Errare humanum est, Señor Rajoy

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30 enero 2014
Entre tanto error, justo es reconocer su mayor acierto hasta el presente, que, afortunadamente, corresponde a una cuestión auténticamente esencial, vital, trascendental para nuestro futuro: la defensa de la vida humana. La presentación, aunque tardía, del “Anteproyecto de Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada” ha sido una buena noticia. La prueba de su magnitud es la desaforada respuesta que ha recibido desde diversos sectores, provocando incluso injustificables intentos de injerencia extranjera, ridículos por otra parte.

Don Mariano, «equivocarse es humano» es un conocido aforismo latino que en ocasiones se completa añadiendo que «permanecer en el error es diabólico». Equivocarse es de hombres, Señor Rajoy, y rectificar de sabios. Hasta el momento, en el balance de su Gobierno hay más de lo primero que de lo segundo. No dudo, en absoluto, que usted es capaz de reconocer sus errores, rectificarlos y encaminarse por la senda de la verdad, la justicia y la recta razón.

Permanecer en el error es lo que el Diccionario de la Real Academia Española define como primera acepción de ‘contumacia’: «tenacidad y dureza en mantener un error.» Estoy seguro de que usted no está dispuesto a mantener esa actitud, a permanecer porfiadamente en sus errores. Distinto sería si estuviéramos hablando de los anteriores gobernantes: me temo que pedirles rectificación sería predicar en el desierto. En dos ocasiones anteriores ya califiqué de este modo la actitud de los gobernantes del Partido Socialista (en septiembre de 2008 –“Contumaces y falsarios”- y en febrero de 2010 –“Falsarios y contumaces, y también sectarios”-). Pero, veamos ahora sus errores, Señor Rajoy.

Se ha equivocado usted, en primer lugar, al no mantener la política tradicional de su partido en relación con los sanguinarios terroristas de ETA y con sus víctimas. Las víctimas del terrorismo merecen respeto, y no maltrato, por su testimonio de humanidad y su coraje cívico. La lucha incansable de algunos de sus colectivos por la memoria, la dignidad y la justicia, es un ejemplo de auténtica ciudadanía democrática y responsable que todos deberíamos imitar. En lugar de eso, han sido postergadas en toda decisión y han debido soportar que se diera prioridad a argumentos de cuestionable, como mínimo, validez legal para justificar acciones vergonzantes. Han tenido que ver a los asesinos en la calle, disfrutando de inmerecidos derechos. Las decisiones, en demasiadas ocasiones, han sido ejecutadas con una pasmosa diligencia digna de mejores y más justas causas. Y para justificar esto, los poderes del Estado –todos, desde los tres constitucionales hasta el denominado “cuarto poder”- han elaborado retorcidas argumentaciones, faltas en ocasiones del más elemental sentido común y de la Justicia: decisiones quizá legales, pero no legítimas.

También en las políticas sobre el matrimonio y el apoyo a la familia se ha equivocado usted, Don Mariano. En esto el más grave de sus errores, por la trascendencia que tiene para el futuro de nuestra sociedad, ha sido mantener la desconfiguración de la institución matrimonial que impulsó Rodríguez Zapatero. La propia sentencia del Tribunal Constitucional, de fecha 6 de noviembre de 2012, sobre el mal llamado ‘matrimonio homosexual’ ofrecía una oportunidad de rectificación que, de momento, ustedes no han querido aprovechar. La Sentencia dice en diversas ocasiones que el legislador en 2005 optó por una de las configuraciones posibles respecto del matrimonio, pero que no era la única opción constitucionalmente válida. Es decir, hubiera sido igualmente constitucional mantener la definición inicial del matrimonio, adoptando otra regulación legal para las uniones estables de personas del mismo sexo. Que se mantenga todavía la opción elegida por los socialistas en 2005, opción estrechamente vinculada a los dictados de la ideología de género, es responsabilidad exclusiva del actual Gobierno de España. En este momento el Partido Popular tiene capacidad –cuantitativa y cualitativamente- para recuperar la configuración legal original del matrimonio, aquella que se supone defendían al interponer recurso de inconstitucionalidad. Más aún, el tiempo transcurrido ha demostrado que no existía ninguna demanda social real ni ninguna razón de peso, más allá de prejuicios ideológicos contra el matrimonio y la familia.

La familia continúa, y es otro de sus errores, sin una adecuada protección social, a pesar del mandato constitucional del artículo 39.1.: «Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.» Una ley de apoyo integral o una carta de derechos de la familia, una ley de protección de la maternidad, son medidas imprescindibles. Sería pura justicia social reconocer así el extraordinario papel que la familia está desempeñando en nuestra sociedad, especialmente en estos tiempos de crisis.

Otro error de enorme trascendencia ha sido la aprobación de la Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa (LOMCE) tal como salió del Senado, donde empeoró en lugar de mejorar. Concretamente, la rendición en el último paso de la tramitación parlamentaria al lenguaje supuestamente “no sexista” y políticamente correcto impuesto por la ideología de género, revela una falta de proyecto cultural, ideológico y antropológico global.

Han perdido ustedes una oportunidad histórica para mejorar nuestro maltrecho sistema educativo. También en esto, y es una constante en sus errores, han hecho seguidismo de las políticas socialistas. Hacía falta una revolución copernicana y se han limitado a un lavado de cara, pero además con agua sucia, del complejo LODE-LOGSE-LOE. No se atrevieron a hacer una nueva y buena ley, y han acabado con una norma decepcionante, especialmente en lo tocante a los derechos de las familias y a la libertad de educación. Se han adoptado algunas medidas que quizá puedan mejorar algo los resultados, pero al mismo tiempo se han dejado demasiadas puertas abiertas para que todo siga igual. Especialmente peligrosa en este sentido es la creación de las asignaturas de configuración autonómica. Este es uno de los terrenos en el que más deberían rectificar ustedes, Señor Rajoy.

También en otros ámbitos han cometido errores: el inmovilismo ante las constantes provocaciones de los nacionalistas, la injusta financiación autonómica, la escasa combatividad contra la corrupción política y sindical, la falta de reformas profundas en la estructura del Estado –especialmente en lo que afecta a las comunidades autónomas, la administración local y las empresas y organismos públicos-. Aún están ustedes a tiempo de rectificar. Actúen como sabios y no caigan en la contumacia.

Entre tanto error, justo es reconocer su mayor acierto hasta el presente, que, afortunadamente, corresponde a una cuestión auténticamente esencial, vital, trascendental para nuestro futuro: la defensa de la vida humana. La presentación, aunque tardía, del “Anteproyecto de Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada” ha sido una buena noticia. La prueba de su magnitud es la desaforada respuesta que ha recibido desde diversos sectores, provocando incluso injustificables intentos de injerencia extranjera, ridículos por otra parte.

Parafraseando la célebre cita, podríamos decir que ha sido un pequeño paso para su Gobierno, pero un gran salto en humanidad. Pequeño paso, porque los defensores de la vida queremos mucho más. Queremos conseguir cívica, pacífica y democráticamente, que en España no haya ni un solo aborto. Que ninguna mujer, ante un embarazo no deseado o con dificultades, se sienta sola, abandonada, obligada a adoptar una decisión terrible que no sólo no soluciona nada, sino que la convierte a ella en una víctima. Gran salto en humanidad, porque deja de considerar el aborto como un derecho de la madre, desprotegiendo totalmente al concebido –lo que era una aberración jurídica, política y antropológica-, y porque supone el inicio de un proceso de reversión de la pendiente abortista que finalizará, «mucho más temprano que tarde», con la abolición del aborto en España.

Señor Rajoy, en la defensa de la vida humana tiene usted a una gran parte de nuestra sociedad a su lado. No permita que pase con este Anteproyecto como pasó, según hemos señalado ya, con la LOMCE, que empeoró sensiblemente en la tramitación parlamentaria. Esta ley tiene algunos aspectos positivos, pero muchas y serias carencias. 

Ante todo, debemos denunciar que sigue siendo una ley injusta e inhumana en tanto acaba tolerando la eliminación de vidas humanas en determinados supuestos, aunque no puede desconocerse que restringe toda la legislación española anterior. Es positivo que deje de considerarse el aborto como un derecho de la madre, que la existencia de una discapacidad deje de ser una sentencia de muerte para el embrión, que derogue totalmente la ley anterior, que elimine las previsiones sobre una supuesta “salud sexual y reproductiva” y las demás imposiciones de la ideología de género en este campo, que haga visible al concebido como un ser humano –“uno de nosotros”-, que aparezca por primera vez en una ley del aborto la figura del padre aunque sea muy tímidamente.

En la tramitación parlamentaria, y en el ulterior desarrollo reglamentario de la ley, deberían incluirse aspectos no correcta o suficientemente abordados en el actual Anteproyecto: debería mejorarse sustantivamente el tratamiento de la objeción de conciencia de todo el personal sanitario, debería evitarse que forme parte de la cartera básica de servicios del sistema nacional de salud, debería excluirse la financiación de los abortos con fondos públicos, deberían incluirse medidas efectivas de apoyo real a la maternidad –como las que ya están desarrollando asociaciones y entidades como Provida, Redmadre, casas cuna y otras muchas-, deberían incluirse programas y campañas de contenido científico para la promoción y formación en la defensa de la vida humana y su dignidad.

Don Mariano, hay muchos errores que corregir y muchas cosas que mejorar. España tiene una sociedad civil dispuesta a trabajar por una nación más justa y más humana: no haga como los anteriores gobiernos y escúchela. 

(Artículo publicado en Análisis Digital: http://www.analisisdigital.org/2014/01/08/errare-humanum-est-senor-rajoy/)

(Versión breve publicada en el diario Las Provincias, 20 de enero de 2014)

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