Entrevista a Juan Luis Cebrián

´La democracia en España está en peligro´

Entrevistas · Fernando de Haro
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23 noviembre 2020
Juan Luis Cebrián, que fuera director de El País, escritor y miembro de la Real Academia, se ha tomado la molestia de escribir un libro que se titula “Caos. El poder de los idiotas”. Es un repaso estimulante de la situación del mundo. En este libro se viaja desde Asia hasta América Latina, pasando por Europa.

Juan Luis Cebrián, que fuera director de El País, escritor y miembro de la Real Academia, se ha tomado la molestia de escribir un libro que se titula “Caos. El poder de los idiotas”. Es un repaso estimulante de la situación del mundo. En este libro se viaja desde Asia hasta América Latina, pasando por Europa.

“Caos. El poder de los idiotas”. ¿Quiénes son los idiotas?

Pues hay muchos idiotas, pero a los que me refiero en este libro, que en realidad yo concebí como un panfleto, son muchos gobernantes del mundo. Hay un deterioro de la clase política general en las democracias occidentales, y muchos de los problemas que tenemos en España los tienen incluso amplificados en otros países de Europa y en Estados Unidos.

Dice usted en el libro que “la democracia española perecerá si los herederos de la Transición se empeñan en agitar la confrontación”. ¿Está en peligro la democracia española?

Está en peligro la democracia en general en muchos sitios. Hay un retorno del autoritarismo, un crecimiento de las posiciones radicales de extrema izquierda y de extrema derecha; en Europa, fundamentalmente, de extrema derecha. Por tanto, también está en peligro la democracia en España, y seriamente. La democracia se pone en peligro cuando se abandonan las políticas de debate, de acuerdo y de consenso, y aumenta la confrontación y la polarización, que es algo que también sucede en nuestro país.

Dice usted que el PP y el PSOE están moralmente obligados a recuperar el espíritu que hizo posible la Transición, ¿por qué le resulta tan difícil a esta generación de políticos recibir esa herencia? ¿qué se ha hecho mal, qué se ha roto desde la reconciliación de la Transición hasta ahora?

Yo no diría qué se ha roto sino qué han roto o qué continúan rompiendo. Creo que los nuevos políticos, la nueva generación no solo de políticos, en general las nuevas generaciones, no tienen la experiencia vivida de lo que fue el franquismo y la Transición. Simplemente entienden la política como una profesión de persecución del poder. No tienen un proyecto, por así decir, sobre todo no tienen un proyecto evidente ni el PP ni el PSOE, porque la extrema derecha, la izquierda radical y los nacionalistas naturalmente que tienen un proyecto. Y no hay suficiente respeto a las instituciones. Una democracia no puede sobrevivir si las instituciones no son apoyadas, consolidadas y reformadas cuando sea necesario, pero por las vías legales. Es algo que se echa a faltar en España.

Falta de respeto por las instituciones. Usted ha escrito recientemente que hay “una deriva antidemocrática en el gobierno de Sánchez”. ¿En qué consiste esa deriva?

Insisto en que por desgracia no es algo que solo nos pase en España. Hay una deriva antidemocrática en muchos países de gobiernos democráticos que acuden a elecciones, etcétera, pero en el caso de España hay una falta de respeto institucional preocupante, que se pone de relieve en ciertas acciones del gobierno, en algunos proyectos como el que afecta al sistema de selección del Consejo General del Poder Judicial, otros como son esas amenazas de decidir desde el poder político lo que es verdad y lo que es mentira, siempre aparentemente con buenas intenciones. En definitiva, son amenazas que afectan a la independencia judicial, a la libertad de expresión, el mantenimiento de las leyes electorales tal como las tenemos afecta también a la democracia interna de los partidos y a la propia democracia, al propio funcionamiento del Parlamento como poder independiente del ejecutivo. En definitiva, estas enfermedades no son exclusivamente nuestras. Los intentos de atacar a la independencia judicial también los hemos visto en Polonia y en Hungría, por no decir lo que estamos viendo por parte de Trump en Estados Unidos.

Resulta especialmente interesante cuando usted, para analizar la cuestión política actual, afirma que sobre todo desde la Revolución Francesa todo se explica como parte de un conflicto entre los ilustrados y los románticos, pero a veces da la sensación de que la izquierda ha renunciado al modelo ilustrado más universal, quizás influenciada por el modelo romántico de la identidad. ¿Parte de la izquierda ha caído en esa tentación romántica?

Ya lo creo, y por desgracia en definitiva es una traición a los valores de la izquierda. La izquierda se basa fundamentalmente en la igualdad, reconociendo la diversidad, pero la diversidad no puede empañar la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Las políticas identitarias precisamente tienden a dividir entre nosotros y ellos, sean las políticas nacionalistas, racistas, cualquier política que conceda derechos o privilegios a un grupo social en función de su peculiar identidad. Entre otras cosas porque las identidades son varias, ya lo explicó muy bien Amartya Sen. La Ilustración, y la democracia es hija de la Ilustración, se basa en el debate, en el conflicto si es necesario, pero conflicto cuya solución no acude a la violencia, en la lógica, en la inteligencia y en el servicio al interés general, pero también en los derechos de las minorías, que nuevamente los identitarios tratan de sojuzgar.

Lo curioso es que la izquierda se haya convertido en identitaria, no solo en España.

Hay una eclosión del nacionalismo en Europa en estos momentos. El nacionalismo es una política identitaria y ha generado dos guerras mundiales espantosas en Europa. Muchas de estas tendencias están siendo alimentadas por el miedo a la globalización, que nos llega de la mano de un cambio tecnológico y social formidable que no somos capaces de controlar ni dirigir, ni de entender muchas veces, y hay un problema generacional en Europa y en España. Las nuevas generaciones no son conscientes de lo que significó la Transición como reconciliación entre los vencedores y vencidos de la guerra civil, entre los hijos de los vencedores y los hijos de los vencidos, y en Europa muchos no son conscientes de que la reconciliación franco-alemana después de la guerra mundial es la base de la construcción de la Europa unida por la que tanto luchamos y trabajamos tanta gente durante tanto tiempo.

Lo he leído muy crítico con el PSOE últimamente, lo ha llamado incluso “un partido clientelista”.

Sí, es un partido clientelista. Reparte muchísimo empleo. Por otro lado, no es el único partido clientelista, y es lógico que cualquier formación se dedique a cuidar a sus militantes, pero tanto el PSOE como el PP, que son los partidos fundamentales de nuestra democracia, tienen un número de militantes y sobre todo un número formidable de votantes. Entonces hay una especie de excesiva atención a los militantes, y solo a los militantes que piensan como la dirección, y un olvido de los electores. Como los diputados solo pueden serlo si aparecen en las listas que la cúpula del partido define, en realidad se deben más a los jefes de su partido que a sus electores. Esto no es un problema del PSOE, es un problema del sistema electoral que venimos denunciando desde hace décadas y que es muy fácil de resolver, se trata simplemente de que no sean cerradas las listas. Bastaría que uno pudiera votar al PP pero tachar a Casado, o a cualquier otro de la lista, o votar al PSOE y tachar a Sánchez o a cualquier otro de la lista.

Hemos sabido que la Real Academia está preparando un comunicado para defender que el castellano sea lengua vehicular en Cataluña.

Espero que sí. Tuvimos un debate interno la semana pasada y espero que en el próximo pleno podamos continuarlo y que se haga ese comunicado. En realidad, la misión de la RAE es trabajar por la unidad del idioma en todo el mundo, no solo en España, y defender el castellano, que es la lengua oficial de todo el estado según dice la Constitución, y todos los españoles tienen el derecho pero también el deber de conocer.

*Esta entrevista fue realizada en La Tarde de Cope

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