El Estudiante

El triunfo del amor

Cultura · Juan Orellana
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3 marzo 2011
El joven director mejicano Roberto Girault realiza una película contracorriente en la que se ensalza el valor del matrimonio, del amor para siempre, la cultura de la vida, el respeto en las relaciones de pareja y la sabiduría de los ancianos. El argumento se inspira en el abuelo de Gaston Pavlovich, socio de Girault, quien en 2003 propuso la idea a Girault. Tras muchas dificultades, derivadas de la incorrección política de la cinta, Girault encontró los inversores necesarios para sacar adelante el proyecto.

El argumento cuenta la historia de Chano, un anciano que decide matricularse en la universidad para estudiar Literatura. Su esposa, aunque no comprende la extravagante decisión de Chano, decide apoyarle en todo momento. Ya en la Universidad, se integra en un grupo de estudiantes que, tras la previsible extrañeza inicial, enseguida le tomarán como un punto de referencia, no sólo académica, sino fundamentalmente en el plano personal.

Otro referente indiscutible del film es la figura de Don Quijote, que inspira al personaje de Chano, un quijote de la era posmoderna. De hecho, no es casual que la película se haya rodado en Guanajuato, una ciudad mexicana llena de evocaciones cervantinas, amén de ser una población marcada por la vida universitaria, y poseedora de una luz y cromatismo muy cinematográficos. Chano-Quijote representa el ideal perdido, el hombre que mantiene vivo el cariño por su mujer año tras año, el caballero cortés y galán que trata a las mujeres como piedras preciosas, el amigo fiel y honesto, un hombre de una pieza.

Roberto Girault pretendía hacer una película que reivindicara el romanticismo clásico de la edad dorada del cine, convencido de que el espectador medio sigue deseoso de historias blancas que ensalcen el amor puro y duradero frente a historias en las que el nihilismo tiene la última palabra. De hecho, en Méjico, tras un par de semanas flojas tras su estreno, empezó a funcionar el boca a boca y alcanzó un éxito de público inimaginable. En realidad ganó seis "Diosas de Plata", que son los premios que concede la crítica en México, fue elegida como Mejor Película en el Festival "Tercer Milenio" de Guadalajara (México), y obtuvo el Premio del Público en el Festival de cine latino de San Diego. En México, con sólo cien copias, fue vista por más de un millón de espectadores.

La película está protagonizada por un luminoso y veterano Jorge Lavat, que llevaba casi dos décadas retirado de la gran pantalla, y que en esta ocasión se rodea de un excelente elenco de jóvenes intérpretes, entre los que destaca Cristina Obregón, Siouzana Melikian o Jorge Luis Moreno.

El estudiante es deliciosa en su mirada antropológica, pura y nítida en su desarrollo moral. Más discutible es su tono emocional, que carga algo las tintas en lo sentimental y puede deslizarse en ciertos momentos hacia lo melodramático. Lo cierto es que un porcentaje importante de los espectadores de todas las edades se deshace en lágrimas a lo largo del film. Quizá es excesivamente literaria en sus declamaciones, sobre todo de su didáctica voz en off. A pesar de todo, esta opera prima ha logrado contactar con un público cansado de cínico relativismo, y su DVD ha sido el más vendido del año en México.

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