Desabastecimiento y estanflación

Ante los empresarios argentinos que acompañaron a la señora Kirchner afirmó: "Nosotros estamos confrontando un período de baja producción en algunos rubros, que pueden ser satisfechos por ustedes, y yo les garantizo petróleo durante los próximos cien años". Los argentinos se apresuraron a firmar varios acuerdos para vender arroz, carne, azúcar, pero exigen su pago inmediato en dólares. La prensa brasileña informó de que Lula envió una carta a Chávez solicitando que acelere el pago a los exportadores, que acumulan cuantiosos retrasos.
Se acabó el crecimiento, titula un diario que comenta las estadísticas del Banco Central correspondientes al último trimestre. Aun cuando los números del instituto emisor están sometidos a sospechas de manipulaciones exigidas por Chávez, son referencia obligada. El PIB, a precios constantes, registró una reducción de 2,4%, lo cual alarma a los expertos pues el mencionado comportamiento del PIB se produce después de 23 trimestres consecutivos de crecimiento. El presidente, en las intervenciones donde habla del tema económico, sigue apostando a que los precios del petróleo superen nuevamente los 100 dólares, para enmendar los problemas actuales. La cesta venezolana llegó el año pasado a 129 dólares promedio por barril, pero en febrero de este año cayó a 30 dólares. "Éste es un cambio sumamente brusco, porque seguimos siendo muy dependientes de la renta petrolera", dijo el ministro de Finanzas. Al ministro le preocupa que de cada 10 dólares que ingresa Venezuela, y permiten importar el grueso de los artículos que consumimos, nueve provienen del petróleo. "Es el círculo vicioso generado por la renta petrolera. Se importa porque no se produce, y no se produce porque se importa". Los analistas replican que no se produce por la hostilidad del régimen contra el sector privado, ocupaciones de industrias y haciendas, por regulaciones de precios y un sistema cambiario que incentiva las importaciones y castiga las exportaciones, y en general, por la decisión del presidente de "poner el acelerador" a la revolución.
Durante cinco años Chávez ha mantenido el dólar en 2,15 bolívares. La moneda está sobrevaluada. Los productos nacionales que sobreviven no pueden competir con los extranjeros. La desaparición del Estado de derecho, la ausencia de seguridad tanto jurídica como personal y el discurso incendiario del presidente espantaron la inversión privada extranjera. La radiografía del Banco Central al cierre del segundo trimestre desnuda una economía debilitada, con una caída significativa del PIB y una inflación elevada. Esta enfermedad, caracterizada por estancamiento o contracción del PIB y alza importante de los precios, es definida técnicamente como estanflación, y las consecuencias suelen ser dolorosas, especialmente para los pobres. Según estadísticas oficiales más de dos millones de venezolanos viven en pobreza extrema. Si a esto se agrega que 40% de los niños en edad pre-escolar se encuentran excluidos del sistema educativo y de cada 10 jóvenes sólo 6 alcanzan completar la primaria, "por motivos económicos", las banderas de la revolución han quedado reservadas a la retórica presidencial. Venezuela podría ser una potencia agrícola e industrial si hubiese invertido apropiadamente los 950.000 millones de dólares que le ingresaron durante los últimos 10 años.