Caso Notre Dame

¿Leales a Roma o a los Estados Unidos?

Mundo · Brandon Vaidyanathan
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
17 abril 2009
La decisión de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, de invitar al presidente Obama a la inauguración del año académico y a recibir un doctorado honoris causa ha provocado un amplio debate, que ha superado los límites del campus.

Quienes se oponen a la decisión de que se le otorgue esta importante distinción de la universidad católica recuerdan el ardiente y constante apoyo de Obama a las políticas en favor del derecho al aborto. El presidente de la universidad, el Padre John Jenkins, ha tratado de explicar que hay una posibilidad de diálogo. Pero que esa posibilidad "no debe en modo alguno ser considerada como la justificación o la aprobación de las posiciones de Obama sobre temas relacionados con la defensa de la vida". Los críticos argumentan que la invitación es contraria a una declaración de los obispos estadounidenses en la que se establece que "las instituciones católicas no deben hacer distinciones honoríficas a los que se muestran en contra de  nuestros principios morales fundamentales".

En el campus la atmósfera es tensa. En las semanas siguientes al anuncio de la decisión, el diario de la universidad, El Observador, recibió 612 cartas al director, de las que 313 eran de antiguos alumnos. El 70 por ciento estaban en contra de la decisión de la universidad y muchos expresaron su "indignación", "vergüenza", "asco" y "decepción".

La respuesta de los actuales estudiantes es la contraria: el 73 por ciento está a favor de la decisión, ese porcentaje se eleva al 97 por ciento entre los graduados de este año. Muchos de estos estudiantes han expresado entusiasmo por la decisión de la universidad, invitando a sus opositores a no centrase en un "único problema". 

Obviamente, la muestra no es representativa. Sin embargo, lo que se desprende de las cartas es coherente con lo que se puede leer en otros periódicos, blogs o páginas  webs. Se han recogido un total de 270.000 firmas contra el "escándalo" de Notre Dame.

Más de 30 obispos de Estados Unidos han criticado abiertamente la invitación, incluido el obispo local, que no fue informado con antelación de esta decisión.

La batalla de Notre Dame recuerda una observación del teólogo David Schindler. En 1996, en su libro Corazón del Mundo, Centro de la Iglesia, Schindler citricó al padre Hesburgh, presidente de la Universidad de Notre Dame de 1952 a 1987. Hesburgh había insistido en que las modernas universidades católicas deben ser "en primer lugar, una universidad" y sólo en segundo lugar católicas.

Schindler critica la idea de que "católico" pueda ser un simple adjetivo, como cualquier otro, como si en las disciplinas modernas en las cuestiones de la razón y la fe se puede ser de alguna manera "neutral". Schindler sostiene que en realidad este enfoque lleva a la secularización y al fideísmo. Habida cuenta de la brecha entre los que ven en la distinción a Obama una señal de una saludable apertura de los católicos al mundo y los que la consideran como una profanación de la integridad católica y una afrenta a la zona de "la fe y la moral", su argumento parece que vale la pena. La situación en Notre Dame es el síntoma de una profunda tensión en el catolicismo de los Estados Unidos. Desde los primeros días de su presencia en el país, los católicos han tratado de mantener juntas dos lealtades que parecían competir entre ellas. Han tenido además que defenderse de los argumentos de los protestantes, que decían que su lealtad a Roma les hacía incapaces de ser leales a los Estados Unidos. En el siglo pasado, gracias a un exitoso proceso de integración, especialmente con la elección de John Fitzgerald Kennedy como el primer presidente católico norteamericano, la acusación protestante pareció cosa del pasado. 

Kennedy, sin embargo, tuvo que asegurar a la opinión pública que su fe católica era una cuestión privada y que  no ponía en peligro su compromiso con el Partido Demócrata y con Estados Unidos. Importantes políticos católicos parecen estos días seguir este camino. Más allá de lo que suceda en los próximos meses en Notre Dame, lo cierto es que se ha reabierto una vieja herida de los católicos de Estados Unidos.

Noticias relacionadas

El “regalo” que una generación de jóvenes pide a la política
Mundo · Filippo Campiotti
Esta carta se publicó originalmente en Il Sussidiario el 23 de marzo. Es la carta de un joven ingeniero que propone una nueva forma de hacer política. Aunque se refiere a la política italiana, lo que dice es muy pertinente también para la política española....
6 abril 2021 | Me gusta 3
El realismo de la fraternidad
Mundo · Michele Brignone
La visita del Papa a Iraq ha sido una inyección de esperanza para una población probada durante décadas de guerra. Frente a los males del país, Francisco ha señalado el camino del desarme de los corazones...
24 marzo 2021 | Me gusta 3
El Papa y el islam. Tres pilares de un magisterio
Mundo · Andrea Tornielli
Un hilo conductor une los discursos de Bakú, El Cairo y Ur, señalando la necesidad de una auténtica religiosidad para adorar a Dios y amar a los hermanos, y de un compromiso concreto por la justicia y la paz...
21 marzo 2021 | Me gusta 2
Hablarse de corazón a corazón
Mundo · Giovanna Parravicini
La historia favorece un tiempo nuevo, sobre todo en el diálogo interreligioso. Un tiempo de encuentros donde se puede hablar de corazón a corazón...
5 marzo 2021 | Me gusta 3