La familia, ausente de los presupuestos

España · María Teresa López López
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26 abril 2012
En todos los debates presupuestarios es frecuente valorar el contenido de los PGE en función del volumen de gasto público destinado a "lo social" y el que ahora se está llevando a cabo para 2012 no es una excepción. Cuando este gasto social tiene una fuerte presencia medida tanto en valores absolutos como en relación al PIB, el presupuesto se prejuzga como bueno, por el contrario, cuando este gasto se reduce la valoración es negativa. Nada más lejos de la realidad, no es la cantidad del gasto lo que determina la bondad de unos presupuestos sino la voluntad política que se desprende de su estructura. Para valorar correctamente los presupuestos hay que conocer bien los objetivos que se pretenden alcanzar con su ejecución.

Para ello Acción Familiar, como viene haciendo los últimos años, ha llevado a cabo un análisis exhaustivo del gasto social recogido en los PGE, desde una perspectiva de familia, y considera que los PGE para 2012 tienen un claro y explícito objetivo político: la reducción del déficit público. Una vez más la familia está ausente en el debate presupuestario, aunque es ella la que soporta la mayor carga de la crisis.

No puede negarse que la reducción del déficit debe ser el primer objetivo económico y político, pero no debería ser el único. La mejor forma de defender nuestro estado de bienestar es asegurar su viabilidad futura y ésta solo es posible en el marco del equilibrio presupuestario. Sin embargo llama la atención la ausencia de otros, perfectamente compatibles con aquel, que nos permitan pensar que la familia tiene interés para los responsables políticos. Ésta no figura entre los objetivos políticos, y ni siquiera se hacen referencias explícitas al reconocimiento del papel que viene desempeñando especialmente en este momento de crisis económica.

Aunque en el documento de Acción Familiar se analizan todos los programas presupuestarios de carácter social, el único programa presupuestario destinado explícitamente a las políticas de familia (231G "Atención a la infancia y a las familias") muestra, entre otros objetivos, un apoyo explícito y especial a la infancia, así como la voluntad política de elaborar un Plan de Apoyo a la Familia, pero para el que no figura ninguna dotación presupuestaria. Sin embargo es a la vez uno de los programas que ven disminuir de una manera más acentuada el gasto asignado (42,6% menos), mantiene además la misma tendencia de contracción que en los presupuestos de años anteriores, tendencia que se rompe, o al menos se amortigua, en otros programas presupuestarios como por ejemplo el de igualdad de oportunidades o el mal llamado "prevención integral de violencia de género". Siendo casi inevitable la reducción del gasto, este trato tan diferente muestra el interés político del legislador, situando la atención a la familia en el último lugar y convirtiendo este programa de gasto en el más reducido dentro de la política de servicios sociales y promoción social.

Por todo ello Acción Familiar considera que no se observa, del análisis de toda la documentación, un cambio en la cultura que estos presupuestos propugnan. Se mantiene, entre otros objetivos políticos explícitos subordinados al de estabilidad presupuestaria, la búsqueda de la igualdad desde la mal llamada "perspectiva de género" en todas las políticas públicas, pero no se hace ninguna mención, en las miles de páginas que configuran los PGE, a la necesidad de analizar las políticas públicas desde una perspectiva de familia, como muchas asociaciones como Acción Familiar venimos solicitando desde hace muchos años.

De la lectura y análisis del contenido de los PGE se concluye que siendo necesaria la búsqueda del equilibrio presupuestario, éste no puede ni debe convertirse en exclusivo, aunque sí prioritario. Se trata de un objetivo perfectamente compatible con la búsqueda de una nueva cultura que abandone el individualismo, ayude a construir una sociedad más humana, más solidaria y más cohesionada, y eso pasa por el reconocimiento del valor político, social y económico de la familia, ausente totalmente en los PGE de 2012.

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