El solista

Cultura · Víctor Alvarado
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2 marzo 2010
En esta ocasión, Joe Wright nos presenta una cinta repleta de contrastes en su primera aportación al cine estadounidense. Cuenta una historia, basada en hechos reales, sobre el descubrimiento de un talento musical por parte de un consolidado columnista norteamericano de un prestigioso medio de comunicación. El protagonista de gran talento artístico tiene el hándicap de la esquizofrenia.

La interpretación de Robert Downey Jr. pasa desapercibida. Sin embargo, la actuación de Jamie Foxx, ganador de un Óscar por Ray (2004), es notable. Por cierto, Mr. Foxx perdió once kilos para preparar un papel, que obtuvo por la renuncia de Will Smith, que había sido escogido en un primer lugar.

En lo referente a la dirección habría que decir que Joe Wright se había convertido en un gran contador de historias ambientadas en otras épocas como Orgullo y prejuicio (2005) o Expiación, más allá de la pasión (2007), aunque ahora  parece que se quiere centrar en este relato urbano que combina elementos muy negativos con otros más favorables. Por decirlo de otra manera, los valores de la película salvan el resultado final.

La narración presenta un ritmo irregular, pues ofrece pequeños momentos de gran belleza con otros realmente soporíferos y de gran aridez, que parece pensado con la intención de no idealizar a la persona, como por ejemplo se hizo con el apreciado personaje de Rain Man. Da la impresión de que  el director ha querido imprimir gran realismo a la terrible enfermedad de la esquizofrenia, no elevando al enfermo a los altares, como se ha hecho en la mayoría de las producciones cinematográficas más conocidas que tratan dicha enfermedad, como la citada Rain Man (1988) o Una mente maravillosa (2001).

Los momentos sombríos y agrios  de la enfermedad son de larga duración, pero resultan necesarios para la compresión de la esquizofrenia. Como elemento interesante, se produce  un efecto muy especial cada vez que la música suena, pues se enciende una chispa gratificante que ilumina esas escenas, consiguiendo que olvides lo menos agradable del film.

Lo más destacable de esta obra del celuloide de difícil visionado se encuentra en la relación que establecen los protagonistas. La amistad se convierte en la pieza clave como elemento que lo purifica todo. Es otro de los detalles de El solista (2009). El cineasta expresa con cierta habilidad cómo se puede entablar una relación que se irá convirtiendo en entrañable, sugiriendo la necesidad de respetar la libertad de las personas, aunque ello suponga no poder ayudarle. También explica la diferencia entre ver los toros desde la barrera o implicarse en un determinado problema. Por otro lado, el tema de la trascendencia queda patente en los secundarios, que perciben en el don de Nathaniel un regalo divino. Por último, la producción nos permite que reflexionemos sobre la importancia de la prensa como el medio para denunciar las injusticias que no protegen la dignidad de la persona.

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