Intocable

Cultura · Víctor Alvarado
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13 marzo 2012
Los números de este largometraje son realmente espectaculares, ya que más de 19 millones de personas en Francia disfrutaron de este film, que ha estado 12 semanas ocupando el número uno en las taquillas galas, convirtiéndose en una de las más vistas de la historia del país vecino.

Está basada en hechos reales y relata la relación entre dos personas de estratos culturales diametralmente opuestos, pues Philippe es un multimillonario tetrapléjico que descubre en un inmigrante de los suburbios las cualidades perfectas que lo pueden convertir en el cuidador ideal.

Los directores Olivier Nakache y Eric Toledano, cuyos trabajos no son muy conocidos en España, se inspiraron en la vida de Philippe Pozzo, una persona que perdió la movilidad por culpa de un accidente en parapente, a consecuencia del cual escribió un libro e hizo un documental muy optimista en el que se veía cómo sobrellevaba la discapacidad, con lo que se acabó convirtiendo en uno de los guionistas de la película, que se hizo con la condición de que fuese divertida. Intocable (2011) cumple su propósito de hacer reír y permite que el espectador piense a la vez que disfruta del espectáculo porque la cinta ofrece gags memorables. Los cineastas han impuesto un ritmo trepidante junto a escenas de gran belleza plástica como las que aparecen cada vez que el protagonista necesita "aire".

El actor protagonista es François Cluzet, un popular intérprete francés que, según unas declaraciones a la prensa, pensaba que el secreto de Intocable era hacer feliz a la gente.

La verdad es que la película es muy esperanzadora, puesto que habla de las ganas de vivir de un discapacitado al que lo que le hace sufrir no es su incapacidad para moverse sino, como a todo el mundo, la soledad o los problemas sentimentales. En esta materia, el mensaje de defensa de la dignidad de la persona ante la enfermedad está claramente definido.

Particularmente, nos ha llamado al atención una escena en la que los protagonistas, a pesar de las diferencias culturales que presentan, descubren que tienen en común más de lo que pudiera parecer, donde surgen fuertes lazos de amistad entre ambos.

En el visionado del largometraje se contrasta el diferente modo en que los protagonistas entienden las relaciones de pareja, se refleja el superficial modo de entender las relaciones con el sexo opuesto de Driss frente a la profundidad que Philippe da al encuentro entre un hombre y una mujer. De todas formas, las escenas más comprometidas han sido rodadas con elegancias, sin caer en el mal gusto. El punto más negativo es el coqueteo de los personajes con las drogas, aunque pretenden provocar la sonrisa.

Por otra parte, en una escena secundaria, la madre de Driss afirma haber apelado a la trascendencia para que su hijo diera señales de vida.

Como dato curioso, los cineastas abren del debate sobre si se puede considerar arte al arte moderno.

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