Después del 17-O, sigue todo

Mundo · M. Medina
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19 octubre 2009
La manifestación de este sábado 17 de octubre en Madrid contra el proyecto de ley del Gobierno que quiere convertir el aborto en un derecho ha sido un éxito. Acudieron a la cita centenares de miles de personas, a pesar de que eran conscientes de que la tozudez de Zapatero hace muy difícil que cambie sus intenciones. La concentración discurrió en un ambiente de sosegado realismo.

Más que la euforia algo engañosa de haber conseguido convocar a tantas personas, el tono de la manifestación -como dijo Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia, en sus palabras conclusivas- ha generado la conciencia de que la lucha a favor de la vida es una responsabilidad social y cultural del pueblo que se congregó entre las puertas de Sol y de Alcalá. Las numerosas expresiones públicas que se celebraron durante la primera legislatura de Zapatero a favor de la libertad de educación, de la familia y en contra de la negociación con ETA han sido una escuela, gracias a la que un amplio sector de la sociedad civil ha entendido progresivamente en qué consiste el cambio que puede generar.

Tras los espejismos iniciales que hacían pensar que movilizaciones de una mayoría o amplia minoría silenciosa bastaban para frenar las intenciones radicales del Gobierno o  que tomar la calle y  hacer determinados gestos de presión era suficiente,  empieza a darse un paso de madurez. No basta con acudir a protestas que producen la corta satisfacción de que son muchos los que defienden una causa. Si así fuera todo se ahogaría en la  nostalgia por unos políticos que gobiernan dando la espalda a la mitad de los españoles. No es una cuestión de número sino de responsabilidad personal.

La reforma de la regulación del aborto está sirviendo para que muchos nos demos cuenta de que determinados valores como la vida no se sustentan en una tradición que a menudo no hemos hecho nuestra y que sigue siendo pura doctrina, en consideraciones sociológicas sobre cuántos siguen creyendo  en ciertos principios o en la fuerza de la ley. La manifestación ha sido socialmente fecunda porque puede contribuir a un importante cambio de mentalidad: la ocasión para buscar los motivos que permiten afirmar la vida, para abrirnos al Misterio que la sostiene, para volver la vista y hacer nuestras las obras que trabajan a favor de las madres que necesitan ayuda y de las familias que acogen a niños. Después del 17 de octubre, el trabajo a favor de la vida, que es un trabajo de cambio personal, sigue. 

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