La delicadeza

Cultura · Víctor Alvarado
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9 julio 2012
Si tuviéramos que guardar todas las perlas francesas de los últimos años en un pequeño cofre, les confirmamos que no tendríamos espacio suficiente, porque el nivel cinematográfico del país galo va en progresión ascendente tanto en calidad y cantidad como en la diversidad de sus planteamientos.

Esta película cuenta la historia de Nathalie, una chica locamente enamorada de François hasta que un trágico accidente del hombre de su vida provocará que ella tenga que replantearse su vida y encontrar el modo de afrontar la pérdida.

Está dirigida por los debutantes Stèphane y David Foenkinos, el segundo a su vez es el autor del bestseller en el que se basa el largometraje en cuestión. Este producto quizá no sea muy dinámico. Sin embargo, las virtudes superan a los defectos. Sorprende su originalidad, expresando que el género melodramático con ciertos simpáticos toques de humor no está acabado. Simplemente, es necesario darle vueltas a la cabeza y utilizar la imaginación para crear un relato que se sustente en los pilares del cine clásico.

La delicadeza (2012) explica el proceso del duelo por la muerte de un ser querido y el desierto por el que debe pasar una persona antes de rehacer su vida con la persona supuestamente ideal. Se trata de una película que guarda ciertos paralelismos con la argentina No sos vos, soy yo (2004), aunque con notables diferencias, por el carácter más poético de la estrenada en este verano.

Un detalle, que llama la atención, para tratarse de una producción de nuestra nación vecina es que no frivoliza sobre el noviazgo, tomándose muy en serio lo que significa querer a una persona.

Podemos ver que los citados cineastas elogian a la familia y van a contracorriente de una sociedad materialista, que no busca en el interior de las personas, quedándose en la superficie, puesto que proponen la bondad, la ternura, la educación y la dignidad de la persona como los valores para alcanzar la felicidad. El personaje de Markus, interpretado por el humorista François Damiens, puede ser un modelo para que la juventud entienda el sentido profundo de las relaciones de pareja. Faltaría por destacar la presencia de Audrey Tautou por su capacidad para elegir historias, que no te pueden dejar indiferente. Tal vez se deba a ser bastante selectiva porque necesita vivir su vida.

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