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Dios y el español, protagonistas en los USA

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4 marzo 2012
La prensa estadounidense de la semana pasada reflejaba bien quiénes están siendo los protagonistas de la larga campaña electoral estadounidense. La portada de la revista Time titulaba en español: "Yo decido". El español lo hablan 35 millones de personas en Estados Unidos, más del 12 por ciento. Es la lengua del nuevo proletariado, de los inmigrantes sin papeles. Es la lengua, lo dice Víctor García de la Concha, el nuevo director del Instituto Cervantes, que "está estigmatizada".

Pero según el magazine de la Time Warner, son los que usan esa lengua estigmatizada los que deciden, porque la minoría latina tiene la llave en estados clave. Los latinos sociológicamente estarían más cerca de las posiciones republicanas, "son más conservadores en cuestiones sociales y de aborto", pero de momento prefieren a los demócratas. Un sondeo de Univisión realizado en el mes de enero reflejaba que el 27 por ciento de los latinos consideran al partido republicano hostil y el 45 por ciento opina que no se ocupa mucho de ellos. El motivo del rechazo es la política de inmigración. En Estados Unidos hay 11 millones de inmigrantes hispanos sin papeles y sin posibilidades de tenerlos. El discurso duro anti-imigración de Romney, uno de los candidatos con más posibilidades de enfrentarse a Obama, espanta a los que hablan español. Marco Rubio, senador republicano por Florida, la gran esperanza política de los latinos, lo tiene claro, o su partido cambia de posición con la política de inmigración o no se va a comer una rosca.

Junto a lo hispano, la cuestión religiosa ocupa el primer plano. El lunes el New York Times llevaba a su portada el siguiente titular: "Santorum defiende el papel de la religión en la vida pública". Los lectores del periódico liberal por excelencia, las clases altas e ilustradas de las dos costas, después de leer la información convenientemente orientada, criticaron la semana pasada, escandalizados, que el candidato católico de los republicanos se hubiese atrevido a cuestionar la posición de John F. Kennedy, el único presidente católico. Kennedy sostuvo la necesidad de separar de forma tajante lo político de lo religioso. "No creo en una América en la que la separación entre la Iglesia y el Estado sea absoluta", había dicho Santorum en las noticias de la ABC. El debate es sin duda interesante y pertenece a la mejor tradición democrática estadounidense. Si a Santorum le parece que Dios está ausente de la vida política de los Estados Unidos no tiene más