la “banalidad del mal”. Arendt, por boca de Sukova, exclama: “me han criticado por muchas cosas pero no se han dado cuenta de cuál ha sido mi verdadero error, el mal nunca es del todo radical, solo el bien lo es”.  

 Barbara Sukova, que encarna a Hannah Arendt  en la película dirigida por Margaret von Trotta,  mira a través de la ventana hacia un Manhattan lejano. La filósofa acaba de hacer frente a feroces críticas por su crónica sobre el juicio a Eichmann. Le han llamado de todo por haber descrito la conducta del responsable de la SS como una consecuencia de la “banalidad del mal”. Arendt, por boca de Sukova, exclama: “me han criticado por muchas cosas pero no se han dado cuenta de cuál ha sido mi verdadero error, el mal nunca es del todo radical, solo el bien lo es”.  

        A millones de españoles que han estado pendientes de uno de los juicios más famosos de los últimos años  les hubiera interesado la frase de Arendt. El “caso Bretón” ha provocado horas y horas de programación en las principales cadenas. Se han contado hasta los más mínimos detalles de la investigación. Las declaraciones de testigos y del propio acusado ante un jurado popular han sido mucho más seguidas que los avatares políticos o el debate sobre si llega o no llega la recuperación económica.

        Los  comunicadores han buscado “explicación” para la conducta de un padre que llega a matar a sus hijos para vengarse de su mujer y que hace desaparecer de forma terrible sus restos mortales. Era necesario que Bretón sufriera algún tipo de enfermedad mental. No era posible que la libertad humana hubiera concebido un acto así. Pero los informes de los peritos han sido tozudos: las facultades mentales del acusado son las de una “persona mal”. No había nada que “justificase” el comportamiento “anómalo” del acusado. No ha habido “desajuste” psiquiátrico.

         A pesar del psicologismo reinante, no ha habido más remedio que enfrentarse a ese abismo en el que el misterio del mal aparece con toda su crudeza. El sensacionalismo y el morbo con el que se ha informado del caso no ha impedido que surgieran, a lo mejor de un modo inconsciente, las tres grandes preguntas que desde la época de Caín sacuden el corazón humano: ¿Cómo es posible que suceda algo así? ¿Quién o qué puede expiar un pecado de este calibre? ¿Quién le puede hacer justicia a las víctimas? En este caso,  una madre que ha perdido a sus hijos. No es suficiente con la condena de los jueces ni con los años de la cárcel. Quizás en esta ocasión la televisión, que tanto sirve para adormecer,  haya servido para despertar.

        Se ha hecho demasiado evidente que el mundo sin culpa y sin necesidad de redención, ese sistema perfecto del que hablaba Eliot,  no existe.

        El caso Breton ha hecho evidente a los españoles que la realidad del mal y  de la injusticia que deteriora el mundo existe. Son cosas que no pueden ser simplemente ignoradas, tienen que ser eliminadas. ¿Qué haremos nosotros, hombres del siglo XXI tan necesitados de expiación como los antiguos, ahora  que no podemos sacrificar animales para implorar el perdón? Afortunadamente nuestra razón moderna nos dice que la sangre de los carneros es perfectamente inútil para este propósito. Pero necesitamos poder decir como la Arendt, no en las cátedras de filosofía, sino ante el televisor, que sólo el bien, no el mal, es radical. ¿Qué radical experiencia y compañía lo hacen posible?

Noticias relacionadas

Un apasionante viaje del que aprender
Editorial · Fernando de Haro
La esperanza es la sorpresa. La esperanza es encontrar el sentido antiprofano al mundo. Son las dos frases con que Antonio García Maldonado y Ana Iris Simón terminaron su intervención en una de las mesas redondas celebradas el pasado fin de semana en el EncuentroMadrid. ...
18 octubre 2021 | Me gusta 3
Mensaje en el círculo verde
Editorial · Fernando de Haro
Fue una reveladora coincidencia. La semana pasada, casi al mismo tiempo que Frances Haugen declaraba en el Congreso de los Estados Unidos sobre los excesos y las atropellos de Facebook, Whatsapp e Instagram (propiedad también del imperio de Zuckerberg) dejaron de funcionar durante seis horas. ...
10 octubre 2021 | Me gusta 6
La reconciliación es fundacional
Editorial · Fernando de Haro
“Intento descifrar por qué las víctimas de ETA que se han encontrado con los terroristas dicen que se han liberado. Fueron a esos encuentros con reservas y miedo, quizás por una obligación moral y se les quitó un peso de encima”, me dice la directora de cine Icíar Bollaín en una...
3 octubre 2021 | Me gusta 6
Grossman más necesario que nunca
Editorial · Fernando de Haro
Hace unos meses se publicaron en Europa varias traducciones de Stalingrado, la novela de Vasili Grossman. Reconstruida en su versión original por Robert Chandler se había editado en inglés en 2018. Había sufrido numerosas mutilaciones de la censura soviética....
27 septiembre 2021 | Me gusta 2