Gana la derecha con participación

España · Fernando de Haro
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13 noviembre 2011
Los ojos se vuelven hacia Joaquín Almunia. Al hombre que en la noche del 12 de marzo de 2000 presentó su dimisión después de un millón y medio de votos. Era la primera mayoría absoluta del PP. Para obtener la segunda el próximo domingo Rajoy necesita ocho puntos de diferencia, todas las encuestas están por encima.

Almunia en sus memorias confiesa que su gran error fue anunciar en enero un pacto de gobierno con IU, con Paco Frutos. Cuando la diferencia es muy grande se cometen muchos errores. Quién sabe si cuando Rubalcaba publique sus memorias reconocerá que se equivocó al aceptar una candidatura que le viene tan crecedera como los trajes que usa. A lo mejor admite entonces que su incapacidad para atraer el voto a las mujeres, sus razonamientos excesivamente cerebrales, o el peso de la historia hubiera hecho recomendable que no se presentara. Rubalcaba no ha convocado a los comunistas a su Gobierno, pero hace una semana, el lunes pasado, en el debate, reconoció a Rajoy como presidente del Gobierno al dedicarse a examinarle. El martes, cambió de estrategia con el asunto de ETA. Después de haber dejado el terrorismo fuera de la confrontación con Rajoy volvió a introducirlo. El jueves en la entrevista que le hizo Gloria Lomana en Antena 3 aseguró que sería el ministro de Economía -nadie le conoce competencias en este campo-. Sin pestañear añadió que estaba prestando el último servicio a España en el final de su carrera política. No es muy apropiado para quien aspira a presidente del Gobierno.

A diferencia de lo que le sucedió a Almunia, Rubalcaba no va a perder por la desmovilización de su electorado. Al ahora comisario europeo le tumbó la abstención de los suyos. Ahora el voto socialista se va a Izquierda Unida y al PSOE. La izquierda española y el PSOE pueden estar ante uno de los cambios más relevantes de su reciente historia. Hasta ahora las victorias de la derecha se producían con alta abstención y sin recibir votos de la izquierda. En 2000, el año en el que el PSOE se quedó con 125 diputados, la participación fue del 68,71 por ciento. Muy baja. En 2004, tras los atentados del 11-M, subió al 77,21 por ciento. Y en 2008, en la segunda victoria de Zapatero, fue del 75,32 por ciento. Los datos del voto por correo que conocimos el viernes reflejan un descenso del 11,5 por ciento. Podemos pensar, sin arriesgar mucho el pronóstico, que la participación el próximo domingo no va a ser baja, puede estar entre el 2000 y el 2008. Una derrota con poca abstención, y con una IU crecida, obliga al PSOE a hacer esa refundación que tiene pendiente desde hace mucho tiempo.

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