Entrevista a Gregorio Luri

´Estoy deseando conocer algún nihilista de verdad´

Entrevistas · P.D.
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18 junio 2019
El pensador Gregorio Luri comenta la entrevista de Julián Carrón en L’Osservatore Romano.

El pensador Gregorio Luri comenta la entrevista de Julián Carrón en L’Osservatore Romano.

¿Qué le ha parecido la entrevista de Julián Carrón?

He de comenzar mi respuesta con una confesión. Soy un mal cristiano. No es un ejercicio de retórica o de humildad. Eso es lo que soy. De hecho, me molesta un poco que, cuando lo confieso, los cristianos genuinos se apresuren a asegurarme que no, que no es para tanto, que ellos también son malos cristianos. Yo soy un mal cristiano decidido a apoyar a los buenos cristianos, aunque con frecuencia no los entienda del todo ni comparta íntegras sus tesis.

¿El miedo que parece dominar el tiempo presente está relacionado con el problema del significado?

No acabo de entender eso de que el miedo domine el presente.

Estamos en una época nihilista. ¿Destella por algún sitio el deseo de ser querido?

Estoy deseando conocer algún nihilista de verdad. Cuando lo encuentre, me postraré a sus pies para reconocer su grandeza, porque abrazar la nada y mantenerse indemne es algo heroico. Con lo que me encuentro es, más bien, con un nihilismo blando, de domingo por la tarde. Aseguraba Cioran que “la única función del amor es hacernos soportables las tardes de domingo”. Este es el nihilismo del presente, un nihilismo de personas que han comido bien y les da pereza recoger la mesa. Esas horas melancólicas en las que se acerca el crepúsculo anunciando el madrugón del lunes ya fueron cantadas por Etta James: “I want a Sunday kind of Love”. Esta es la melancolía propia de aquel niño que fuimos, que se despierta en nuestra conciencia las tardes de los domingos sobresaltado por si tiene deberes pendientes para el lunes. Espero que esta respuesta no se entienda como una frivolidad. No pretende serlo. El nihilista trivial que habita en el siglo XXI, más que afirmar su nihilismo, lo que hace es compadecerse de sí mismo por su falta de alegría… o, mejor, de reconocimiento. El deseo de ser reconocido por aquellos a los que admiramos me parece más intenso que el amor.

Carrón denuncia el divorcio entre pensamiento y experiencia. ¿Qué le parece esta valoración?

Siempre hay un cierto divorcio entre pensamiento y experiencia porque pensamos con palabras cuya definición precisa está en el diccionario, mientras que la experiencia se da en el tiempo. En este sentido, pensar es el intento de recoger en conceptos fijos lo que por su naturaleza es flujo. El desencaje entre tiempo y lógica es el lugar preciso de nuestra vida.

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