Juan Pablo II, la grandeza de la normalidad

Cultura · Antonio R. Rubio Plo
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 118
21 mayo 2020
En la conmemoración del centenario del nacimiento de Juan Pablo II han aparecido varios libros interesantes sobre aquel gran pontífice, uno de los más destacados del siglo XX y que sigue siendo fuente de inspiración y meditación para muchos cristianos. Confieso como historiador que hay algo que no llevo bien al abordar la historia del papado. Me refiero al capítulo de las comparaciones, a la manía de algunas personas de destacar los rasgos de un pontificado y contraponerlos a otro, como si de polos opuestos se tratara. Esta mentalidad arroja a algunos papas al olvido o se fija solo en lo anecdótico, en cosas con menos importancia de las que se cree. No se debe caer en la tentación fácil de ideologizar el Magisterio pontificio.

En la conmemoración del centenario del nacimiento de Juan Pablo II han aparecido varios libros interesantes sobre aquel gran pontífice, uno de los más destacados del siglo XX y que sigue siendo fuente de inspiración y meditación para muchos cristianos. Confieso como historiador que hay algo que no llevo bien al abordar la historia del papado. Me refiero al capítulo de las comparaciones, a la manía de algunas personas de destacar los rasgos de un pontificado y contraponerlos a otro, como si de polos opuestos se tratara. Esta mentalidad arroja a algunos papas al olvido o se fija solo en lo anecdótico, en cosas con menos importancia de las que se cree. No se debe caer en la tentación fácil de ideologizar el Magisterio pontificio. Según el papa Francisco, la ideología mata, asesina la vida y hace del Magisterio una pieza de museo. En consecuencia, el Vicario de Cristo no debe ser valorado exclusivamente por unos aspectos de sus enseñanzas, o de su carisma, porque la percepción resultante no se ajustará a la realidad. Por eso ha sido muy oportuna la publicación de ‘San Juan Pablo Magno’ (ed. Palabra), obra en su mayor parte del sacerdote, teólogo y escritor Luigi Maria Epicoco. Es además una entrevista al papa Francisco donde se recogen sus recuerdos y opiniones sobre Juan Pablo II.

La conclusión básica que se debe sacar de la lectura de este libro es que Francisco tiene siempre entre sus referencias al papa polaco. De hecho, en la homilía de la misa que el cardenal Bergoglio pronunció en su memoria en Buenos Aires el 4 de abril de 2005, lo calificó de Juan Pablo II, el coherente: “La coherencia se va elaborando en el corazón con la adoración, con la unción al servicio de los demás y con la rectitud de conducta”. No se trata de cualidades que uno pueda adquirir por sí mismo, no es un voluntarismo de empeñarse en llevar una vida recta. Eso estaría muy en línea con lo que hoy algunos llaman la “autorrealización”. Antes bien, Bergoglio conocía el secreto de Karol Wojtyla, un secreto bien sencillo y aconsejable para todos los cristianos: “Era coherente porque se dejó cincelar por la voluntad de Dios. Se dejó humillar por la voluntad de Dios”. Pero como bien dice el papa Francisco, la elección de Dios es misteriosa, elige el instrumento que Él quiere. Lo único que debe tener en cuenta el elegido es que ha sido elegido porque es amado. Toca a Dios escribir su historia.

Las cualidades de Juan Pablo II fueron importantes: capellán universitario, profesor de Filosofía, alpinista, esquiador, hombre de intensa oración… Pero quien tenía la última palabra era Dios. Y esto mismo podría aplicarse a Jorge Mario Bergoglio, con tareas y responsabilidades desde su juventud. Ambos tendrían que enfrentarse a situaciones inéditas con una mezcla de valor y temor al tiempo. De esa mezcla nace la virtud de la prudencia, la auténtica virtud del gobierno, tal y como señala Francisco en el libro. El valor acompañado del temor sirve para mantener una actitud humilde que permite avanzar con los pies bien pegados a la tierra.

Luigi Maria Epicoco inserta unos fragmentos de ‘Don y misterio’, el libro con el que Juan Pablo II conmemoró el 50º aniversario de su ordenación sacerdotal. Es una obra bien conocida por el papa Bergoglio, que ha reconocido la influencia del pensamiento de Juan Pablo II sobre el sacerdocio en su etapa de arzobispo de Buenos Aires, en las cartas dirigidas a los sacerdotes y en las homilías del Jueves Santo. No deja de ser curioso que en aquella época, según reconoce Francisco, algunos le tacharan de conservador. Cabe añadir que las etiquetas son a menudo tan efímeras como cambiantes, y se asemejan probablemente a lo que se suele conocer como escándalo farisaico (Lc 7, 31-35). La tarea fundamental del sacerdote es, sobre todo, la oración y el anuncio de la palabra, pero otro de sus principales carismas es el del acompañamiento. Pero como bien señala Francisco, no debemos olvidar que este es un carisma de todo bautizado, válido para laicos, consagrados y sacerdotes. Todos debemos aprender de un pastor como Juan Pablo II que deseaba estar en contacto con la gente, que amaba a la gente y la gente le correspondía con su amor. Por lo demás, el papa actual recuerda la vinculación de Juan Pablo II con la misericordia. Una de sus primeras encíclicas fue ‘Dives in misericordia’ e instituyó la fiesta de la Divina Misericordia. Misericordia es uno de los nombres de Dios, recuerda, por su parte, el papa Francisco. El sacerdote encuentra su plena realización en el testimonio de la misericordia, añade en este libro, aunque esto vale también para cualquier cristiano.

‘San Juan Pablo Magno’ es un libro que combina acertadamente pasajes de la vida de Juan Pablo II con recuerdos personales e interesantes observaciones de Francisco. El papa polaco es un ejemplo de santidad asequible, aunque se le haya dado el calificativo de Magno. Sobre este particular, añade el papa actual: “Pienso que la grandeza de este hombre está escondida en su normalidad. Nos ha demostrado que el cristianismo habita en la normalidad de una persona que vive en una profunda comunión con Cristo”.

Noticias relacionadas

Un Hemingway inglés
Cultura · Silvia Guidi
Se acaban de cumplir treinta años de la muerte de Graham Greene, un escritor que sabía ver “la belleza que existe de verdad, no imaginaria, en lo que todos, convencionalmente, consideran y llaman feo, torcido, desagradable”....
6 mayo 2021 | Me gusta 6
La dificultad para ver a Cristo
Cultura · Angelo Scola
El nuevo dios con minúscula nos domina hasta tal punto que corremos el riesgo de volvernos incapaces de captar el misterio. Pero hay una alternativa...
8 abril 2021 | Me gusta 5