James Brown: el maestro

Cultura · Enrique Chuvieco
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30 agosto 2008
Estos días vuelvo a escuchar los grandes éxitos del genial James Brown (Carolina del Sur, 1933 - Georgia, 2006) para redescubrir que muchos de los ritmos, empieces y composiciones actuales son producto de su talento. No en vano, con Papa´s Got A Brand New Bag (1965) creó algo original, rompiendo con la música más previsible que estaba haciendo ese año la factoría Motown: subrayó el ritmo sobre la melodía, introduciendo compases en síncopa y entrecortadas guitarras rasgueantes sobresalían en esta composición y también en Cold Sweat (1967). Había nacido el funky.

La música de James Brown entroncaba así con la acidez del jazz y reivindicaba el poder negro que por aquellos años expresaba una parte del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

Brown seguía creciendo musicalmente junto a otros artistas. Así, con varios trabajó con ritmos y sonoridad, especialmente en el primero de los cuatro compases, el One, con el que extrajo mayor jugo al funky. Se entronizó con Sex Machina, que fue nº1 en 1970, The Payback, álbum de multiplatino en 1974, My Thang, Gravity, Papa don't take no mess, Body Heat, entre otros.

Criarse sin madre (le abandono de pequeño) y en la compañía de una tía que regentaba un prostíbulo tendría sus consecuencias en cómo Brown se relacionaba consigo mismo y con los demás: ingresó joven en la cárcel y consumió drogas y alcohol hasta el final de sus días. Con todo, las dotes de este músico autodidacta han inspirado a artistas como los Rolling Stones, Michael Jackson o Prince y se expresan en ritmos actuales que encandilan a adolescentes de todo el mundo, pensando que son fruto de la novedad de sus cantantes preferidos. "Pobriños", como dirían con retranca mis amigos gallegos.

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