Larry Crowne. Nunca es tarde
29.09.2011
La película es blanca, bienintencionada y resulta muy grata de ver. Sin embargo, está muy por debajo de sus posibilidades, sobre todo en el nivel cómico. Indudablemente hay química entre ambos intérpretes, y la trama romántica funciona, pero las múltiples situaciones humorísticas que plantea no llegan a arrancar la risa del espectador casi en ningún momento. Lo que propone, muy capriano, es la necesidad de "reinventarse" a uno mismo cuando parecen cerrarse todas las puertas, una reinvención que, en el caso que nos ocupa, parece de poco calado.
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