´La generalización de subsidios de paro es inasumible´

Mundo · P.D.
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28 octubre 2009
Entrevista a Juan Iranzo, Director General del Instituto de Estudios Económicos (IEE).

En la última EPA se constata un descenso de la población activa. ¿Qué consecuencias puede tener que haya muchas personas que se retiren del mercado laboral?

El descenso de la población activa se debe ante todo al efecto del trabajador desanimado, por el que colectivos desempleados, ante la elevadísima dificultad de encontrar ocupación, dejan de buscar activamente, con lo que la EPA les clasifica como inactivos cuando realmente son parados. Este efecto, mejora las estadísticas de tasas de paro, pero a cambio perjudica la tasa de actividad, que también debe ser otro de los objetivos de la política de empleo.

¿Cómo valora el  sistema de subsidios que está impulsando el Gobierno?

Las prestaciones de desempleo deben de buscar un equilibrio entre resolver las situaciones de carencia de rentas de los que caen en el paro con no crear incentivos perversos, lo que los economistas llamamos "riesgo moral", por el que la gente deja de buscar empleo y/o rechaza trabajos que podrían desempeñar perfectamente, ya que prefiere percibir la prestación en vez de aceptar los trabajos disponibles. Cuando se generalizan estas opciones últimas, el coste para el sistema es inasumible, con lo que se debe diseñar el sistema de prestaciones de tal forma que sólo cubra las situaciones involuntarias, entre comillas, de desempleo, excluyendo de su beneficio a aquéllos que no están dispuestos a formarse o no están dispuestos a aceptar los trabajos que se les pueda ofrecer.

¿En qué dirección debería reformarse el mercado laboral para fomentar una cultura de trabajo?

Debería crearse un mercado de trabajo más nivelado entre los distintos colectivos, con igualdad de oportunidades en las transiciones al empleo y en su retención. Todo ello en un marco de incentivos, controles y sanciones que favorezcan al que se esfuerza y, por el contrario, que penalice a aquellos que intentan aprovecharse de la colectividad o de sus compañeros, mediante el absentismo. En el fondo, cuando los trabajadores son competitivos, los empleos se multiplican, pero cuando impera la cultura del mínimo esfuerzo el desempleo se extiende como una plaga, que puede alcanzar incluso a aquéllos ajenos a la misma.

¿La cuestión del trabajo es una cuestión de cultura?

El trabajo es clave en la vida humana, es el principal mecanismo de obtención de rentas, es la manera en la que uno contribuye a la colectividad y al mismo tiempo participa de los beneficios de la acción social. Por ello, cuando no somos capaces de crear empleo no sólo estamos perdiendo capacidades de prosperidad sino, lo que es peor, estamos frustrando proyectos personales y familiares. Es una paradoja que la acción política, que se centra en cuestiones de índole menor, obvie hacer reformas que favorezcan el crecimiento y el empleo, que a la postre son los únicos mecanismos sostenibles de bienestar humano y colectivo.

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