Joseba Arregi. Un abrazo para la eternidad

España · Juan Carlos Hernández
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15 septiembre 2021
“Todos compartimos esa base de debilidad, de sufrimiento, de dolor, de ser contingentes, de tener que morir. Desde ahí podemos encontrarnos unos a otros”. Hace unos meses escribía esto para nuestro periódico nuestro querido amigo Joseba Arregi, que ha fallecido en Bilbao tras una larga y dura enfermedad.

En el umbral de su muerte escribía hace unos meses en El Mundo que todo lo que tiene el hombre “de bueno, consolador y temporal lo tiene de prestado, ¿con qué motivo se queja cuando se lo quiere quitar quien se los prestó?  Lo que tiene que hacer es dar gracias a Dios por habérselo prestado tanto tiempo”.

Columnista habitual en varios periódicos donde era una voz discordante y aguda. Fue consejero de Cultura del Gobierno vasco durante su militancia en el PNV hasta el año 2004 cuando abandonó las tesis nacionalistas, en realidad las había abandonado hace tiempo de forma gradual. En aquella época fue uno de los promotores del Guggenheim. Una de sus obras fundamentales fue “La nación vasca posible” donde habla sobre los nacionalistas que ven la pluralidad de la sociedad vasca más como un problema a solucionar que como un valor positivo que asumir y desarrollar. En un momento de su vida en que la banda terrorista ETA asesina a un amigo cercano, su mujer le provocaba: “Ahora, ¿vas a seguir apoyando al nacionalismo?”. “Esto me hizo reflexionar”, me confesaba un día. A partir de su ruptura con el nacionalismo se convirtió en uno de los más lúcidos y comprometidos defensores de las víctimas del terrorismo en su tierra.

Gran amigo del también recientemente fallecido Mikel Azurmendi, participó en la presentación de su libro “El abrazo” del cual afirmaba que le había sacado de quicio, de su zona de confort. “El libro me hace replantearme de nuevo el sentido de la realidad. Yo creía que ya a mi edad no tendría que cambiar de nuevo mi pensamiento”. Una de las cosas que más me fascinaban de él, aparte de su vasta cultura (catedrático en Teología y Sociología), era su capacidad para seguir aprendiendo y dejarse sorprender. “Parece un niño con zapatos nuevos”, le dije tras la presentación del libro de Azurmendi ante su sonrisa.

“El cristianismo tiene la posibilidad de ofrecer algo que la sociedad busca a ciegas. Lo que yo he encontrado en el libro y Mikel Azurmendi ha encontrado en la Fraternidad de Comunión y Liberación es precisamente esa verdad, ese tiempo de intensidad”, me contaba tras la presentación del libro.

Querido Joseba, tu amigo Mikel te espera para darte un abrazo para toda la eternidad.

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