Foro Reforma de la Sanidad

La gestión privada de servicios públicos es positiva

Cultura · Juan Sanchez Corzo
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13 diciembre 2012
 Querida Inmaculada:He leído ///http://goo.gl/IDTsU///tu artículo/// en Páginas Digital. 

Ante todo te agradezco tu intervención en este medio para poner sobre la mesa cómo estás afrontando tú esta situación. Y no lo digo por decir. Es un gran bien. Yo he tenido la oportunidad de hablar largo y tendido con amigos del sector sobre este asunto y es lo primero que agradezco, poder hablar y dialogar sobre algo.

Yo sí tengo mi posición definida, quizá desde el desconocimiento por dentro de lo que es la sanidad, estatal o de gestión privada, pero me arriesgo a exponerla.

Mi criterio es el mismo que para cualquier otra actividad. Ya sé que en este caso se está tratando con algo tan sensible y sagrado como es la salud pero, desde el punto de vista de la gestión, no veo la diferencia.

Creo que toda esta polémica parte de una sospecha sobre el hombre, en este caso el hombre empresario; la sospecha de que el ánimo de lucro se antepondrá al interés del paciente. Al mismo tiempo se parte de una concepción buenista del agente sanitario contratado por el Estado, como si este siempre antepusiera el interés del paciente a los suyos particulares.

Seguramente hay casos concretos que permiten defender ambas tesis, pero no puedo admitir su generalización. Estoy contigo en que la mayor parte del personal sanitario del Estado hace su trabajo lo mejor que sabe, cosa que, por otra parte, pasa en todos los ámbitos y, desde luego, en el empresarial. También creo que ese personal seguirá haciendo su trabajo lo mejor posible en cualquier condición – con gestión pública o privada -, como estoy también en condiciones de afirmar por experiencia que los empresarios, con carácter general, no ponen el ánimo de lucrarse por encima de todo lo demás.

Ya sé que los supuestos no son extrapolables tal cual, pero creo que en España tenemos experiencia suficiente de gestión privada de servicios públicos y creo que la experiencia es un éxito en términos generales, incluso en la sanidad. Claro que hay errores, fracasos…, pero también los hay en la gestión pública, y muy graves, por cierto. Por lo tanto, la sospecha hacia la gestión privada no se justifica.

Como tú bien dices hay un dato insoslayable: hay que reducir gastos. La otra opción sería mantener los servicios públicos tal y como están, pero entonces supongo que nos tendrían que subir aún más los impuestos. ¿Estamos dispuestos a ello? ¿Y quién controla mejor los gastos sino aquel que los tiene que pagar de su bolsillo? ¿No sucede así en nuestra vida? Afirmar que ese recorte, en manos privadas, se hará mermando la calidad del servicio, como se está diciendo, me parece injusto. Ningún empresario le dice a su empresa que haga mal su trabajo para ahorrar. Normalmente es al contrario, cuanto más eficiente es el servicio y mejor se presta mayor es el beneficio que el empresario obtiene.

Por todo lo anterior, si yo pudiera elegir, elegiría la gestión privada, porque confío en la sociedad más que en el Estado, porque lo público no es de nadie y nadie se preocupa de ello, porque es muy difícil corregir a alguien que no soporta el riesgo de perder su empleo si trabaja mal o llega tarde, porque no se puede trabajar donde no hay autoridad y en la Administración Pública muchas veces nadie asume el papel de autoridad o no se reconoce a quien se le da.

El sábado pasado, en el encuentro de la Compañía de las Obras-Madrid Sur invitamos a una amiga a que nos informara de la situación. Ahí supe por vez primera que la Comunidad de Madrid os ha invitado a asumir vosotros mismos la gestión de los centros de salud. Cuando he leído el último párrafo de tu intervención he botado en la silla. Yo os animo con todas mis fuerzas a que os planteéis esta posibilidad con sano realismo, a caminar con vosotros en esta decisión y a colaborar con la iniciativa, si lo estimáis oportuno, porque si de algo estoy convencido es que un centro de salud gestionado por ti, por mi amiga y por quienes están con vosotros, será, sin duda ninguna, una experiencia de éxito profesional y empresarial, beneficioso para vosotros, para los pacientes y para la sociedad en su conjunto.

Yo confío en las personas – y no porque no sepa cómo somos – y esto implica asumir sus vicios y defectos, sus errores y las consecuencias de estos. Y también confío en las obras que las personas crean, incluidas las empresas, en la forma que estas adopten (asociaciones, fundaciones, cooperativas, sociedades mercantiles…). Esta confianza se extiende a la gestión privada de centros sanitarios estatales, asumiendo desde ya que junto con los buenos gestores también entrarán otros no tan buenos y que el tiempo irá colocando a cada uno en su sitio.

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