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El rescate, las finanzas y el tiempo

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10 junio 2012
Va a ser un rescate a medida. Hace más deuna semana Páginas Digital anunciaba que iba a llegar y que iba a centrarse en las ayudasa la banca. El pronóstico era que se produciría el 1 de julio. Se haanticipado, afortunadamente, en algo más de 20 días. Pero al final Bruselas haflexibilizado su postura para que sea el Mecanismo Europeo de Estabilidad (elFondo de Rescate) el que inyecte dinero a las entidades españolas sin pasar poruna rescate total como el que se ha hecho en Portugal, Irlanda y Grecia. Erainnecesario y hubiera sido imposible. 

A pesar de las reticencias de Holanda yFinlandia, el Gobierno de Rajoy ha conseguido no una intervención de laeconomía española sino una línea de crédito que puede llegar hasta los 100.000millones de euros. La cantidad es más que suficiente, el FMI estima que labanca española, en el peor de los casos, necesita 40.000 millones. Es una buenanoticia que no se impongan condiciones de política económica. Aunque esascondiciones en realidad están ya puestas porque Bruselas ha pedido subida delIVA, cambios en el IRPF y un mayor control de las cuentas de las ComunidadesAutónomas. Se gana tiempo frente a los mercados, se ponen las bases para unsaneamiento serio.

El rescate bancario es un éxito para ladefinitiva construcción del euro. El Banco de España y los anterioresgobiernos, sobre todo el de Zapatero, tienen una grave responsabilidad porhaber dejado crecer una burbuja inmobiliaria que ha podrido las cuentas de lasCajas de Ahorro sin que nadie pusiera orden. El Gobierno de Rajoy debía haberactuado antes, con más contundencia y con más claridad en la comunicación.Todos esos errores hay que sanearlos. Pero el que la zona euro haya sabidoencontrar una fórmula para solucionar un problema de liquidez sectorial -porquede eso se trata- de una de sus cuatro grandes economías supone un importantepaso adelante. Supone que la política ha primado sobre los mercados. Con los100.000 millones de crédito se les ha mandado a los inversores, que ganan muchodinero apostando a la baja, un mensaje claro: detrás de la deuda española nosólo está el Reino de España, está el incipiente Gobierno del euro. Hasta Obamaha presionado, por puro interés, para que se tomara esta decisión. Hace faltaseguir dando más pasos. El euro está todavía por construir, necesita máspolítica. Necesita un auténtico Banco Central, dispuesto a comprar deuda cuandohaga falta y a bajar el precio del dinero en un momento como este.

En realidad hay muchas cosas que cambiar.Y una de las más decisivas tiene que ver con la cuestión antropológica quesubyace a este rescate bancario. El rescate se ha hecho necesario porque unsistema financiero descontrolado ha propiciado una burbuja inmobiliaria quepretendía saltar por encima de la esencia de la economía real. Como en el casode la crisis de las hipotecas subprime, la burbuja española se ha basadoen un ejercicio de violencia sobre la capacidad que tiene el dinero paragenerar desarrollo. Hay quien dice que es un problema de avaricia. Se puedeusar ese término. Pero quizás una calificación moral cierra demasiado pronto lacuestión. En circunstancias normales el dinero, como el suelo -que es dinerofísico- genera rendimiento en función de dos variables: el paso del tiempo y elproceso productivo al que está asociado y al que le presta soporte. El problemade las burbujas, ya sean financieras o inmobiliarias, es que aceleran de formaartificial ese proceso. Se fuerzan las cosas para que el dinero genere más rentabilidaden un tiempo más corto sin hacer las cuentas con la economía real. Ese es elcorazón de la especulación. Pero el tiempo, más tarde o más temprano, recuperasu ritmo habitual y acaba presentando las facturas pendientes.

La economía real normalmente se desarrollade forma lineal y sólo la verdadera innovación acelera los tiempos y losresultados. El boom inmobiliario español ha pretendió acelerar el rendimientosin innovación. La solución ahora no es conformarse con menos desarrollo sinoconseguir un nuevo, y verdadero, salto adelante, basado en la innovación. Lonuevo, en economía, en arte o en ciencia, es siempre el fruto de unadeterminada actitud ante la realidad. Requiere un cierto tipo de educación y,por supuesto, trabajo. La educación que fomenta la innovación es aquella que escapaz de reconocer toda la riqueza que hay en la realidad, para dejarse seducirpor su positividad, para detectar necesidades, para emprender, para formularsoluciones, para trabajar confiadamente junto a otros, para no imponer laestrecha medida de los viejos proyectos. No se trata de limitar la ambiciónpersonal ni la ambición de todo un pueblo sino de darle su verdaderaprofundidad. 

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