Entrevista a Alberto Galiana, consejero de Educación de La Rioja

´Las Comunidades Autónomas necesitamos un pacto educativo´

Mundo · F.H.
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18 mayo 2018
En primer lugar, creo que es necesario decir que todavía no se han agotado todas las posibilidades de llegar a un Pacto Educativo. Sería ingenuo pensar que es fácil conseguirlo tras la retirada táctica del PSOE y Podemos, pero todavía es posible. Las Comunidades Autónomas necesitamos ese pacto. Como gestores directos de la educación en España lo vemos como imprescindible. De hecho, algunas Comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE se inclinan a seguir negociando porque, en mi opinión, son conscientes de que hay un anhelo social por llegar a un acuerdo en esta materia tan importante y tan sensible.

¿Qué supone para las Comunidades Autónomas que al final no haya Pacto Educativo?

En primer lugar, creo que es necesario decir que todavía no se han agotado todas las posibilidades de llegar a un Pacto Educativo. Sería ingenuo pensar que es fácil conseguirlo tras la retirada táctica del PSOE y Podemos, pero todavía es posible. Las Comunidades Autónomas necesitamos ese pacto. Como gestores directos de la Educación en España lo vemos como imprescindible. De hecho, algunas comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE se inclinan a seguir negociando porque, en mi opinión, son conscientes de que hay un anhelo social por llegar a un acuerdo en esta materia tan importante y tan sensible. De hecho, y ante la coyuntura del nuevo cambio de Gobierno de España, en la primera oportunidad que tenga de hablar con la ministra y su equipo de Gobierno, les insistiré en la necesidad de retomar la senda del Pacto por el bien del sistema educativo. Es un compromiso en el no podemos dejar de insistir y avanzar.

¿Hubo en algún momento voluntad de acercamiento? ¿La ruptura ha sido por cuestiones económicas?

Sinceramente creo que ha habido por todas las partes voluntad real de acercamiento, sin perjuicio de que en algunos sectores de la izquierda ideológica haya predominado por desgracia un doble discurso que ha desembocado en la retirada táctica a la que antes me refería. En cuanto al aspecto económico, como consejero de Educación nunca voy a ver mal un incremento en el presupuesto en esta materia pero es también nuestra responsabilidad velar porque el uso del dinero público sea eficiente y llegue a resultados concretos y tangibles.

Tenemos el ejemplo de Uruguay para analizar lo vano del discurso incrementalista del gasto público en Educación. Este país sudamericano es ejemplar en muchos aspectos pero en los años 90 cayó en un discurso de incrementar el gasto sin atender a indicadores, sin mejorar metodologías y formación del profesorado y el resultado fue que la década siguiente empeoró significativamente los resultados a pesar de gastar mucho más. La conclusión es que no todo incremento de gasto conduce necesariamente a mejoras educativas. Todo depende de cómo se gaste y por ello es necesario introducir en las políticas educativas el concepto de evaluación de resultados e indicadores de eficiencia de la inversión. Primero hay que pensar qué deber hacerse y cómo, luego viene el presupuesto. No al revés.

¿Hay un antagonismo ideológico entre las posiciones del PP y del PSOE insuperable?

Ningún antagonismo ideológico es insuperable si quienes lo sostienen ponen sus ideas al servicio de las personas y la sociedad y no a la inversa. Tengo la sensación de que este momento de crisis en la negociación responde al tacticismo propio de precampañas electorales pero confío que pueda reconducirse y se vuelva a una estrategia de servicio a España con altura de miras. De lo contrario los españoles lo penalizarán electoralmente y tendrán razón al hacerlo. Por ello quiero insistir en que la nueva coyuntura a nivel nacional con el nuevo Gobierno que se acaba de formar, puede ofrecer una oportunidad para que se avance hasta alcanzarse el anhelado Pacto Educativo.

La LOMCE se ha ido quedando amputada. ¿Cuál es la solución?

Como toda obra humana, la LOMCE tiene sus virtudes y sus defectos, pero es la ley vigente y como tal ley debe cumplirse o modificarse con la mayoría parlamentaria correspondiente. Lo que no es admisible, salvo supuestos de objeción de conciencia que no parecen aplicables a este caso, es que organizaciones o incluso algunas Administraciones Públicas promuevan un incumplimiento de la ley. Pocas cosas pueden ir más en contra de un verdadero proceso educativo que promover que el sustento de nuestra convivencia democrática, que es el Estado de Derecho y sus leyes, no se cumplan dependiendo de si nos convienen o no. No creo que nuestros jóvenes deban ser alentados a incumplir las normas, ya que por desgracia si eso se hace, supone manipularlos al servicio de ideologías y no educarlos en el uso responsable de su libertad. Dicho esto, entiendo que la solución necesariamente pasa por el Pacto Educativo, de manera que pueda surgir del mismo una nueva Ley flexible pero con vocación de permanencia. Creo que hay que pasar de una actitud política cuya prioridad es la derogación de la LOMCE a otra en la que la prioridad sea la propuesta de mejoras de la normativa actual, cambiando lo que haga falta y conservando lo que pueda tener de positivo. Históricamente en España la idea de hacer tabla rasa con lo anterior ha estado más asociada a la imposición que al diálogo y la concordia, y es esto último lo que precisamente necesitamos en nuestro sistema educativo.

Entre los votantes del PP hay escándalo porque al final el Gobierno de Rajoy haya renunciado a resolver el problema de la educación en castellano en Cataluña.

No creo que el anterior Gobierno de España renunciara a resolver el problema de la educación en castellano en Cataluña. Lo que sí ha ocurrido es que se ha encontrado con los límites legales de su cambio, que requieren de mayorías democráticas muy amplías que ahora tienen que construirse. No parece posible cambiar de un plumazo 30 años de desinformación y en muchos casos manipulación educativa en esa Comunidad Autónoma. Sin embargo, es absolutamente prioritario ponerse manos a la obra y construir un nuevo relato de lo español menos acomplejado y que piense en el futuro europeo donde se incardina. Considero imprescindible llevar al debate político a nivel nacional (no solo en Cataluña) cuál debe ser el papel del español en todo el país como lengua vehicular de nuestro sistema educativo. No es posible que España permanezca unida si todos nuestros alumnos no dominan una lengua común y la sienten como propia, sin perjuicio de la particular de su región, que es también una riqueza.

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