La revolución del corazón humano, Egipto 2011

Mundo · Lucas de Haro
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25 marzo 2011
El pasado jueves 24 de marzo, el Centro Internacional de Comunión y Liberación y el Meeting de Rimini organizaron el encuentro "Las fuerzas que cambian la historia son las mismas que cambian el corazón del hombre". Wael Farouq, musulmán, profesor en la Universidad Americana de El Cairo, promotor del Cairo Meeting y actor presencial permanente de los acontecimientos de plaza Tahrir, contaba los hechos y el origen de la reciente revolución egipcia. Precisamente para hablar de los orígenes, y no sólo de los hechos, era casi obligada la presencia del sacerdote católico Ambrogio Pisoni, amigo de Farouq.

Hace unas semanas, en un programa de televisión egipcio, el periodista Saad Hagras ligaba la revolución de plaza Tahrir con el Cairo Meeting (octubre 2010). Ni Farouq ni Pisoni pretenden atribuirle al Meeting el mérito de la revolución, simplemente se conmueven al ver que la sustancia de lo propuesto y vivido en octubre se ha encarnado meses después en la sociedad egipcia, deseosa de libertad y justicia social.

Para Wael es innegable que el Cairo Meeting ha cambiado a los jóvenes voluntarios que han trabajado en él. Y no sólo a ellos, los medios de comunicación preguntaban a los organizadores de esta iniciativa: "¿Quiénes son los voluntarios del Meeting?, ¿cómo pueden trabajar juntos con credos diferentes?, ¿de dónde viene este entusiasmo por el otro en esta sociedad?…" y cada respuesta obligaba a los periodistas a hacer una nueva pregunta si querían entender de qué se trataba. Los voluntarios se han sentido, por primera vez en la vida, personas importantes con la posibilidad de incidir en la realidad; participaron por pura curiosidad y empezaron a cambiar desde la lectura del título: "La belleza, espacio de diálogo". El profesor Farouq reconoce que estos jóvenes han aprendido, han visto, que los valores de diálogo y diplomacia no son abstractos cuando son experimentables. Igualmente, el profesor ha presenciado una revolución no hecha con rabia, sino con personas movidas por realismo, atraídas por la belleza, con la certeza de que la vida tiene un sentido, deseosas de recuperar lo absoluto del ser humano hasta, como en algunos casos, dar la vida. Y aquí el docente musulmán recuerda que estas palabras encarnadas en la plaza Tahrir (realismo, belleza, vida, sentido…) pertenecen al vocabulario de El Sentido Religioso de Luigi Giussani, libro que no permite separar la experiencia y las palabras. Otro gran dualismo vencido por la revolución que se ha permitido cerrar la brecha entre el mundo virtual de Facebook y el real de la calle.

La unidad entre cristianos y musulmanes es decisiva para Farouq; sin ella no habría triunfado el cambio, porque los revolucionarios han sido guiados por su deseo de libertad, no por el objetivo de derrocar a Mubarak; la primera necesidad era recuperar su tiempo y su espacio. El profesor explica con precisión esta cuestión: el dictador no ha podido reprimir la revuelta porque no podía usar el método tradicional para estos casos: la violencia. Y no ha podido por una sencilla razón: no tenía delante un enemigo tradicional, es decir, la ideología. Se enfrentaba al ser humano. Los egipcios son, ciertamente, muy diferentes entre ellos; sin embargo, lo que Farouq y algunos amigos suyos han aprendido participando en el Meeting de Rimini es que la diferencia es la base del diálogo y un instrumento para alcanzar la unidad, cada persona es singular y especial. Los voluntarios del Cairo Meeting y los revolucionarios de plaza Tahrir se han convertido en protagonistas de sus vidas. Algo parecido a lo que ha sucedido en la historia personal de Farouq, que  siempre ha creído en cosas nobles y grandes, pero que se sentía solo hasta que esos ideales se encarnaron en personas y dejaron de estar alejados de la realidad. "Cada cosa bonita de la realidad tiene para mí la cara de una persona. Todo lo que he vivido, lo he vivido en relación con alguien"

Wael confía en que la realidad es la mayor aliada para mantener la unidad de los egipcios y ve con optimismo el futuro de su país, ya que la libertad no permitirá a los extremistas seguir trabajando clandestinamente como hacían durante el antiguo régimen, sino que tendrán que rendir cuentas ante la sociedad.

¿Y qué pintaba en esta conferencia un sacerdote lombardo? Tras la intervención de Farouq, parecía que no hacía falta añadir nada más al relato de una de las mayores aventuras del mundo real desde la caída del comunismo. Sin embargo, la historia no sería completa sin conocer los episodios previos al Cairo Meeting.

En los años 90, algunos jóvenes de Comunión y Liberación percibieron la urgencia de conocer mejor el fenómeno de difusión del islamismo en Europa y decidieron especializarse en lengua y cultura árabes (musulmana y cristiana), yendo uno de ellos a estudiar a Egipto. Paolo fue alumno de Farouq y en el año 2000 le presentó a Pisoni. El profesor egipcio mantiene viva la relación con estos italianos, lee El Sentido Religioso de Luigi Giussani y él mismo lo reedita en su versión árabe con el objeto de abaratar su precio y hacerlo  asequible en Egipto. El Sentido Religioso en árabe pasó de costar 2 €/unidad a 0,5 €/unidad. Wael visita el Meeting de Rimini y en 2009 repite llevando a algunos de sus amigos, entre ellos la vicepresidenta de la Corte Constitucional de Egipto. Después de una comida y algunas canciones en la Taberna Española, Farouq y sus amigos disparan a Pisoni y los suyos la idea de llevar el Meeting a El Cairo.

La escena de los primeros meses de 2011 en las calles de El Cairo, donde cristianos y musulmanes pedían libertad y justicia social, había tenido un antecedente en  octubre de 2010. Los egipcios simpatizantes de Comunión y Liberación, católicos y ortodoxos, se resistían a participar en el Cairo Meeting cuando se lo propuso Pisoni. No era fácil para ellos, minoría cristiana, colaborar con una iniciativa que nacía de musulmanes. Fue Farouq, y no el sacerdote milanés, el que los convenció.

Respondiendo a la última pregunta lanzada por el moderador de la conferencia, Pisoni, en clara referencia a la relación entre los amigos del Meeting de Rimini y los amigos del Cairo Meeting, reclamó a ser responsables: "La amistad ha de ser cultivada, requiere espacio, tiempo y un sujeto. Hemos de mirar lo que sucede y ver juntos el siguiente paso a dar". Esta llamada es, ciertamente, la propuesta de colaboración y ayuda de Europa a Egipto más eficaz y concreta proclamada desde el comienzo de la revolución.

Todas las grandes revoluciones de la segunda mitad del siglo XX han pasado a la historia con algún nombre. Probablemente, para los asistentes a la conferencia de la semana pasada en Roma, la revolución egipcia de 2011 será siempre, aunque ningún ponente la llamara así, la del corazón humano, porque, como concluía Wael Farouq, "el corazón de un pequeño hombre late con capacidad para bombear esperanza en las arterias de todo el mundo".

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