Cubanos varados en Costa Rica

Mundo · Manuel Marrero Ávila
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26 noviembre 2015
Una vez más el asunto migratorio cubano se hace noticia, esta vez al conocerse la situación por la que pasan más de dos mil cubanos varados en Costa Rica en espera de poder cruzar hacia Nicaragua, como territorio de tránsito, en un corredor migratorio que les lleve a los EE.UU. y en el cual tienen que sortear numerosos problemas fronterizos, económicos y humanitarios de toda índole, incluido el habitual acuerdo con gente que exige pagos por sus habituales servicios de trata humana.

Una vez más el asunto migratorio cubano se hace noticia, esta vez al conocerse la situación por la que pasan más de dos mil cubanos varados en Costa Rica en espera de poder cruzar hacia Nicaragua, como territorio de tránsito, en un corredor migratorio que les lleve a los EE.UU. y en el cual tienen que sortear numerosos problemas fronterizos, económicos y humanitarios de toda índole, incluido el habitual acuerdo con gente que exige pagos por sus habituales servicios de trata humana.

Hasta ahora los cubanos –quienes habitualmente viajan de La Habana a Ecuador u otros países de la región, y desde allí buscan pasar a Colombia, Panamá y vía Costa Rica, acceder a Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México en busca de la añorada frontera norte con los EE.UU. en un largo, agotador y costoso viaje que les lleva a “la tierra prometida” donde aguardan por ellos sus familiares y amigos– no habían tenido muchos inconvenientes con sus visas extraordinarias de tránsito por los países que atraviesan, pero a partir del 15 de noviembre pasado Nicaragua cerró sus fronteras para ellos creando un verdadero caos en el cual quedan atrapados y sin opción.

A raíz de lo sucedido, Costa Rica ha declarado que desde el 14 hasta el 22 de noviembre de este año había otorgado 3.069 visas extraordinarias de tránsito a cubanos que siguen llegando desde territorio panameño, la mayoría de los cuales han ido a parar a los albergues en Cantón de La Cruz y Peñas Blancas donde se ha creado una inédita situación migratoria y humanitaria.

Caso de similar magnitud, poco difundido, aconteció a inicios de este año cuando unos mil cubanos, la mayoría de ellos que habían desertado de las brigadas de colaboración cubanas en Venezuela, se estancaron en Colombia en su paso migratorio hacia los EE.UU. Lo cierto es que el drama migratorio cubano hacia el norte, o cualquier otro país al que deciden escapar, sigue sorprendiendo al mundo aun cuando se presente por causas aparentemente muy diferentes a la que enfrentan las oleadas migratorias de los países del Medio Oriente hacia Europa.

Cuba, según declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) fechada el 17 de noviembre último, continúa enfatizando que estos ciudadanos son víctima de la politización del tema migratorio por parte del Gobierno de los Estados Unidos, en especial de la Ley de Ajuste Cubano que confiere a los cubanos un tratamiento diferenciado y único en todo el mundo; y que esta política estimula la emigración irregular desde Cuba hacia los Estados Unidos.

Es cierto que al llegar a la frontera de México con EE.UU. los cubanos reciben un tratamiento especial como refugiados políticos y las leyes norteamericanas les permiten ser aceptados con numerosas ayudas en la sociedad y país del norte, pero ¿cuál es el detonador que lleva a estos cubanos, que según estadísticas conservadoras ya sobrepasan más de cuatro millones en los últimos 50 años, incluidos los que no han podido llegar a su destino, a abandonar la isla con un recóndito deseo de “para siempre”?

Es verdad que la llamada Ley de Ajuste cubano garantiza una ayuda necesaria y expedita a los cubanos que deciden emigrar a EE.UU., pero ¿será suficiente para que tanta gente, la mayoría jóvenes y familias con niños, escape a tropel, como en una loca carrera hacia lo desconocido? Quien pregunta a un emigrante cubano sabe, aunque no logre entenderlo bien, que las causas son otras, más profundas, más relacionadas con la precariedad existencial, la dignidad humana y la desesperanza que cunde en el país, lo que hace a este “montón de locos” (como algunos pueden llamarles) escapar de un país que no está en guerra, pero sí en ruinas.

¿Cuáles son las causas, múltiples pero de un solo significado, que alimentan el “virus” de la emigración en Cuba? Quizás sería mejor tratarlo en otro artículo.

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