Gibraltar (I)

Mundo · Angel Satué
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22 agosto 2013
Gebel al-Tarik. La montaña del (moro) Tarik. La Punta de Europa. Gibraltar. En el escudo de España aparece Gibraltar, junto con Ceuta (Monte Hacho) o, según otros, Abila. Son las columnas de Hércules. España las traspasó con éxito en 1492, pasando del non plus ultra, al plus ultra.

Gebel al-Tarik. La montaña del (moro) Tarik. La Punta de Europa. Gibraltar. En el escudo de España aparece Gibraltar, junto con Ceuta (Monte Hacho) o, según otros, Abila. Son las columnas de Hércules. España las traspasó con éxito en 1492, pasando del non plus ultra, al plus ultra.

En cambio, no hay menor alusión a Gibraltar en el escudo del Reino Unido. España y su pueblo sienten que el territorio nacional no está completo al faltar Calpe, el Peñón. Así lo dijo el rey D. Juan Carlos I, en su primer mensaje ante las Cortes (22 de noviembre de 1975), reivindicando el Peñón “como objetivo irrenunciable para la restauración de la integridad territorial”. Esto no se siente hablando de Andorra o de Portugal, pese a las bondades que una cierta unión ibérica tendría en ciertos asuntos como sucede con el Benelux.

La posición del Reino Unido de no desprenderse de su enclave europeo más meridional, sin la aceptación previa a sus habitantes, es un impedimento de primer orden para las negociaciones anglo – hispanas, para favorecer la unidad territorial de España. Jurídicamente, esta política del Reino Unido contravendría ya el propio Tratado de Utrecht, por cuanto España tendría un derecho preferente sobre el territorio, no así los pobladores de La Roca. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió con los territorios de España repartidos por todo el mundo durante cientos de años, el Reino Unido no hace dejación, ni muestra falta de interés, ni escatima en medios para la tutela y conservación de los suyos.  

La razón es que gracias a Gibraltar el Reino Unido es, también, potencia mediterránea. Tradicionalmente, Gibraltar era conocida como la llave del Mediterráneo. Los adelantos tecnológicos han mitigado esto, pero su papel sigue siendo muy relevante. Otras potencias regionales son Turquía, con base en Chipre; Egipto, por Suez; Francia y, en menor medida, Italia;  o nuestra querida España. Por supuesto que el Gobierno de Su Majestad tiene además su impronta global. Junto con Francia, EE.UU., y Rusia poseen bases por todo el mundo (http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/defence/10173740/Where-are-the-worlds-major-military-bases.html).

Los británicos tienen presencia global gracias a sus destacamentos y bases militares en Canadá, Malvinas, Belice (fuente Wikipedia), Kenia, Sierra Leona, Brunei, Escocia, Chipre y Alemania, sin contar otros acuerdos de colaboración con EE.UU. (Diego García), o Francia (Djibuti). A modo de ejemplo, Rusia en Siria (Tartus), en el Mediterráneo,  posee más de una decena de buques de su Armada.

El control de los puntos clave de las comunicaciones marítimas, es una pieza clave en la política británica, tradicionalmente una potencia marítima, comercial y de guerra.

Geoestratégicamente el mar Mediterráneo no escapa a este razonamiento, dado que es al tiempo puente y frontera, según los tiempos y las épocas. Para la política exterior británica Gibraltar es claramente un territorio de frontera donde interesa estar para abordar sus operaciones en la zona. Una colonia (territorio dotado de autonomía) a la que utilizan y sacarán el máximo provecho, con o sin habitantes, los amigables y ceceantes llanitos, con gracejo y tó. En Malvinas hay simplemente ovejas.

Como sabemos, Gibraltar cierra por el Oeste un mar que baña 24 estados, si contamos la parte turca de Chipre, Bosnia, Franja de Gaza y Reino Unido (Gibraltar). Pese a las grandes diferencias entre países, la más principal es que la orilla norte es una única entidad política-económica, y la orilla sur es un conjunto de países, actualmente, todos desestabilizados, al borde del colapso o viviendo en un oasis imposible a punto de caramelo para el caos, la guerra civil, y cuyo fin más probable es la teocracia.

El Reino Unido es por tanto, una potencia global, gracias en parte a su lengua, que en América es más ruda, directa y menos cínica, y ser potencia nuclear y tener capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Además, es fundamental su presencia militar en todo el globo para la defensa de sus intereses comerciales, que son financieros y marítimos, como sucede en Gibraltar. Es evidente que no es lo mismo que sus inversiones estén protegidas por buques y divisiones a que no lo estén.

A todo esto añadamos que el mar Mediterráneo es una vía de comunicación preferente con  la otra zona del globo a través del Canal de Suez. El 10% del tráfico mundial de mercaderías por mar del mundo pasa por el Estrecho de Gibraltar, y además, muchos repostan en La Roca. Solo recordar que el comercio mundial marítimo, en ascenso, supone el 80% del total del comercio del mundo. Grosso modo, unos 100.000 buques navegan al cabo del año por el Estrecho. Y el Reino Unido puede controlarlos a todos.

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