Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian, de Andrew Adamson
03.10.2013
¿Por qué? Porque, a pesar de los cambios respecto a la novela original, sigue manteniendo la interesante metáfora cristiana, esta vez referida sobre todo a la experiencia histórica de la Iglesia (obviamente el pagano no ve nada de esto). Porque nos brinda excelentes momentos épicos, alternados de escenas más aburridas, y unos efectos digitales muy conseguidos, como la tromba de agua. Porque exalta la libertad, el valor de la unidad y la inevitabilidad de la Gracia.
¿Para quién? Para adolescentes y preadolescentes amantes de Narnia, para degustadores del cine familiar clásico. Abstenerse los puristas y los apretados de horario; dura 147 minutos.
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