´La reconstrucción de viviendas se prevé para los próximos 10 años´

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4 marzo 2010
¿Cómo va evolucionando la situación? Por una parte las réplicas del seísmo siguen casi a diario. Aunque de poca intensidad, tiene un efecto psicológico importante. La gente sigue sin dormir bajo techo por miedo. Es curioso, porque durante el día hacen vida debajo de los edificios (entran a comprar a los supermercados y otros comercios, van a los bancos, entran a sus casas para vestirse,

¿Cómo va evolucionando la situación?

Por una parte las réplicas del seísmo siguen casi a diario. Aunque de poca intensidad, tiene un efecto psicológico importante. La gente sigue sin dormir bajo techo por miedo. Es curioso, porque durante el día hacen vida debajo de los edificios (entran a comprar a los supermercados y otros comercios, van a los bancos, entran a sus casas para vestirse, ducharse, etc).  Pues piensan que si pasa otro terremoto les dará tiempo a salir corriendo. Pero de noche y dormidos, creen que no les dará tiempo a reaccionar.

La seguridad en la ciudad es generalizada. La policía haitiana, la Minustha y los soldados americanos son visibles y patrullan la ciudad. Los pillajes de los primeros días ya no se reportan. Dentro de los abrigos (campos de desplazados) también existe una seguridad generalizada, aun cuando se dan casos puntuales de violencia doméstica y otras situaciones en grupos vulnerables o más desprotegidos. En los abrigos donde trabajamos uno puede pasearse con normalidad llevando encima ordenadores y mochilas. Estamos haciendo las labores de ayuda humanitaria sin problemas de seguridad. Solamente se producen momentos de tensión en algunas distribuciones masivas (sobre todo de alimentos), las que se hacen de forma desorganizada, mal planificada y sin presencia de cuerpos de seguridad. Pero también son casos puntuales.

El comercio informal está recuperado, hay acceso a cualquier tipo de producto. También el comercio formal que no fue dañado funciona normalmente. La banca opera con normalidad. Las estaciones de combustible están abiertas sin problema de abastecimiento. El transporte (tap-tap, etc.) también se ha recuperado totalmente, las calles están llenas de vehículos y ha vuelto el caos del tráfico que había antes del seísmo. La zona de Pétion Ville, que no ha sido casi dañada, ofrece todo tipo de servicios y productos. Los restaurantes están llenos cada noche y hasta se ha recuperado la vida nocturna.

La situación más trágica se vive en los abrigos y en los hospitales. Sigue habiendo miles de heridos, muchos con amputaciones y secuelas graves. Mucha gente ha perdido el trabajo y tiene que inventar su manera de conseguir algunos ingresos. En la mayoría de los cientos de abrigos repartidos por Puerto Príncipe existe un gran hacinamiento de personas viviendo bajo plásticos o sábanas. Se están instalando servicios mínimos de agua y saneamiento (letrinas) en algunos de ellos. Muchos de estos abrigos están en zonas inundables. Muy poca gente tiene una tienda de campaña o duerme debajo de una estructura de madera que aguante las fuertes lluvias que empezarán en abril (ya ha llovido varios días). Ha aumentado el número de gente que pide en las calles, sobre todo niños. La ayuda humanitaria llega de forma clara en la ciudad, totalmente invadida por más de 800 ONG. Por todos lados hay distribuciones de agua, comida, etc. El problema es que no son dirigidas a familias vulnerables, sino hechas de forma masiva. Mucha gente, la más vulnerable, los heridos, con problemas de movilidad, está teniendo problemas para acceder a esta ayuda humanitaria. Como era de esperar, ha nacido un comercio alrededor de la ayuda, en la reventa de productos. La sensación es que la situación mejora con cada día que pasa, dentro de la extrema gravedad de la realidad en la que nos encontramos, la de una ciudad destruida y todavía bajo las secuelas físicas y psicológicas del seísmo. Se espera que en el mes de abril, cuando empiecen las lluvias, la ciudad se inunde y la gente que vive en la calle se moje y pierda lo poco que tiene. Entonces las tensiones y protestas pueden aumentar, sobre todo si algunas personas organizan protestas con fines políticos o electorales (estamos en año de elecciones). También tradicionalmente en abril los precios de los productos de primera necesidad tienden a subir provocando más tensión.

¿Cuánto se tardará para que los desplazados vuelvan a tener un lugar donde vivir?

El Gobierno y la OIM tienen zonas prioritarias donde responder primero. Se trata de mover la gente de los abrigos improvisados a otros campos con mejores condiciones, que están en construcción a las afueras de Puerto Príncipe, y con una capacidad muy limitada, muy lejos de las cifras de desplazados, es decir, será una solución menor al problema. Se empezará primero por trasladar a la gente de los abrigos que se encuentran en zonas de riesgo (zonas inundables, etc.) o por los abrigos de más de 5.000 personas, o que están cerca de infraestructuras importantes, que en caso de problemas pudieran sabotear (por ejemplo, hay que desalojar los abrigos cercanos al aeropuerto, para evitar una posible invasión o protesta que afecte su funcionamiento). Sobre todo la prioridad es vaciar Champs de Mars y los grandes parques, donde hay miles de personas y la insalubridad es total, así como los patios y terrenos de deporte de las escuelas, para que éstas empiecen a funcionar en tiendas al exterior. Hay un gran problema de espacios libres en la ciudad para construir campamentos o shelter”con los estándares internacionales (esfera). Nuestra sensación es que la mayoría de abrigos informales van a continuar existiendo todo este año y veremos si algunos más. También durante algunos años existirán los campamentos de la OIM. Ya se están limpiando los escombros de la ciudad con brigadas de haitianos pagados por USAID y contratados por las alcaldías. Luego vendrán las evaluaciones de viviendas y las reparaciones de aquellas que estén mejor. La mayoría de reparaciones menores las hará la propia gente en cuanto tengan algo de dinero. La reconstrucción de viviendas se prevé para los próximos 10 años.

¿La presencia de EEUU en un principio alivió la situación? ¿O fueron las tropas de la ONU?

Las tropas de EEUU llegaron antes de que la Minustha se reorganizara y trajera seguridad, aunque fuera a nivel psicológico, más que real. La Minustha se vio muy afectada y tardaron días en volver a funcionar como antes. Pero antes que las tropas americanas fue la policía haitiana quien intentó poner orden y alivió la situación, sobre todo en el tema de saqueos. Actualmente hay una situación de normalidad, de control por parte de la policía y la Minustha. Pareciera ahora totalmente injustificada la presencia de EEUU. Hay que decir que el comportamiento de las tropas americanas es muy bueno y que los haitianos los han recibido con simpatía. Conversando con capitanes y soldados USA, están sorprendidos de la calma de los haitianos y de la seguridad que han encontrado. Es normal ver a los soldados americanos jugando con niños, o descansando relajados encima de los jeeps.

¿Colaboráis con las unidades militares que operan en Puerto Príncipe?

Con la policía se colaboró en algunas distribuciones al principio. Luego vimos que no hacía falta y la propia comunidad asumió el tema de la seguridad. Con los militares americanos se les invita a veces a reuniones donde se discute la gestión de los abrigos. Se les puede pedir ayuda para que construyan un muro, muevan tierra con sus máquinas y ese tipo de cosas. Te dan sus teléfonos y se muestran muy colaboradores.

¿Qué enfermedades están siendo las más dañinas para la población?

No se han reportado epidemias, sorprendentemente. Las enfermedades más comunes son las relacionadas con el consumo de agua no potable y la falta de higiene (trastornos gastro-digestivos). También hay muchas gripes y constipados, pues la gente duerme al aire libre, asociados a fiebre y congestión. Las brigadas cubanas de salud están haciendo un gran trabajo en este dominio.

¿Los saqueos que tienen lugar en Puerto Príncipe son como los están pintando lo medios?

Lo que se ve en las imágenes pasó, pero fueron casos puntuales en una zona concreta llamada Centre Ville, que está casi deshabitada, llena de comercios y totalmente destruida. Entonces, sobre todo las primeras semanas, cuando no llegaba la ayuda humanitaria, la gente fue a pillar lo que pudo. Nunca fue generalizado en la ciudad, y nunca se dieron asaltos a las personas directamente o por la calle, sólo se robaba en edificios destruidos. Claro, que en los barrios más marginales (bidonvilles),”que antes del terremoto ya no eran seguros, pues se dieron sus problemas.

Pero tengo que decir que los medios han exagerado muchas cosas aquí, que la prensa amarillista se ha cebado, y que se ha denigrado mucho al haitiano, como ya pasaba antes del seísmo. La primera ayuda humanitaria que llegó y quien sostuvo la ciudad las primeras semanas fueron los propios haitianos, que llegaron del campo con alimentos y recuperaron el comercio informal. Antes de llegar la ayuda humanitaria, los haitianos vendían ya agua por la calle, vendían alimentos y calentaban comida en las plazas, vendían jabones, plásticos para la lluvia, etc. La ayuda humanitaria tardó mucho en organizarse, pues tuvo problemas logísticos enormes y además había un miedo injustificado hacia la población, promovido por los medios de comunicación. El aeropuerto era un tapón, un embudo, gestionado por USA de forma muy criticable. Primero entraron los soldados y luego la ayuda. Luego durante muchos días la ayuda no salió del aeropuerto, pues no había almacenes en la ciudad donde guardar las cosas. El puerto estaba destruido. No había gasolina en Puerto Príncipe para el transporte de la ayuda o para movernos. Las ONG estábamos sin recursos, los técnicos locales, sin localizar o heridos. No había teléfonos ni comunicación.

Esto duró varias semanas. Lo único que se veía eran camiones que llegaban de Dominicana, sobre todo con agua y bulldozeres para limpiar las calles de escombros y poder circular. Pero eran gotas de agua en medio de un caos total. La comida y otros bienes básicos durante la etapa verdaderamente de emergencia (primeras semanas) vino de los propios haitianos, no de fuera. Cientos, miles de campesinas que venían de Kenskof y otros pueblos de los alrededores, llegaron a los mercados a vender alimentos sin miedo. Éstas no veían la CNN y sus imágenes amarillistas (viven en casas sin luz). Quienes quitaron escombros y buscaron y salvaron gente las primeras semanas fueron los haitianos principalmente, sin medios, de forma improvisada y jugándose la vida, sin cascos ni medidas de seguridad, metiéndose en agujeros entre las ruinas. Quienes llevaron heridos y curaban a la gente en los hospitales o centros de salud en las primeras semanas, antes de que llegara la ayuda, fueron los haitianos, cientos de voluntarios de la Cruz Roja local, estudiantes de Medicina, todo el que sabía algo de salud. Más que los pocos saqueos que hubo, aquí lo que se dio fue una lección de solidaridad, dignidad y apoyo entre la gente durante las primeras semanas de un pueblo haitiano que, aunque en shock y sin medios, supo responder. Pero esto nadie lo cuenta.

Más información en www.cesal.org

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