If love is a red dress

España · Blanca Alfaro
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15 octubre 2013
Hay días (todos, en realidad) en que uno está buscando, con más urgencia que la comida, alguien que se exprese humanamente y no con tópicos. Vivimos en una sociedad donde la comunicación es masiva y constante, pero también donde las frases hechas, las soluciones rápidas, y los sarcasmos lapidarios y vacíos se presentan como única respuesta al misterio de la vida.

Hay días (todos, en realidad) en que uno está buscando, con más urgencia que la comida, alguien que se exprese humanamente y no con tópicos. Vivimos en una sociedad donde la comunicación es masiva y constante, pero también donde las frases hechas, las soluciones rápidas, y los sarcasmos lapidarios y vacíos se presentan como única respuesta al misterio de la vida. Uno de los temas que genera más tópicos y frases hechas es el amor y el dolor de la decepción que muchas veces éste genera. Como  el dolor es algo que no entendemos y que no podemos soportar, lo apartamos, hacemos como que no está. O bien, en el mejor de los casos, nos damos consejitos “new age” para hacerlo desaparecer.  Puede ser que tratemos de contentarnos con eso, pero uno sabe perfectamente que no le basta. En primer lugar, porque los consejos y los sarcasmos no consiguen neutralizar el dolor. Pero es que además tampoco afrontan el problema desde la raíz. Sin pretender frivolizar sobre el dolor (que es algo que nadie podemos entender), queremos romper una lanza a su favor:

Muchas veces la decepción habla mucho más de nosotros mismos que la alegría falsa con  que tratamos de evitarla. El dolor nos revela la verdadera estatura de nuestra humanidad. Nos hace ver cómo es en realidad nuestro rostro y nos quita la careta de autosuficiencia que nos ponemos. En estos casos la insuficiencia y el dolor no son enemigos nuestros, sino que nos enseñan quiénes somos realmente. Y por esta razón, están llenos de esperanza, porque nos hacen ver que estamos hechos para algo grande: uno solo sufre cuando ha gozado, uno solo está triste cuando ya ha sido herido por una Belleza mayor.

Canciones como ésta son como una tabla de salvación, porque hablan de nosotros con lealtad. “If Love Is A Red Dress (Hang Me In Rags)” es  una canción que habla de la decepción de un amor que prometía ser eterno y que se revela como absolutamente insuficiente, (“you were my angel, now you are real”). La voz de Maria McKee, despojada del artificio pseudo-sentimental con que muchas veces se disfrazan las voces femeninas, habla de la necesidad que tenemos todos de que suceda algo que nos devuelva la alegría  que hemos perdido, una alegría que no nos podemos proporcionar a nosotros mismos (“if love is ases, give me Jack).  Por esta razón, la voz de Maria McKee y su canción son buenas compañeras de nuestro camino.

Aprovechamos para recomendar a nuestros lectores toda la Banda Sonora de Pulp Fiction, de la que está sacado este tema.

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