Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

Cultura · Vicente A. Morro López
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2 diciembre 2014
Al contrario de lo que hace el PP, cumplo la promesa que anuncié al publicar mi último post. El anterior se titulaba “Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional”. En él ya se denunciaba el incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del PP en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad: las cuestiones de principios y valores. Este artículo ya fue publicado, hace ahora dos años, en el diario Las Provincias y en la web Análisis Digital. Se vuelve a publicar sin retocar ni rectificar nada, pues desgraciadamente está plenamente vigente. Es más, visto lo visto, cabe decir con toda justicia que lo poco que han hecho el Señor Rajoy y el Partido Popular lo han hecho muy mal. La LOMCE es puro continuismo maquillado; el Anteproyecto de modificación de la ley del aborto se ha abortado sin explicación –como ampara la Ley que los populares quieren mantener, la “Ley Aído/ZP/Rajoy”-; en ‘apoyo’ a la familia, palabrería y promesas vacías, que los Presupuestos Generales contradicen año tras año. En fin, continuismo de los populares con las políticas radicales, pura ideología de género, de los gobiernos de ZP.Gracias a Dios, la sociedad civil española no está dispuesta a rendirse con fatalismo. El 22N en Madrid, cientos de miles de españoles demostramos que no vamos a acostumbrarnos a lo que Marías, cuyo centenario celebramos, denominó ´aceptación social del aborto´. Pueden incumplir y mentir, pero se lo demandaremos. No estamos cautivos, ni nuestros votos. Somos libres y responsables, por eso no vamos a aceptar que nos impongan una sociedad enemiga de la vida, la mujer y la maternidad.

Al contrario de lo que hace el PP, cumplo la promesa que anuncié al publicar mi último post. El anterior se titulaba “Los tres poderes del Estado, el Partido Popular y el Tribunal Constitucional”. En él ya se denunciaba el incumplimiento por Mariano Rajoy y su Gobierno de las promesas electorales del PP en aspectos fundamentales para el futuro de nuestra sociedad: las cuestiones de principios y valores. Este artículo ya fue publicado, hace ahora dos años, en el diario Las Provincias y en la web Análisis Digital. Se vuelve a publicar sin retocar ni rectificar nada, pues desgraciadamente está plenamente vigente. Es más, visto lo visto, cabe decir con toda justicia que lo poco que han hecho el Señor Rajoy y el Partido Popular lo han hecho muy mal. La LOMCE es puro continuismo maquillado; el Anteproyecto de modificación de la ley del aborto se ha abortado sin explicación –como ampara la Ley que los populares quieren mantener, la “Ley Aído/ZP/Rajoy”-; en ‘apoyo’ a la familia, palabrería y promesas vacías, que los Presupuestos Generales contradicen año tras año. En fin, continuismo de los populares con las políticas radicales, pura ideología de género, de los gobiernos de ZP.

Gracias a Dios, la sociedad civil española no está dispuesta a rendirse con fatalismo. El 22N en Madrid, cientos de miles de españoles demostramos que no vamos a acostumbrarnos a lo que Marías, cuyo centenario celebramos, denominó ´aceptación social del aborto´. Pueden incumplir y mentir, pero se lo demandaremos. No estamos cautivos, ni nuestros votos. Somos libres y responsables, por eso no vamos a aceptar que nos impongan una sociedad enemiga de la vida, la mujer y la maternidad.

Entonces, ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

El Partido Popular está dedicándose, exclusivamente, a intentar resolver algunos asuntos urgentes de contenido económico, pero está olvidando las cuestiones esenciales, las que afectan a la defensa de la vida, el matrimonio, la familia y la libertad de educación. Y esto sí que supone una traición real a su electorado y al programa con el que concurrió a las elecciones, pues no pueden argumentarse en este ámbito razones de emergencia sobrevenida o de imposición exterior.

En su descargo hay que reconocer que está siendo sometido, desde el primer minuto, a una presión social y política desaforada por aquellos que durante años han permanecido devotamente rendidos o complacientemente silentes ante las políticas del anterior ejecutivo. También está teniendo que hacer frente a la herencia recibida del último Presidente del Gobierno, aquel que decía que le convenía la crispación, y en eso siguen estando sus adeptos, o que había que hacer las cosas “como sea”, con tal de imponer su ideología.

Reconocido lo anterior, en la situación actual tenemos que preguntarnos qué está haciendo el Partido Popular en relación con las cuestiones fundamentales a las que antes hemos aludido, no perdiendo de vista que esas son las trascendentales para el futuro de nuestra sociedad.

En la cuestión del aborto, nada de nada. Llevamos casi un año, con más de 300 abortos diarios, y sólo hemos escuchado palabras y más palabras, pero ni una decisión concreta. La responsabilidad de que se mantenga la legislación promulgada por Zapatero, Aído y compañía, la comparten el Tribunal Constitucional, que no quiso suspender su ejecución, y el Partido Popular, que en su momento interpuso un contundente recurso que parece ahora haber olvidado. Nada impide ahora al Gobierno, apoyado en su mayoría absoluta parlamentaria, promulgar una nueva ley que frene ya la actual sangría.

Tampoco en educación, de momento, se ha hecho nada en profundidad. Se han limitado los daños que causaba “Educación para la Ciudadanía”, y poco más. Existe una propuesta de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, pero es un paso insuficiente. Tiene aspectos muy positivos, pero sus carencias son aún mayores. Tres sencillos ejemplos: olvida el papel fundamental de las familias como titulares del derecho a la educación de sus hijos, no propone ningún cambio efectivo que aumente la libertad real de las familias y no hace modificación alguna respecto al actual tratamiento que se da a la asignatura de Religión, claramente alejado de la propia normativa vigente y de los acuerdos y pactos internacionales suscritos por España, así como de la jurisprudencia del Constitucional y del Supremo.

En materia de protección y apoyo a la familia no se ha avanzado absolutamente nada, a pesar de que está siendo ésta la que permite a toda la sociedad resistir la crisis económica, con la atención a los desempleados, los dependientes, los ancianos y los niños, actuando como un auténtico baluarte en la defensa de aquellos que son olvidados por políticas sociales que no saben, no quieren o no pueden defender a los más débiles.

Finalmente, la preocupante respuesta de los populares ante la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el mal llamado matrimonio homosexual evidencia que tampoco en este aspecto están dispuestos a cambiar nada. A pesar de lo que desean aparentar, tienen las manos absolutamente libres para modificar la actual legislación, exactamente igual que las tenían antes de la sentencia. El Constitucional, rebasando en exceso sus competencias, no ha dicho que el llamado matrimonio homosexual sea la única opción posible, sino que ésta cabe en la Constitución, tal y como ellos la interpretan. Pero esto no excluye en modo alguno que el Partido Popular pueda modificar la legislación actual y retornar a la anterior normativa, haciendo uso de la mayoría parlamentaria que le hemos concedido los españoles para que aplicara un concreto programa en estas cuestiones de hondo calado social. En efecto, con el antecedente del recurso de inconstitucionalidad interpuesto en su día y con su programa electoral, los ciudadanos pensábamos que los populares modificarían la ley impuesta por el Gobierno de Zapatero, con la exigua mayoría que ostentaba en aquel momento. Lo mismo podría ahora hacer el Partido Popular: volver a llamar matrimonio a lo que realmente lo es y crear una figura distinta, con todos los derechos que se le deban reconocer, y sólo con esos, para una situación que es algo esencialmente distinto al matrimonio.

Desgraciadamente, a la vista de todo lo anterior, se impone la constatación de que el Partido Popular está manteniendo prácticamente inalteradas todas las políticas impuestas en su momento por el Partido Socialista, que se apoyó en diferentes y distintas mayorías minoritarias coyunturales según los casos. Y esto sin haber hecho mención al seguidismo en la política sobre el terrorismo, al mantenimiento de la eliminación del Plan Hidrológico Nacional o a las recientes referencias a la Alianza de Civilizaciones, entre otros muchos posibles ejemplos.

Si el Tribunal Constitucional marca su actuación en la cuestión del matrimonio; si Rubalcaba, como uno de los cerebros de la LOGSE, condiciona su política educativa; si los diputados socialistas de antaño hicieron las leyes que hoy conservan los populares; si el actual ejecutivo no se atreve a proponer la modificación de las principales leyes de calado social, podemos justamente preguntarnos, entonces ¿para qué diablos sirve el Partido Popular?

http://williamvbarber.blogspot.com.es

Una vez más, la sabiduría y la capacidad creadora de William Barber iluminan la realidad que nos circunda, poniendo el foco donde realmente hace falta. El título de esta composición resume el contenido de este artículo: PROMESAS POLÍTICAS. El antiguo gramófono parece estar reproduciendo un disco del sello ´La Voz de su Amo´: ¿no es eso, al fin y al cabo, los que hacen la inmensa mayoría de nuestros políticos? Hacer lo que dice el jefe para poder salir en la próxima foto. Y el jefe hace lo que le dicen los que tienen los billetes y el verdadero poder, no el meramente formal. Poderosos grupos de presión y lobbies varios, convenientemente respaldados y promocionados por los medios rendidos a la corrección política y al pensamiento único: la ideología de género -quinto jinete del Apocalipsis para una sociedad verdaderamente humana, justa y libre-.

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