El drama de una España en la que se trabaja menos

Mundo · M. Medina
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
25 octubre 2009
El paro da una tregua en el tercer trimestre. Es lo que han asegurado algunos titulares de algunos periódicos, radios y televisiones, tras los datos de la EPA. Es cierto que ha descendido el número de parados en 14.100 personas. Pero la destrucción de empleo continúa (78.000 puestos de trabajo menos) y el descenso del paro no se debe a los efectos del Plan E sino a la disminución de la población activa. Este último es un elemento novedoso que supone que hay menos gente que busca trabajo.

El descenso de la población activa parece especialmente significativo entre la población emigrante, que podría haber descendido por primera vez en 13 años y entre los jóvenes de entre 25 y 35 años que, desanimados por la situación del mercado laboral, dejan de buscar y deciden volver a estudiar. Tras las cifras se insinúa  un fenómeno cultural de gran calado. A pesar de que el número de parados superara los cuatro millones y que la tasa de desempleo es la más alta de la Unión Europea, no se percibe un gran malestar social. Las prestaciones por desempleo, la nueva ayuda de 420 euros, los anuncios del Gobierno de que va a mantener la política de subsidios y el creciente desarrollo de la economía sumergida pueden ser factores que suavicen el drama de muchas familias, en más de 1.100.000 todos sus miembros están en el paro.

A pesar de que los datos de la EPA reflejan una "precarización del empleo" y de que el dogmatismo del Ejecutivo y de los sindicatos impide superar el trato discriminatorio de los que no tienen un contrato indefinido, a veces da la sensación de que ciertos sectores de la sociedad española se acomodan al "no empleo". Éste puede ser el gran drama de la crisis. No sólo que no haya trabajo sino que se difunda una cultura del subsidio que le haga percibir a ciertos sectores de la población que no es necesario del todo trabajar de una forma sistemática, institucionalizada y adecuadamente remunerada. Que aumente el número de personas que piensa que hay alternativas que permiten cierto grado de supervivencia sin trabajar.

Hay algo peor que el paro suba y es que baje porque hay menos demandantes de empleo. Un hombre o una mujer, para expresarse y realizarse adecuadamente como persona, tiene que trabajar. Si dejamos de percibir la necesidad de trabajar seremos un país mucho más pobre económica y humanamente.

Noticias relacionadas

El “regalo” que una generación de jóvenes pide a la política
Mundo · Filippo Campiotti
Esta carta se publicó originalmente en Il Sussidiario el 23 de marzo. Es la carta de un joven ingeniero que propone una nueva forma de hacer política. Aunque se refiere a la política italiana, lo que dice es muy pertinente también para la política española....
6 abril 2021 | Me gusta 3
El realismo de la fraternidad
Mundo · Michele Brignone
La visita del Papa a Iraq ha sido una inyección de esperanza para una población probada durante décadas de guerra. Frente a los males del país, Francisco ha señalado el camino del desarme de los corazones...
24 marzo 2021 | Me gusta 3
El Papa y el islam. Tres pilares de un magisterio
Mundo · Andrea Tornielli
Un hilo conductor une los discursos de Bakú, El Cairo y Ur, señalando la necesidad de una auténtica religiosidad para adorar a Dios y amar a los hermanos, y de un compromiso concreto por la justicia y la paz...
21 marzo 2021 | Me gusta 2
Hablarse de corazón a corazón
Mundo · Giovanna Parravicini
La historia favorece un tiempo nuevo, sobre todo en el diálogo interreligioso. Un tiempo de encuentros donde se puede hablar de corazón a corazón...
5 marzo 2021 | Me gusta 3