Edén al Oeste

Cultura · Juan Orellana
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
15 octubre 2009
El cineasta griego Constantin Costa-Gavras, conocido por su dogmatismo marxista, vuelve a la carga con renovado vigor en Edén al Oeste. El film es una coproducción mediterránea en la que intervienen Grecia, Italia y sobre todo Francia. Elías es un inmigrante musulmán que viaja en el barco que les traslada clandestinamente a Europa. Cuando, frente a las costas italianas, son descubiertos por la guardia costera, Elías se arroja al mar y comienza una aventura homérica que terminará en París. La búsqueda de trabajo y la huida constante de la policía son los motores que impulsan a Elías a estar en permanente viaje.

El film hace una trasposición del esquema marxista de la lucha de clases y convierte al inmigrante ilegal en el nuevo proletario, víctima de un decadente capitalismo. Para Costa-Gavras el capitalismo occidental cuenta con un férreo sistema policial que le defiende de la amenaza potencial de la inmigración. En ese sentido, Edén al Oeste busca situaciones demasiado contrastadas y artificiosas como toda la primera parte en que Elías ha ido a parar a un hotel de lujo, donde se exhiben todas las miserias de una sociedad de consumo ahíta de sí misma. Nudismo, derroche de alimentos sofisticados, lujos variopintos… van acompañados de una sistemática humillación de Elías, como cuando es obligado a desatascar un retrete con la mano, o es coaccionado vejatoriamente para mantener una relación homosexual. De hecho, el sexo aparece en el film como instrumento de dominación de la clase capitalista, como hizo Pasolini en Saló. La demagogia llega a su culmen en escenas como la llegada de los cadáveres de ilegales a la playa, mientras los niños y sus papás hacen fotos morbosas, mientras comentan con desagrado: "Ya no podemos bañarnos aquí".

Frente a esto, Elías encarna la dignidad del pobre, un nuevo Charlot sin pecado original, un buen salvaje puro e indefenso y que encarna la nobleza de la clase proletaria. Este maniqueísmo pasado de moda -llega con casi 50 años de retraso- muestra el absoluto estancamiento de un Costa-Gavras que se ha esterilizado intelectualmente en aras de una ideología que ya hace mucho que se despojó de su piel de cordero. Lo mismo que Ken Loach, el director griego lleva años declinando una idea fija que destila esquematismo y olor a naftalina. El film tiene inevitablemente destellos de humanidad, a veces de humor, que quedan eclipsados por su deliberado carácter adoctrinador. Querido Gavras, hay vida después de El capital.

Noticias relacionadas

Para conocer a Chesterton
Cultura · Antonio R. Rubio Plo
En este año estamos celebrando el 150 aniversario de Gilbert Keith Chesterton y una buena introducción a su vida y obra es leer una biografía, la escrita por Joseph Pearce en 1996, que se ha convertido en un clásico....
17 junio 2024 | Me gusta 1
¿Cultura católica? No una tradición, un presente
Cultura · Costantino Esposito
¿Existe un pensamiento cristiano como experiencia viva que tenga la capacidad original de comprender las cuestiones fundamentales que emergen en la vida de las personas, y que puede contribuir a reconocer un sentido que ilumine la historia de cada uno, tanto personal como socialmente?...
23 mayo 2024 | Me gusta 9
Pasión por Tocqueville
Cultura · Antonio R. Rubio Plo
Para Tocqueville la Historia es una pinacoteca que contiene pocos originales y muchas copias y esto resume muy bien la tesis de El Antiguo Régimen y la Revolución....
21 mayo 2024 | Me gusta 2
Auster y sus hechos extraordinarios
Cultura · Eva Pérez Ramos
El pasado 1 de mayo falleció, en su casa de Nueva York, Paul Auster. Siempre que se marcha un escritor un aguijón se punza en mi corazón....
13 mayo 2024 | Me gusta 10