`El secreto de sus ojos`, que llenan el vacío de una vida

Cultura · Enrique Chuvieco
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2 octubre 2009
Obsesiones que llenan vidas vacías son la urdimbre en la que se construye lentamente El secreto de sus ojos, última apuesta del director argentino Juan José Campanella, que vuelve a hacer tándem con Ricardo Darín como ya nos impactara con El hijo de la novia, película con la que nos hizo descubrir y saborear el cine de su patria.

Misteriosamente perdedora en el último festival de San Sebastián, puesto que no contó para el jurado a pesar del éxito de público, El secreto de sus ojos es un filme policiaco que narra los avatares de Benjamín Expósito (Ricardo Darín), un abogado jubilado, por descubrir un antiguo crimen ocurrido cuando ejercía su ministerio en los juzgados de Argentina. Expósito busca y recrea en novela-reportaje los hechos acaecidos y su estrecha relación con las personas que rodearon aquel hecho luctuoso.

El protagonista encuentra el único sentido de su vida, tras un matrimonio fracasado y un amor no confesado, en buscar al asesino de una bellísima joven que conmocionó por sorpresa su existencia. Otros personajes del filme se agarran también a otras "extrañas" razones para seguir viviendo.

La cinta destila buen cine en su guión, la interpretación de sus actores y el ritmo narrativo impuesto por Campanella, quien combina magistralmente el suspense con la enjundia de sus personajes, en diálogos inteligentes y miradas que descubren intimidades. Todos los personajes irradian naturalidad y consistencia, aun el aparentemente más intrascendente, flanqueados magistralmente por el propio Darín, Soledad Villamil y Guillermo Francella en el papel del entrañable borrachín Sandoval, subalterno de Expósito.

Campanella expone el vacío y la insatisfacción en que viven las personas y su necesidad  imperiosa de sentido. Contrasta su inquietud, la inquietud de buena parte del cine argentino, por mostrar la tensión por buscar algo o alguien que colme la vida con cierto cine español que parece sacado del laboratorio, esto es, desligado de lo que de verdad interesa a la gente de la calle. Un ejemplo, previo a El secreto de sus ojos, dos avances de sendas películas españolas: ambas alocadas, festivas y con un apaño a tres bandas en la relación amorosa; más de los mismo: cine políticamente correcto.

Por otro lado, agradecer a Juan Orellana su crítica de Amazing grace, espléndida película inglesa que sólo podemos ver en versión original en el cine Verdi. Es de locos, esta joyita en solitario y por ahí tanta paranoia.

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