El título trucado de la ley de amnistía de Sánchez

España · Juan A. Pérez Morala*
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5 marzo 2024
Cuando una Ley se promulga, cabe esperar que su Título anuncie en muy pocas palabras su esencia, exponga los motivos de su alumbramiento en un comedido Preámbulo, y sea clara y consecuente en un cuerpo bien articulado. Es decir, leal y veraz en las razones que han motivado el gran esfuerzo legislativo que supone todo su iter hasta llegar al BOE. Lo ideal sería que el ciudadano medio, con sólo leer su Título pudiera imaginarse su razón de ser, hacerse una idea general de su oportunidad, su justicia, y la necesidad de su nacimiento al ordenamiento jurídico. Y ello sin tener que leer una “Exposición de Motivos” enciclopédica por su extensión y capciosa por su contenido, como ocurre con la Ley que nos ocupa.

Montesquieu, en “El Espíritu de las Leyes”, diserta sobre las relaciones entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, rechazando las teorías absolutistas de concentración de esos tres Poderes en uno. Confiere suma importancia al criterio interpretativo de las normas jurídicas, que atiende principalmente a la sana finalidad que inspiró su adopción. Pero la Ley Orgánica de Amnistía para la “normalización institucional, política y social en Cataluña”, de Sánchez y sus socios independentistas (en adelante L.O.A), ofende desde su mismo Título la doctrina de Montesquieu, despreciando el Estado de Derecho. Si lo que se espera del Título de una Ley, que va destinada “a todos los que la presente vieren y entendieren…”, es que, en pocas palabras, se aúnen rigor, claridad, veracidad, justicia y transparencia, en el Título de la antidemocrática L.O.A solo se encuentra engaño, cinismo y conveniencia particular.

La Exposición de Motivos dedica siete insufribles páginas a convencernos de su oportunidad y constitucionalidad, incurriendo en el proverbio “Excusatio non petita, accusatio manifiesta”. Si en verdad fuera una ley justa y ponderada, su Exposición de Motivos no hubiera necesitado tanta palabrería y mediocridad en su armadura jurídica. Nunca un Título de Ley trenzó tanta confusión en tan pocas palabras. El largo Preámbulo se extralimita con expresiones carentes de rigor en lo jurídico, en una lucha obsesiva por convencer de las virtudes de la Ley, trucada desde su Título. Valga como ejemplo la cita hecha a la Ley preconstitucional de Amnistía 46/1977, que jurídicamente no puede servir de apoyo a la actual, ya que fue promulgada tras las primeras elecciones libres después de una dictadura; en una formula solemne y generosa de comenzar la senda de un Estado de Derecho, estructurado y plasmado en la vigente Constitución (C.E).

Es asombroso ver sobrecargada la Exposición de Motivos de la Ley de Amnistía, con pretendidos Fundamentos Jurídicos, tantos que ya parece un Informe a la defensiva dirigido al Tribunal Constitucional (T.C), citando torcidamente Resoluciones e Instituciones Europeas en busca de oxígeno jurídico. Sin embargo Sánchez ha despreciado los informes básicos para que una Ley nazca legítima y respaldada, máxime cuando se trata de una Ley de tanta relevancia e impacto social, obligando a tramitarla como “proposición de ley”, en lugar de encauzarla como “proyecto de ley”, para así evitar los informes del Consejo de Estado y del Consejo del Poder Judicial, que de seguro hubiera informado negativamente sobre su constitucionalidad. Esta grave e imperdonable omisión voluntaria, sumada a que obligó a seguir el procedimiento urgente de elaboración de la Ley, para ceder al pronto pago exigido por Puigdemont, desarma tanta palabrería vana y metajurídica expuesta en el Preámbulo.

El PSOE de Zapatero ya demostró saber trucar los títulos de las leyes. Así pasó con el Título la Ley 52/2007, “por la que se reconocen y amplían derechos…”, conocida como “Ley de la Memoria Histórica”, que resultó ser una Ley para la división de los españoles, reescribiendo una historia parcial y sectaria. O con el Título de la Ley Orgánica 2/2010, que supuso un cambio abismal al desproteger al nasciturus, engañosamente titulada Ley de “salud sexual y reproductiva…”. Por su parte, el PSOE de Sánchez nos ha dejado otros títulos trucados como el de la Ley Orgánica 10/2022, “de garantía integral de la libertad sexual”, conocida como Ley del “solo sí es sí”, que lejos de dar la “garantía” que titula, ha servido para rebajar las penas y excarcelar violadores. O bien el Título de la Ley 20/2022 “de Memoria  Democrática”, otra “Memoria”, que lejos de ser “Democrática”, desprecia la transición y ahonda en la división de los españoles.

La L.O.A es realmente una Ley de trueque por siete votos. Si el legislador hubiera sido honesto la Ley llevaría por Título: “Yo te amnistío y tú me dejas gobernar cuatro años más”. Pero esta verdad no resistiría la mirada del Estado de Derecho. Lo primero que se lee en la Ley es su trucado Título: L.O.A para la “normalización institucional, política y social en Cataluña”. Cada palabra de esta expresión está diseñada por una mente jurídicamente maquiavélica, dibujada con el cartabón del cinismo, la escuadra del engaño y el compás de la astuta conveniencia partidista. Porque involucra tres referentes jurídicos que resultan falsificados: “Instituciones, Política y Sociedad”. Los tres precedidos por la palabra clave que los conecta, la manipulada “normalización”. Estas palabras abren amplios espacios conceptuales, pero al glosarlas en su justo contexto, se advierte que no obedecen ni a la verdad ni a la necesidad, sino que en expresión capciosa, suponen un robo desconfigurador de la realidad sentida en Cataluña y en toda España.

a.- Normalización Institucional: esta es la primera falacia del Título. Lo que no ha conseguido normalizar el Poder Judicial con una Sentencia condenatoria basada en el Estado de Derecho, no lo va a normalizar una Amnistía, que además está redactada “ad intro”, desde dentro, por quienes llevaron a término el golpe de Estado. No hay mayor descaro que usar el Poder Legislativo para alumbrar una auto-Amnistía; y además para seguir haciendo lo mismo, como los propios independentistas manifiestan envalentonados. Todas las Instituciones de la Comunidad Catalana siguen hoy mostrándose igual o más pro-independentistas que antes de la aplicación del artículo 155 de la C.E, incluidas las representaciones en el extranjero, peculiares “embajadas”, concebidas como altavoces de sus pretensiones independentistas. Ostensiblemente, “Generalidat y Parlament”, siguen sobrados de soberbia separatista.

b.- Normalización Política: la verdad es que el esperpéntico Título de la Ley podría haberse ahorrado subrayar esta pretendida “normalización”, porque normalizadas las Instituciones estaría normalizada la Política. Y si se quiere a la inversa, lo que habla del exceso verbal y conceptual en que se empecinan los redactores de la Ley de Amnistía desde su Título. La cínica falsedad de la “Normalización Política”, está asegurada con solo observar cómo el Parlament ha admitido a trámite una iniciativa, para declarar la independencia unilateral en plena negociación de la Amnistía. Y la propuesta ha salido adelante (El País de 20 de febrero de 2024). Ante hechos tan desalentadores no cabe esperar una “Normalización Política”, por más que el trucado Título de la Ley se empeñe.

c.- Normalización Social: del triple engaño del Título de la Ley, este es el más atrevido y “salvapatrias”. Se quiere imponer la paz social en Cataluña, favoreciendo las pretensiones de los condenados y de un cuarenta por ciento de la ciudadanía que los apoya. Es como un regalo tardío de los Reyes Magos. Pero, ¿qué pasa con el sesenta por ciento de la población catalana que aún sufre la dejación y el desamparo del gobierno? Esa mayoría de catalanes, de sentir español, arrastra frustración, abandono y desigualdad en su lucha y deseo de no estar inquietados por la independencia. Sufren discriminación crónica en todos los ámbitos, por ejemplo en el empleo legítimo de la lengua española, o en la cobertura de puestos de trabajo, sobre todo públicos. Esa pretendida “Normalización Social” resulta aún más quebrada si a escala Nacional nos preguntamos, qué pasa con la “normalización social» de España en su integridad. La respuesta es contundente y cristalina: Sánchez ha sembrado la división transversal y el desasosiego general.

Se oculta que el necesitado de normalización es el ciudadano catalán fiel a la C.E, y los españoles en su integridad. Con el más frío cinismo la L.O.A, desde su trucado Título, pretende la “Normalización de Cataluña”, atentando contra el Poder Judicial y violentando con ello la C.E. Desde el principio, desde su Título, se manifiesta el más ignominioso engaño, diseñado para cuadrar el círculo de una Ley sin paternidad constitucional, que deja a Montesquieu amordazado en el cuarto más oscuro y húmedo de la Moncloa.

*Juan A Pérez Morala es Comandante del E.A (en situación de retiro), exabogado y Doctor en Derecho


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