La tercera persona, de Álvaro de la Rica

Cultura · Guadalupe Arbona
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22 julio 2012
Se hadicho muchas veces que un buen crítico literario es un escritor frustrado.  Álvaro de la Rica ha querido desmentir esedicho y acaba de publicar su primera novela titulada La tercera persona (Alfabia, 2012). Lector incansable y exploradorde nuevos mundos imaginarios,  amante delas diferentes formas del arte -las propias y las ajenas-, de la Rica noscuenta la historia de un profesor de literatura judío, de nombre Jacob.

Lanovela, corta e intensa,  se divide entres partes todas ellas reflejos de la escritura. La primera (Todesbanden. Una noche del otoño de 2008)comienza siendo una reflexión sobre la muerte para terminar con la relaciónapasionada vivida con una mujer de nombre Moira, de la que Jacob da cuenta. Lasegunda es la carta que Claire escribe a Jacob declarándole su amor en elpasado y la decisión de iniciar una nueva vida tras su agónica visita aAuschwitz (Desde un tren Brest-Lyon.Final de la primavera de 2008) La tercera  es la respuesta de Jacob a la carta de suamada y compañera de Universidad (La respuestade Jacob, o el comentario. Comienzo del verano de 2008).

Elsentido del título de la novela, Latercera persona, se explica al final: en cada relación amorosa esnecesaria, dice el protagonista, una tercera que "orienta las relaciones en labuena dirección". Podría parecer, entonces, que el tema de la novela es eladulterio, y en parte lo es, pero en la historia hay un tema que interesa más yes el valor de una relación amorosa. ¿Es presencia, es decir, es tercerapersona, como reclama el título? ¿O es sombra de una ausencia como parecedecirse al final?

‘¿Erestan solo la sombra?', se pregunta Jacob en las páginas finales de la novela. Yextraña, como sorprende la frase en la que se reconocen los dos amantes: "Hemos caminado juntos un trecho delcamino. Y ya está. Nos hemos conocido a fondo, pero lo nuestro no ha sido ni lasombra de un amor". La extrañeza y sorpresa se apoyan en que en las páginascentrales de la novela, hemos podido entrar, a través de la carta de Claire, alrelato de una historia amorosa: y en la respuesta de Jacob la confirmación deesa historia.  Cosa que parecen negar losmismos personajes. Los vínculos que los han unido, de amistad y  de atracción, quedan reducidos en laconciencia de Jacob a sombra o a ausencia: "La sombra de un amor es algo que separece a un amor pero no lo es. Solo es su sombra. Puede ser algo muy fuerte,algo que puede llenar una vida, hacerla más llevadera tal vez, pero que en símismo no es nada. Una ausencia".

Lareducción del amor por Claire hace a Jacob vulnerable. Un amor no está alservicio de nada, no sirve para nada, es. Jacob intuye que la ‘tercerapersona'  puede reconciliarlo con larealidad. Tiene que hacer cuentas con el advenimiento de esta, imprevisto eirreductible.  Ahora bien,  cuando esta tercerapersona es vista en función de su utilidad para otra cosa, es entonces cuando sereduce a sombra. Y así lo que le ocurre a Jacob es que,  incluso un amor imprevisto, deja de ser claramentesigno, es decir se le niega en parte el carácter de misterio y de desafío realpara la vida del personaje que se plantea con el título. O al menos es lo quese adivina de esa parte de la vida de Jacob que permanece a oscuras: sumatrimonio. Por eso, la ordenación temporal de la historia es importante: Jacobrenuncia a Claire en el verano de 2008: no tiene el coraje de reconocer que lasuya es una historia de amor,   prefiere considerarla sombra. Y sucumbe a Moirameses más tarde. La peripecia de Jacob termina a merced de ese destino que learrastra: Moira.  O por ese fatum ciegode los clásicos que poco espacio dejaba para la libertad.

Tras estaprimera novela,  los lectores podemosesperar una segunda y ‘tercera' novelas de Álvaro de la Rica. 

 

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