Siria

¿Están todos locos?

Mundo · Angel Satué
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 451
30 agosto 2013
Lo de Siria se podría decir que se veía venir. A la primavera árabe, que muchos bien intencionados occidentales vieron como una especie de Revolución Francesa y mayo del 68, ha seguido la desestabilización de toda la cuenca sur del mar Mediterráneo. Han caído los regímenes de Túnez, Libia y Egipto. Líbano sigue contando con presencia de las Naciones Unidas en la difícil franja-frontera de contención con Israel. Turquía e Israel hace meses tuvieron una rencilla marítima, sin contar con los problemas internos del moderado gobierno islamista turco con kurdos, y con los reformistas. El contencioso entre Siria e Israel por los Altos del Golán, sigue latente. Nada nuevo bajo el sol mediterráneo.

Lo de Siria se podría decir que se veía venir. A la primavera árabe, que muchos bien intencionados occidentales vieron como una especie de Revolución Francesa y mayo del 68, ha seguido la desestabilización de toda la cuenca sur del mar Mediterráneo. Han caído los regímenes de Túnez, Libia y Egipto. Líbano sigue contando con presencia de las Naciones Unidas en la difícil franja-frontera de contención con Israel. Turquía e Israel hace meses tuvieron una rencilla marítima, sin contar con los problemas internos del moderado gobierno islamista turco con kurdos, y con los reformistas. El contencioso entre Siria e Israel por los Altos del Golán, sigue latente. Nada nuevo bajo el sol mediterráneo.

Sin embargo, no se puede entender el conflicto sin acudir a la geoestrategia económica. Se trata de que en el Golfo hay mucho gas que se desea exportar, Siria mediante, a través de un gasoducto. Se trata de que el gasoducto patrocinado por EE.UU. llamado Nabucco, y que haría la competencia al South Stream ruso (Gazprom) que suministra a Europa central y oriental, hace escasos meses pasó de proyecto a nada. Se trata además de que un conflicto en la región encarecerá el petróleo y el gas, llegando en pocos días el otoño, lo que dejará a Europa más endeudada. Además, China saldrá realmente perjudicada, pues ralentizará todas sus expectativas de crecimiento, basadas en una industria intensiva en petróleo y con exiguas reservas, a diferencia de EE.UU., que busca su autosuficiencia.

El régimen sirio es evidente que está siendo desestabilizado por fuerzas rebeldes. Estos rebeldes, en su mayoría islamistas radicales de Alcaeda (terroristas), son ahora aliados de Occidente en un loco juego de intereses. Si un dictador sirio además, permanece en su satrapía, y gasea presuntamente a su pueblo, un mínimo sentido común nos dice que ha ido más allá de lo admisible para permanecer en el poder. Es, no obstante, una guerra civil. Su guerra civil. Una guerra a fin de cuentas cuasi-tribal, y de religión (entre chiíes y sunníes).

Los intereses de EE.UU. y de su seguridad son globales y Obama advierte que están en juego. Sus palabras favorables a la intervención armada en caso de demostrarse el uso de armas químicas (esperemos que con mejores pruebas que en Irak), le han atado innecesariamente. La OTAN en un nuevo conflicto armado, con Rusia amenazando a Arabia directamente, a modo de represalia si EE.UU. ataca a Siria, suena a Irak-Afganistán.  

Francia e Inglaterra (desde su base de Chipre –y Gibraltar) interviniendo, junto con los americanos, recuerda a los antiguos protectorados previos a la primera Guerra Mundial en Oriente Próximo (o guerra civil europea). Una especie de cesión del testigo sabiendo que EE.UU. mira al Pacífico, que por cierto, se está armando hasta los dientes.

Y luego la ONU, ese organismo donde todo es posible. El actual Consejo de Seguridad claramente dividido no propiciará una solución a esta guerra civil que se vive en Siria, y que puede ser un conflicto regional de graves consecuencias para la humanidad.

Es evidente que los regímenes totalitarios son la causa de estos lodos. Es evidente que apoyar regímenes fanáticos, donde no rige el principio de reciprocidad, y que buscan peligrosamente la hegemonía, y de una u otra manera, financiarles a cambio de materias primas, está comenzando a ser un alto precio qué pagar.

Como españoles, somos mediterráneos. La región de los olivos. La región que debiera ser de la paz y de la concordia. La región donde deberían prevalecer los intereses regionales de los países bañados por este mar. La guerra del olivo. Ya ha empezado. De alguna manera no existe paz en los corazones de los hombres, y se ha perdido la humanidad. Profundizar en la amenaza y la fuerza, por parte de todos,  es hablar de la destrucción del hombre y del planeta. El conflicto una vez se implique abiertamente Occidente es de imprevisibles consecuencias. Salvo una, el olivo será también símbolo de muerte. ¿Están todos locos?

Noticias relacionadas

La retirada de América (parte I)
Mundo · Ángel Satué
Tras las elecciones norteamericanas la Administración Biden tomó el testigo de la trumpista en la retirada de EE.UU. de Afganistán. Trump siguió la estela de la Administración Obama, de la que Biden fue vicepresidente....
9 septiembre 2021 | Me gusta 7
Alfombras de guerra
Mundo · Giuseppe Frangi
Una de las riquezas tradicionales de Afganistán era el comercio de alfombras, pero sus motivos decorativos han cambiado mucho. ¿Será posible volver atrás?...
8 septiembre 2021 | Me gusta 1
¿Emirato o califato? El dilema talibán
Mundo · Martino Diez
La reconquista de Afganistán pone al movimiento fundamentalista ante una encrucijada, pero también plantea el problema del fracaso cultural de Occidente y el de nuevos equilibrios de poder tras la retirada americana....
7 septiembre 2021 | Me gusta 2
Democracia y mundo árabe
Mundo · Wael Farouq
Las dificultades a las que se enfrenta la democracia para encontrar derecho de ciudadanía en el mundo árabe tienen su origen en visiones parciales, defensivas, de posiciones contrapuestas entre distintas corrientes de pensamiento. Un conflicto interpretativo que pierde de vista el corazón, la...
29 junio 2021 | Me gusta 2